En la sesión ordinaria de este jueves, en la que diputados del sol azteca y del PT colocaron en sus curules banderines con la leyenda “No a la privatización de Pemex”, la legisladora del PRD, Gisela Santacruz Santacruz fijó la posición de su bancada respecto de la propuesta de reforma energética y salió al paso de los señalamientos del secretario de Gobierno, Sergio González Hernández, quien la víspera condenó la “toma” de la tribuna en las cámaras Alta y Baja del Congreso de la Unión.
La legisladora local enfatizó su negativa de apoyar la iniciativa presidencial, al considerar que “Pemex ha sido utilizado de manera irresponsable y antipatriótica, convirtiéndolo en una fuente de ingresos del gobierno federal para pagar los desorbitados sueldos de la alta burocracia y para hacer grandes negocios a través del tráfico de influencias”.
Además, acotó que “las iniciativas con las que pretenden modernizar a Pemex son entreguistas y violarían claramente la Constitución… nos pronunciamos por la exigencia de un debate nacional en el que realmente sea escuchada la voz del pueblo mexicano, este tema no es sólo económico y de utilización de nuevas tecnologías, sino que está ligado a nuestra historia y a nuestro futuro”
Gisela Santacruz llamó “a todos y todas los mexicanos a que se sumen a las acciones pacíficas que sean necesarias y se organicen para lograr el debate nacional y el rechazo a la privatización de Pemex, ya que de esta manera estarán contribuyendo a la conservación de nuestro patrimonio y la construcción de una patria más justa”.
Aunque previamente el petista Juan José Piedras Romero había iniciado la discusión con un llamado a la sociedad a sumarse a la resistencia civil pacífica y a no traicionar la voluntad del pueblo, para “no ser cómplices del mayor fraude a la nación”, los señalamientos perredistas causaron mella en el ánimo panista, pues el presidente de la Gran Comisión, Víctor Hugo Cahuantzi González defendió la iniciativa presidencial al asegurar que ésta generaría no sólo la capitalización de la paraestatal, sino que “permitiría tener mejor fertilizante para Tlaxcala y más inversiones para escuelas, carreteras y hospitales”.
La postura fue secundada por su correligionario y ex funcionario estatal, Edilberto Sánchez Delgadillo, quien después de calificar las posturas perredistas de posiciones “vehementes y ejemplos simpáticos”, aseguró que “dan pena ajena los senadores y diputados del PRD” que tienen que pedir línea a una persona, en clara alusión a Andrés Manuel López Obrador, para proceder en torno a la reforma energética.
Para entonces, el recinto legislativo ya estaba ocupado en su mayoría por simpatizantes del PRD que esperaban el inicio de una conferencia sobre la “Defensa de la Soberanía Petrolera” y coreaban las intervenciones de sus correligionarios. A ellos, el panista Damián Mendoza Ordóñez mostró su intolerancia, al ordenar que se callaran porque “si nos le gusta, se pueden retirar”.
El coordinador de la bancada perredista, Antonio Mendoza Romero reiteró la postura del partido y aunque previamente trató de explicar con ejemplos que por momentos rayaron en lo banal, recriminó a los panistas los argumentos que esgrimían, los cuales calificó como una acción provocadora. “No vamos a caer en el juego, lo que está bien claro es que pretenden confundir, pretenden hacernos encabronar”, espetó.
Para ese momento sólo había 17 diputados, porque la mayoría del PAN, PS y Panal desdeñaron este tema de interés nacional. El perredista Eustolio Flores Conde aseguró que tras la reforma energética se esconden los intereses privatizadores de los cuales el gobierno federal y sus alfiles “se quieren beneficiar”, pero “hay ocho guerreros tlaxcaltecas (como nombró a los integrantes de su bancada) y gente del pueblo (sic) que queremos hacer frente a este intento”.
Más tarde, en conferencia de prensa, el doctor en economía del petróleo, Flavio Ruiz Alarcón aseveró que la iniciativa de reforma energética “busca conformar un fraude legal y constitucional para darle la vuelta a la Constitución y por la puerta trasera dar entrada a la privatización”.