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Viernes, 25 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Justicia
 
 

A una semana de entrar en funcionamiento, la Policía Metropolitana de Puebla aún sigue sin armamento

 
Martín Hernández Alcántara
Puebla, Pue.

Hoy se cumple una semana de que la Policía Metropolitana de Puebla entró en funciones, y sus elementos siguen sin armamento para combatir al crimen. Empero, el coordinador general de la corporación, Ricardo Koller Martínez de Escobar, se jactó ayer de que los agentes bajo su mando recibieron esta semana nuevos uniformes y botas.

En una breve entrevista concedida ayer a varios medios informativos, el funcionario no pudo precisar cuándo llegarán las armas de fuego y el parque necesario para las labores indispensables de la Policía Metropolitana.

Koller prefirió abocarse en la charla con los reporteros, a los conflictos internos del nuevo cuerpo de seguridad, desatados a partir de que Óscar López Sánchez, coordinador operativo A de la Metropolitana, declaró que el coordinador general no era más que una “figura decorativa”.

El funcionario, entrevistado este jueves, respondió que él “es el jefe” porque así lo nombró el gobernador Mario Marín Torres.

El viernes pasado, a dos horas de haber entrado en funciones, los agentes de la recién estrenada Policía Metropolitana hicieron un paro de labores y expresaron su inconformidad por la imposición de Ricardo Koller Martínez de Escobar como titular de esa corporación, argumentando que del militar en retiro sólo han recibido tratos prepotentes.

Una vez que terminó el acto donde se presentó al personal operativo ante los medios de comunicación, se les recogieron las armas y los chalecos antibalas.

A las instalaciones de la corporación, ubicadas sobre la recta a Cholula, llegó una camioneta del Consejo Estatal de Seguridad Pública, que dirige Alejandro Fernández Soto, y por ella pasaron los agentes para entregar uno por uno rifles AR15 y pistolas Pietro Beretta de 9 milímetros, ya que las armas y el equipo de protección “sólo fueron prestados para la foto”, según expresaron en aquella ocasión.

Los maltratos a los agentes no son nuevos: durante el paro de labores que efectuaron el año pasado, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Mario Ayón Rodríguez, llamó “perros” a los uniformados de la Policía Estatal Preventiva. El viernes pasado, por ejemplo, el primer alimento del día que recibieron se les entregó a las 3 de la tarde y consistió en unos chilaquiles, una torta y un refresco.

“El que no nos tengan sin comer, no es un apoyo. No tenemos armamento, no tenemos chalecos (antibalas). El armamento que presentamos hace un momento fue prestado por parte de la Policía Estatal, sólo se nos dio para que posáramos para la foto. Lo que portamos ahora son las botas, boina, el uniforme y todos los accesorios que traemos aquí nos los dio el Consejo de Seguridad del Estado”, agregó otro agente a La Jornada de Oriente.

 
 
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