Ayer por la mañana, la esposa y los hermanos del agente, Nora Luisa Pérez Silva, Rafael y Elvia García Guillén, respectivamente, hicieron declaraciones a varios medios de información locales, manifestando que han tramitado constancias de hechos ante las procuradurías de Justicia en Puebla y Veracruz por la desaparición del policía judicial.
Hasta ahora, abundaron, ninguno de los gobiernos de ambas entidades les ha dado información sobre el posible paradero de su familiar.
La información sobre el presunto secuestro de Felipe García Guillén, explicaron, se las han brindado algunos de sus compañeros, quienes les contaron que el policía fue desarmado y subido por sus captores en un automóvil Volkswagen Bora de color negro, durante uno de los tres intercambios de fuego que se suscitaron la madrugada del miércoles en las calles del centro de Córdoba.
La Procuraduría General de Justicia de Puebla ha guardado hermetismo sobre el asunto y su Subdirección de Prensa y Difusión se ha limitado a decir que “continúan las investigaciones sobre el caso”.
Ayer se dio a conocer que la Procuraduría General de la República atrajo las investigaciones sobre el enfrentamiento.
Desde que la refriega fue conocida por la opinión pública, han sido publicadas versiones acerca de que los delincuentes son sicarios de la banda conocida como Zetas, que sirven al cártel del Golfo.