El obrero crítico
En las cuestiones de distribuir el ya de por sí peleado mini salario –peleado porque entre deudas, pagos de impuestos, distribuirlo para el sustento diario y lo que va saliendo día a día es una bronca para saber que va primero– vivimos los mexicanos unas aventuras asombrosas, pero en particular cuando se trata del pago de impuestos, “derechos” y no escribo precisamente por el de ser timados, nos la pasamos en eterna bronca cuerpo a cuerpo con el burocratismo y la falta de transparencia que florece y sufre cada metamorfosis sexenal y vaya que asombran los cambios “fiscales evolutivos” para sacarle dinero al ciudadano por donde sea y para lo que sea.
Casi nadie se salva, nos sucede a diario y en cualquier nivel y tramite, un emblemático ejemplo nos sucedió hace unos días cuando tuve que ir a hacer un trámite a la oficina local de Secretaría de Relaciones Exteriores, donde el despotismo es una de las herramientas diarias para atender a quienes requieren, por cualquier causa, tramitar un pasaporte.
Reglas, normas, exigencias que no aparecen en ninguna parte conocidas por las personas, como requisitos oficiales en los que ellos presenten exhibidos al publico, y en ves de veras de parecer lógicas y correctas, en cambio se asemejan a buscar el modo de hacerle el gasto a otras dependencias y negocios como juzgados del registro civil, que se cuecen aparte, lugares de fotocopias; y que por las necesidad de corregir el problema de manera ágil y no pruebes otra dosis del competitivo burocratismo, se busca el modo de que te apoyen, claro dándole un valor agregado a su exhaustivo labor, y todo esto para poder cumplir con todo lo que te piden y lo que vaya saliendo en el camino, aparte de las condicionantes y arbitrarios precios.
Parece que las reglas del mercado en el estado es obstaculizar lo más posible al contribuyente llevándolos de la mano para poder timarlo con sus reglas impuestas y a su gusto.
¿Alguna vez la gente de este país tendrá oportunidad de contribuir equitativamente y de acuerdo a su situación económica y no seguir siendo asaltados tanto por los dueños del capital como por los gobiernos de todos los niveles?
Mientras no nos organicemos y alcemos la voz, no escuchan nuestras molestias. ¡Hagamos acciones para corregir esto! ¡Si no somos nosotros entonces quien!
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