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Miércoles, 23 de abril de 2008
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ESTÉTICA Y SALUD
 

Los bochornos en la menopausia

 


Un bochorno es una sensación espontánea de calentamiento, asociada comúnmente con sudoración, palpitaciones y ansiedad. Fisiológicamente son una exacerbación del sistema normal de enfriamiento del organismo, los vasos sanguíneos se dilatan y dejan llegar más sangre a la piel para eliminar el calor.
Rafael H. Pagán Santini

 

El tratamiento hormonal para los síntomas de la menopausia es muy controversial. Los efectos secundarios que se presentan con el tratamiento de reposición hormonal han hecho que se desechen las hormonas como medicamentos de primera elección. Los tratamientos alternativos no están del todo claros, no se conoce con certeza la eficacia y los efectos adversos de estos.

El doctor Nelson y colegas, llevaron a cabo una revisión sistemática de las investigaciones clínicas que se han publicado sobre el tratamiento para los síntomas de la menopausia. (JAMA Vol 295, No. 17). Los resultados revelaron que los antidepresivos del tipo de la paroxetina, el antihipertensivo clonidina y la gabapentina, medicamento que se utiliza para las convulsiones y para el dolor producto de una neuropatía, fueron efectivos para reducir la frecuencia de los bochornos.

Un bochorno es una sensación espontánea de calentamiento, asociada comúnmente con sudoración, palpitaciones y ansiedad. Estos síntomas son el resultado de una disminución en los niveles de estrógeno en la menopausia. Fisiológicamente hablando, los bochornos son una exacerbación del sistema normal de enfriamiento del organismo, los vasos sanguíneos se dilatan y dejan llegar más sangre a la piel para eliminar el calor. La frecuencia y la intensidad de estos síntomas varia grandemente entre las mujeres, mientras algunas experimentan ocasionalmente una sensación de calor, otras experimentan episodios de sofocación con sudores que le impiden el funcionamiento diario y el dormir. 

Por más de 60 años se ha utilizado el estrógeno como hormona suplementaria para el tratamiento de los síntomas de la menopausia, y las investigaciones clínicas indican que es efectivo para la reducción en la frecuencia de los bochornos. Sin embargo, las investigaciones más recientes han señalado los efectos adversos del tratamiento con estrógeno, tales como: eventos cardiovasculares, y cáncer de mamas. Aunque todavía se utiliza la reposición hormonal con estrógeno para los síntomas de la menopausia, se recomienda las dosis efectivas más bajas en el periodo de tiempo más corto.

En los seres humanos, la temperatura corporal se regula induciendo la dilatación de los vasos sanguíneos y la sudoración para así liberar calor, por el contrario, se contraen los vasos sanguíneos y se tienen escalofríos para preservar el calor. Un bochorno es muy similar a la respuesta de disipación de calor, ambos resultan en dilatación de los vasos sanguíneos, sudoración y reducción en la temperatura corporal central. Las mujeres que padecen de bochornos tienen una tolerancia menor a pequeños cambios en la temperatura interior o central. La temperatura central permanece en una zona neutra, sobre la cual empezamos a sudar y debajo de la cual temblamos. La zona termo–neutra de algunas mujeres es muy estrecha, de modo que cualquier pequeña fluctuación en la temperatura central del cuerpo puede provocar bochornos.

No se conoce la causa de la alteración de la termorregulación en las mujeres posmenopáusicas. Las teorías que explican las posibles causas del estrechamiento de la zona termo–neutra tienen que ver con los cambios en los niveles de serotonina y noradrenalina que se producen con la disminución del estrógeno en la menopausia. La serotonina y la noradrelanina son neurotransmisores que actúan sobre el sistema nervioso. Los antidepresivos que mantienen los niveles de serotonina elevados son efectivos en el tratamiento de los bochornos. Se desconoce el mecanismo por el cual la gabapentina reduce la frecuencia de los bochornos.

La revisión sistemática que llevó a cabo el doctor Nelson y colegas sugiere que la paroxetina, la gabapentina y la clonidina son modestamente efectivos para aliviar los bochornos. Pero también tiene efectos adversos. La paroxetina puede producir, ansiedad, y efectos sexuales no deseados. Además, a muchas mujeres no les gusta la idea de tomar antidepresivos. Aparentemente la clonidina parece ser tan efectiva como los antidepresivos, pero causa resequedad en la boca, somnolencia y apatía. En relación a la gabapentina, todo indica que es mucho más efectiva que los antidepresivos y que la clonidina, sin embargo, está asociada a somnolencia y debe tomarse tres veces al día. 

Las mujeres con bochornos deben comprender que la mayoría de estos síntomas pueden durar varios meses y hasta años. Aquellas mujeres con síntomas leves pueden conseguir alivio manteniéndose frescas, consumiendo bebidas frías y utilizando ropas livianas. Estas personas deben de tratar de mantener sus cuartos fríos y al salir deben de utilizar abanicos.  Para las mujeres donde los síntomas la incapacitan de sus actividades diarias los médicos deben comprender las ventajas y las desventajas tanto de las terapias hormonales como de las no hormonales. Evite el uso del tabaco ya que todo sugiere que el tabaquismo aumenta las probabilidades de sufrir bochornos.

