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Lunes, 14 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 TIANGUIS 

La diputada federal que confundió al país con una vendedora de jugos

 

Juguitos Dávila no leyó los seis documentos porque como buena escuelera sólo repitió de memoria los números, los problemas y las soluciones. En algún momento se sintió secretaria de Energía / Foto: Alejandro Ancona

Los cuatro integrantes de la familia mestiza se encuentran sentados en una banca de cemento de un conocido hotel de la capital. Se soban las patas porque han tenido mucho trabajo. Fueron contratados como eventuales en razón de que ese hotel se ha convertido en la guarida de todos los politiquillos locales.

El Jicoténcal asevera que en el comedor, un día cualquiera se puede encontrar en una mesa a los priistas, en otra a los perredistas y en otra a los panistas. Declara que el día del tianguis parecía estar en sesión simultánea de la Cámara de Diputados federal y local. Ahí estaban la Chiquis Hernández –que se portó kooleid con sus compañeros en la toma de las tribunas–, la Adriana Juguitos Dávila y el Adolfo–fín Escobar.

La Sábila jura y perjura que en el salón de adentro, el más elegante –para que vean que entre los políticos también hay razas– estaban los diputados locales y los presidentes municipales del PAN, así como algunos otros invitados de la iglesia, de instituciones educativas, de las cámaras empresariales quienes serían parte de un show sobre las reformas energéticas.

El Margarito Pérez de Zacatelco suelta que en la reunión del PAN  se puso la cosa alegre. La diputada Juguitos Dávila iba a compartir sobre la “reforma de hidrocarburos”, como dice ella. El salón estaba dispuesto. Al fondo un proyector y una pantalla, donde se mostraron diapositivas copiadas del diagnóstico: Situación de Pemex y en el que jamás pudo pasarse el mensaje del presidente Calderón. ¡Les falla la tecnología!

 

Todo estaba de azul y blanco

 

El Tránsito de Atligüecha asegura que la gente estaba citada a las diez de la mañana, pero como buenos tlaxcaltecas comenzaron a llegar después. La diputada federal Juguitos Dávila se movía como pez en el agua. De pantalón blanco y una blusa con estampados azules. Saludaba a todo el mundo. Se comportaba como lo que cree que es: ¡candidata al gobierno del estado! A las diez y media dieron la orden de servirse ya que era un bufete por lo que los hambrientos se fueron sobre las charolas.

La Sábila afirma que cuando la mandaron a limpiar escuchó que estaba hablando una a la que le dicen diputada local, se llama Sonia Lilian aunque no se acordaban por qué distrito era representante, pero que en el PAN es la secretaria de vinculación con la sociedad y ella dijo que el evento lo presidía la Juguitos Dávila porque tenía el mismo changarro que ella, sólo que a nivel nacional.

El Margarito Pérez dice que se mantuvo todo el tiempo adentro del salón porque le dijeron que como a la gente no le había dado tiempo de servirse que fuera directamente a preguntarles si querían algo. Primero se echó un rollito la Sonia, luego el Adolfín y después la Juguitos se puso de pie para hacer una disertación sobre el diagnóstico y las iniciativas de la “reforma de hidrocarburos”.

El Jicoténcal considera que la diputada Juguitos no leyó los seis documentos porque como buena escuelera sólo repitió de memoria los números, los problemas y las soluciones. En algún momento se sintió secretaria de Energía y se echó unas metáfora –ella dice que son ejemplos para que la gente entienda. Dio la buena nueva de que Pemex tiene problemas y era como si a una persona que vende jugos, se le dijera que para poner su changarro tiene que fabricar su extractor de jugos ¡No se puede! Sino que debe comprar el extractor a quien lo fabrique. Más adelante, cuando se refirió a la privatización fue muy enfática al afirmar que Pemex ¡no se privatiza!, sino sólo contratará servicios y puso dos ejemplos: si un empresario contrata un chofer para que maneje su auto, no por ese simple hecho el chofer adquiere derechos sobre el auto y para que viera lo lúcida que estaba, refiriéndose a los presidentes municipales, dijo que ellos tienen la necesidad de contratar al tesorero y no por ese hecho el tesorero se vuelve dueño del municipio.

La Sábila lo queda mirando con cara de angustia y pregunta: ¿Estás seguro que eso fue lo que dijo mi candidata al gobierno del estado, futura senadora y presidenta de la República? No me cabe en la cabeza que no logre distinguir entre contratos de servicio y contratos de maquila, que es lo que proponen las iniciativas presentadas por Calderón.

