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Viernes, 18 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

 EPIDEMIO-LÓGICA 

“Fitness”

 
 José Gabriel Ávila-Rivera

La forma en la que nos han abordado los anglicismos produce una sensación desagradable, porque muchos conceptos no pueden adaptarse a nuestro idioma. Me siento ignorante y hasta ridículo cuando escucho palabras como thriller, primetime, VIP, reality show, singles y muchas otras. Hace unos días me hablaron del “fitness” como actividad deportiva, para la formación de cuerpos atléticos. Sorprendido por mi ignorancia, revisé la expresión, buscando etimológicamente de dónde proviene esta palabreja. El verbo to fit en inglés tiene muchos significados, aunque para fines del tema que abordo, podría mencionar solo algunos como: acoplar, ajustar, coincidir o habilitar. Originalmente el fitness se desarrolló como un conjunto de actividades encaminadas a que un individuo se pudiese amoldar a cualquier medio y bajo cualquier condición. Aquellos que requerían cultivar esta alta capacidad de adaptación fueron los soldados estadounidenses, para poder invadir cualquier región ya sea desértica (como en Irak) o selvática (como en Vietnam). Muestra de las características de los entrenamientos militares se puede ver en películas del atroz cine gringo, donde se percibe el ejercicio como un elemento de tortura, a base de gritos, ofensas, agresiones y actividades físicas que ponen al límite cualquier capacidad (incluyendo la facultad del espectador en el sentido de continuar viendo hasta el fin, la película).

Curiosamente, ex militares comenzaron a proponer un estilo de entrenamiento enfocado a adquirir flexibilidad, resistencia, fuerza, constitución, agilidad, velocidad y equilibrio; pero dirigido a la población civil. En la actualidad el fitness se orienta a mantener el cuerpo y la salud en buenas condiciones, a partir del ejercicio bien encaminado, una buena nutrición y asesorías para disminuir riesgos de lesiones. Pero se han generado dos variantes: la búsqueda de una “figura” especial y el deseo de tener buena salud. El brutal impacto de los medios de comunicación sobre el vulnerable inconciente de las nuevas generaciones ha condicionado una moda absurda que rinde culto a cuerpos artificialmente logrados que van desde extremos casos de anorexia para estar muy delgados (principalmente en mujeres) o lo contrario, conocido médicamente como bigorexia, que es la deformación muscular a base de ejercicios excesivos y el consumo de sustancias para incrementar el volumen muscular (principalmente en hombres).

Curiosamente, ambos aspectos lejos de aportar algo positivo, minan la salud física y mental. Por otro lado, estéticamente en lugar de ser visualmente atractivos, estos cuerpos llegan a mostrarnos imágenes grotescas que generan morbosidad y hasta incomodidad, al menos en lo personal. ¿No es incoherente ver a una mujer con una musculatura similar al de un personaje masculino de caricatura? ¿A quién le resulta bella una dama que, de tan delgada, parece que se va a romper a cada paso que da en una pasarela de modas? Y aunque habría que preguntarle a las mujeres qué tan atractivo puede ser un hombre que parece estar inflado por masas musculares que llegan a parecer globos, lo que me parece absurdo es el alto riesgo que se corre cuando se ingieren anfetaminas (para quitarse el hambre y dejar de comer) o consumir anabólicos y esteroides (para incrementar la masa muscular).

Hay documentadas muertes por ambos factores y no existen estadísticas confiables que nos permitan tener una idea real del problema. Todo esto me lleva a responder, cuando me preguntan sobre el fitness, que ningún ejercicio es más seguro que la actividad física que nos permita experimentar una sensación agradable y nunca aquella que, agotándonos hasta el extremo, nos aleje de lo natural.

El ejercicio que incrementa la capacidad de adaptación debemos dejarlo para los soldados de nuestros vecinos del norte, que cambian las neuronas por los músculos, aunque se dan casos como el de un personaje de apellido “arbusto” (Bush en inglés) que carece tanto de cerebro... como de músculos.

 
 
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