Los ciudadanos del municipio de Puebla se autorefrendan católicos y, simultáneamente, creyentes de fenómenos extrasensoriales y de rituales paganos. Los creyentes no católicos (espiritualistas, evangélicos, protestantes, bíblicos no evangélicos, judíos, budistas y musulmanes) creen más en el infierno y en el paraíso que los católicos y, en todos los casos, los ateos son los más incrédulos, salvo en su creencia en las brujas, donde coinciden con los católicos y los no católicos: el halloween amenaza con desplazar, por lo menos en las metrópolis, nuestro ancestral festividad de muertos: el 11 por ciento de los ciudadanos menores a 30 años cree en las brujas y, de los de 60 años o más, sólo el tres por ciento.
Los católicos son más supersticiosos: al menos el 15 por ciento de ellos cree en que los gatos negros y que el número 13 son de mala suerte, cree en brujas, duendes y en los horóscopos; entre el 15 y el 30 por ciento de los católicos cree en la comunicación con los muertos, en el mal de ojo, en la magia negra, la clarividencia, los espíritus, las limpias, la telepatía, la reencarnación y en que el destino está ya escrito y, por lo menos uno de cada dos católicos cree en el infierno, en el paraíso y en los milagros.
En las limpias cree uno de cada cinco ciudadanos; a mayor ingreso, escolaridad y edad, menor credibilidad; los que se definen de izquierda y aquellos ciudadanos que no se identifican con los partidos políticos también registran menor credibilidad en las limpias. Los jóvenes, los priistas, los que se ubican ideológicamente como de derecha, los de menor nivel de escolaridad y de ingresos son más creyentes de estas prácticas. A pesar de los diferentes credos religiosos y posiciones políticas, hay rituales paganos que hermanan a los diferentes.