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Lunes, 28 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Intimidaciones del guarura que ahora es alto funcionario de la SC

 
Fermín Alejandro García

Hace un par de semanas se filtró la noticia de que un hombre que fue guardaespaldas del ex gobernador Melquiades Morales Flores, de manera inexplicable, fue nombrado subdirector de Música de la Secretaría de Cultura (SC) y Coordinador General de la Orquesta Sinfónica del Estado. Ayer, se conocieron los primeros efectos negativos de poner a un guarura en un puesto de esa naturaleza, ya que haciendo gala de su autoritarismo y falta de sentido común saboteó el Festival de Arte Infantil, que fue patrocinado por la propia SC.

Ese gorila llamado José Alberto R. Villegas –porque solamente se puede llamar así a un guarura– no solamente es un personaje que no embona en un cargo en la SC sino que muchos le tienen miedo, razón por la cual nadie quiere hablar de su paso en esa dependencia. En general en la Secretaría de Cultura nunca se da a conocer ni se explica los nombramientos o despidos de funcionarios. Por eso nadie sabe cuál es el mérito que tiene este personaje para ser subdirector de Música.

José Alberto R. Villegas realizó labores de seguridad personal y de ayudante al gobernador Melquiades Morales Flores. Al inicio del actual sexenio, lo asignaron como chofer de Patricia Domínguez, en su cargo de directora de Comunicación Social del DIF estatal. Cuando esta funcionaria pasó a la SC, se llevó a parte del personal que colaboraba con ella, entre los que se encontraba Villegas. Después de varios meses de estar laborando en la Secretaría de Cultura el guarura le dijo un día a su jefa que ya no podía obedecerla. Ella le exigió una explicación y él respondió:

“Porque ahora soy el subdirector de música y tú ya no me puedes dar órdenes”. Hasta que se dio ese penoso incidente muchos en la SC se enteraron que este hombre ya no era guardia y que ahora es el encargado de la logística de la Orquesta Sinfónica del Estado.

Este hombre que de valet parking ascendió a chofer y luego especialista en música clásica, se ha negado de manera continúa a hablar con La Jornada de Oriente, luego de que se le ha buscado para que justifique cuáles son los méritos o su preparación académica para ser alto funcionario de la SC. Lo único que se sabe es que se le dio ese puesto en pago a “su lealtad” y “eficiencia en trabajos especiales” a favor de Melquiades Morales Flores.

Para ser guarura hay que ser violento, intolerante y obedecer órdenes sin aplicar el sentido común. José Alberto Villegas ayer demostró que tal vez no sepa nada de música, pero si tiene características de guardia. Resulta que este domingo en el patio central del Museo San Pedro se presentó la Orquesta Sinfónica y como parte del programa, Villegas fue el narrador de una de las obras que se interpetró.

De acuerdo con un cronograma de actividades con motivo del Festival de Arte Infantil “Serendipiti 2008, disfrutando el arte 2008”, cuyo cártel tiene el logotipo de la Secretaría de Cultura, se indica que acabando de tocar la Orquesta Sinfónica se presentarían tres grupos de danza formados por niños que acuden a los talleres culturales. Los participantes son infantes de siete escuelas y estaban acompañados por muchos familiares y conocidos. Todo ellos presenciaron como de pronto se empezaron a recoger las sillas y mesas que se habían dispuesto para las actividades de ese día.

Abraham Paredes García, quien es fotógrafo  de este diario recibió la amenaza directa de una edecán que si no se levantaba de una de las sillas iban a llamar a la policía. Cuando el reportero, quien es un hombre tolerante y tranquilo, le preguntó a la furibunda edecán a qué se debía ese comportamiento, la respuesta fue clara: “Son las órdenes que nos dieron”.

Algunos de los organizadores fueron a apelar la comprensión de José Alberto Villegas –ver la foto abajo– y se encontraron con la respuesta fría y torpe de este guarura: que le enseñaran “el oficio” para dejarles utilizar las sillas.

Los organizadores habían convenido de manera verbal con el director del museo, Óscar Alejo, dos semanas antes, de que podían utilizar las sillas para el festival, pero a la hora de los reclamos al parecer este funcionario sintió miedo por el autoritarismo de José Alberto R. Villegas e hizo que le hablaba el tío Lolo.

Al final se hizo el festival. Lo asistentes lo tuvieron que presenciar de pie, luego de ser tratados como arrimados.

Lo interesante del caso es que este festival se organizó con motivo del Día del Niño. Yo creó que el secretario de Cultura, Alejandro Bonilla Montiel, tuvo una infancia infeliz y por eso mandó al guarura metido de músico a aguar la fiesta.

 
 
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