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Viernes, 25 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

 EPIDEMIO-LÓGICA 

Spa

 
José Gabriel Ávila-Rivera

 

No hay un origen preciso de la palabra spa; sin embargo, se cree que proviene del acrónimo latino salus per aquam, salut per aqua, sanitas per aguas o solus per aqua, es decir, con algunas pequeñas variantes: salud por medio del agua; no obstante también se discuten otras etimologías como espa (fuente) y spagere (burbujeante, mojarse con llovizna o humedecerse). Lo cierto es que el concepto se dirige a tratamientos o métodos de relajación llevados a cabo en lugares donde se utiliza el agua como elemento terapéutico. Aunque en general se consideran novedosos y su proliferación es en particular sorprendente durante el siglo pasado, a lo largo de toda la historia y en todas las culturas se ha considerado a este elemento no sólo vital para vivir, sino también primordial para mantener o recuperar la salud. Evidencias arqueológicas hacen referencia a los baños terapéuticos en Mesopotamia, Egipto, la antigua Grecia, Roma y, por supuesto, las culturas azteca, maya, totonaca, olmeca, zapoteca, mixteca y tolteca. No es difícil imaginar por qué. Su carencia y su exceso representan lo opuesto a la vida; es decir, destrucción y muerte. Incluso bebida, tan malo es ingerir poca como en exceso, pero lo más sorprendente es que el agua cubre tres cuartas partes de la superficie terrestre; sin embargo, es definitivamente escasa.

El extraordinario explorador Jacques Cousteau decía que si se sumergiera una bola de billar en agua, al sacarla la película de humedad que quedase sería proporcionalmente mayor que la de todos los océanos en la tierra. Pero lo más asombroso es que alrededor del 97 por ciento es agua salada de océanos y mares. Solo el 3 por ciento de su volumen es dulce. De ese 3 por ciento, un 1 por ciento está en estado líquido, componiendo los ríos y lagos. El 2 por ciento restante se encuentra formando casquetes o banquisa (hielo marino) en los polos; pero fuera de las regiones polares, el agua dulce se encuentra principalmente en ciénagas, esteros, fangales, marismas, pantanos, turberas (ecosistemas donde predominan plantas hidrófilas), así como las zonas de costa marítima que presentan anegación periódica por el régimen de mareas (manglares). Hacia 1970 se consideraba ya que la mitad del agua dulce del planeta Tierra estaba contaminada. Esta situación catastrófica no solamente es menospreciada por los políticos y los empresarios que solamente ven en la comercialización de este maravilloso líquido un negocio, ya no a través de los famosos “spa” que, día con día, aparecen con rimbombantes anuncios en todas las ciudades, sino incluso ofreciéndola en un inmisericorde precio que sobrepasa con mucho lo que cuesta un litro de leche, de jugo natural o de gasolina. Pero ¿qué podemos hacer? Independientemente de que México es el país que consume más agua embotellada en el mundo, estamos literalmente presos de una monopolización irremediablemente subordinados a comprarla sin una regulación de precios para poder hacerla accesible a las mayorías. ¿Por qué en los países desarrollados se puede beber con toda confianza agua de la llave, mientras que aquí nos arriesgamos a padecer un problema de enteritis infecciosa? Solamente encuentro una explicación. La entrega del agua a particulares y a la inversión extranjera se refleja en un flagelo social donde salimos perdiendo la mayoría de los mexicanos. Obviamente este es uno de los factores que ha polarizado tanto, la disfrazada “reforma energética” que perversamente propone fecal (que paradójicamente representa uno de los mayores contaminantes del agua: nuestros desechos conocidos como materia fecal). Pero en esta decepción, arrastrado por la incertidumbre de que los políticos sigan destrozando y expoliando al país, leo y mal traduzco un hermoso documento de Antoine de Saint Exupéry sobre el agua (Échoués dans le désert) que en una parte dice: “Agua, tu no tienes sabor, color ni aroma; no se te puede definir; se te saborea sin conocerte. Tú no eres necesaria para la vida: ¡eres la vida! Nos penetras con un placer que no se puede explicar sólo por los sentidos. Contigo, regresan a nosotros todos los poderes a los cuales habíamos renunciado. Por tu gracia se abren en nosotros todos los manantiales secos de nuestro corazón. Tú eres la más grande riqueza que tiene el mundo y eres también la más delicada, tú tan pura en el vientre de la tierra. No aceptas algún tipo de mezcla. No soportas algún punto de alteración. Eres una tímida divinidad… pero tú nos inundas con una felicidad, infinitamente simple”.

 

Hipervínculo:

http://www.algeriedz.com/forums/showthread.php?t=5333 

 
 
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