La terapia hormonal es más efectiva que las alternativas no hormonales, pero probablemente deba ser evitada por mujeres en riesgo de eventos de trombosis venosa, enfermedad cardiovascular y de cáncer de mamas. Para los tratamientos sintomáticos, todos los medicamentos o suplementos alimenticios deben utilizarse en las dosis efectivas más bajas y deberán suspenderse tan pronto como los síntomas desaparecen o mejoran.

 

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rhpmedicus@yahoo.com.mx 

 
 

El 50% de las personas mayores de 30 años tiene colesterol elevado, reveló Peña

 

Yadira Llaven


Se estima que la mitad de los mexicanos mayores a 30 años padecen alto nivel de colesterol, y la mayoría de ellos lo ignoran, pues la hipercolesterolemia es una enfermedad “silenciosa”, sin síntomas ni dolor, que cuando se manifiesta es porque ya existen problemas de salud irreversibles como la arterosclerosis (engrosamiento de las paredes arteriales), hipertensión arterial e infarto al corazón, son las principales complicaciones.

Así lo señaló Martha Irasema Peña Porchas, coordinadora delegacional de Nutrición y Dietética  del IMSS en Puebla, quien especificó que el colesterol en el organismo se fracciona en dos lípidos: uno es el HDL, que es un importante protector del corazón, mejora el gasto cardíaco y disminuye la presión arterial; y el otro LDL, conocido como el “colesterol malo”, que se asocia a la arterosclerosis, la hipertensión arterial, infarto al corazón y otras enfermedades como la diabetes mellitus y también el hipotiroidismo.

Peña Porchas agregó que una alimentación rica en grasas de origen animal, la obesidad y la falta de ejercicio físico, son los principales factores que favorecen la elevación del colesterol “malo”, lípido de vital importancia para el buen funcionamiento del metabolismo pero que en exceso puede ser mortal.

“El colesterol en su totalidad funciona en el organismo como un estabilizador de las membranas celulares y participa en la formación de hormonas y sales biliares, además del transporte de grasas desde el torrente sanguíneo a todos los tejidos del organismo”, explicó la especialista.

Citó que entre los alimentos más ricos en colesterol destacan todas aquellas carnes muy grasosas, la yema del huevo y los platillos mexicanos que se cocinan con manteca, la piel del pollo y los lácteos, como leches enteras y quesos (entre más amarillos estén más altos índices de colesterol contienen).

La especialista dijo que muchas personas confunden la elevación de colesterol con el aumento de triglicéridos, o la llamada hipertrigliceridemia, la cual está ocasionada por el incremento en la ingesta de carbohidratos y azúcares, mientras que la hipercolesterolemia se debe a un consumo excesivo de grasas de origen animal.

Su mayor incidencia, añadió, es entre los 30 a 40 años de edad, con predominio en el hombre en proporción de dos a uno. En la mujer aumenta al llegar a la menopausia, debido a la disminución en la producción de hormonas cardio–protectoras (estrógenos), lo cual provoca la elevación del colesterol malo.

Al respecto, sugirió que el tratamiento consiste simplemente en el cambio de hábitos alimenticios y de estilo de vida. En caso que aún así continúen elevados los niveles de colesterol malo, se administra tratamiento farmacológico; sin embargo, la gran mayoría responde bien con la modificación alimenticia y la practica del ejercicio físico.

 

El ejercicio y una dieta balanceada, las recomendaciones

 

El colesterol elevado en la sangre es un factor de riesgo significativo para las enfermedades cardíacas, que constituyen la principal causa de muerte en países occidentales.

Sin embargo, este factor de riesgo se puede modificar con algunos cambios en nuestra forma de vida, una dieta sana, baja en calorías (que incluya abundantes frutas, vegetales y alimentos basados en cereales) son primordiales. Asimismo, realizar alguna actividad física en forma periódica –al menos tres veces por semana– también contribuye a moderar los efectos devastadores del colesterol malo.

Generalmente los consejos sugeridos por especialistas son: quitarle la grasa visible a la carne (piel del pollo); evitar embutidos, pastelería, vísceras (hígado, corazón, riñón), alimentos prefabricados, chocolate y coco.

Por otro lado, sustituir la mantequilla o margarinas por aceite de oliva; el tocino por aceites vegetales; la leche y sus derivados por estos mismo productos pero bajos en grasa; huevo entero por la clara (salvo una vez por semana). Y aumentar la ingesta de pescado, legumbres, cereales, verduras y frutas.

Es importante asesorarse con un profesional, que brinde una dieta adecuada, cuyos alimentos den beneficios positivos para nuestra salud.

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