El Margarito Pérez de Zacatelco dice que más adelante Adolfín confirmó que se trataba de ejemplos y ella, enjundiosa, volvió a replicar que Pemex es una empresa y vende petróleo por lo que está en el mercado, y los municipios proporcionan servicios y por ese hecho también están en el mercado. Así que no duden de que a partir de ahora, los presidentes municipales pongan su puesto cada sábado en el tianguis.

¿Independientemente de quién produzca las mercancías y los servicios, todos son cosas que se venden y compran en el mercado? Eso dices que dijo la diputada federal representante de la población –aunque sea de manera plurinominal– de Tlaxcala. No será que le estás echando de tu ronco pecho, sólo porque quieres que no se vaya de largo como candidata  y demuestre su capacidad antes de tiempo frente a la Lorena y la Chiquis, inquiere la Sábila.

Está bien que me han acusado de misógino, pero te juro que esta vez es cierto de toda ciertedad, eso que dijo la Juguitos. Aunque dice que es comunicadora nomás no puede comunicar, porque no entiende el mensaje. ¿Cuándo estaba en la licenciatura leería a Habermas?

La verdad es que la Juguitos ha de haber estado pensando en los invitados y como sabía que iba a estar entre sus contlapaches que la conocen, pues quiso bajarse a su nivel para que la entendieran. ¡Ya ven que los panistas no son muy leídos!, considera la Sábila.

Yo creo que la diputada Juguitos tiene razón y el país es como una vendedora de jugos, afirma el Jicoténcal y prosigue. Mirándolo bien, la vendedora de jugos son las que patrocinaron la campaña del presidente chaparrito, el extractor de jugos son las leyes y las instituciones, y las naranjas son los ciudadanos. Los ciudadanos deben ser exprimidos para que el mercado se alimente y los fabricantes –extranjeros– tengan la oportunidad de seguir fabricando y vendiendo extractores de jugos.

Lo que no me queda claro, dice el Tránsito de Atligüecha, es por qué la señora que vende los jugos no piensa en que no sabe sembrar las naranjas, tampoco sabe si va a haber suficiente producción y tampoco tiene la seguridad de que le van a seguir surtiendo, porque pensemos que se acaban las naranjas o ya no le venden las naranjas, entonces aunque tenga el extractor y dinero para comprar naranjas, pos no va a poder hacer jugos y va a tener que dedicarse a vender, tal vez, tacos de canasta.

El otro ejemplo también puede servir para entender qué es lo que dijo o quiso decir la licenciada, diputada y candidata, comenta el Margarito Pérez de Zacatelco. Pensemos que yo tengo un carro que me compré en abonos y como no sé manejar, contrato a quien lo maneje, y entonces el chofer va a sentir que sólo por ese hecho ya es dueño, pos está muy equivocado. El chofer es como los ciudadanos, el carro es como el país y el dueño es como los monopolios.

Los monopolios contratan gente a la que le pagan un salario para que manejen, pero todas las ganancias se las quedan ellos.

¿Y no sería preferible que tú aprendieras a manejar?, pregunta la Sábila o como le hacen los gringos “hágalo usted mismo”, está bien que tú no vas a fabricar el auto, pero puedes aprender a manejarlo, y a componerlo, y entonces te puedes ahorrar una lana. O ya dialtiro pos no compres auto para no contratar a nadie y vete caminando. Sirve que hasta guardas la línea.

Como dice la Juguitos que puede que haiga alguna confusión en la gente. Cómo podrías explicar eso de que los municipios tienen que contratar al tesorero, pero eso no lo hace socio del ayuntamiento. ¿Será posible que por votación nombremos al director general de Telmex o de Televisa o de Cemex?, pregunta el primo Tránsito.

La preclara mujer –es decir la Sábila–, le dice que eso no es posible porque esas son empresas privadas y ahí los que deciden son los dueños y en el caso del municipio se supone que los dueños son los habitantes, y como tal nombran al presidente municipal auxiliar o constitucional y éste, en su nombre, toma las decisiones y le pone precio a los servicios de agua, del predial, de la basura, del alumbrado público, etc. etc.

El Tránsito de Atligüecha se pregunta: ¿con la propuesta de los bonos, no pudiéramos vender bonos para comprar los municipios? Le damos un bono a cada ciudadano, pero ¿cómo le haríamos para contratar al tesorero?

La Sábila considera que, sin duda con estos ejemplos, la población entenderá de manera fácil “la comparación entre las principales empresas petroleras estatales en términos de la relación de reservas probadas a producción de hidrocarburos líquidos” o que “mientras que en 1997 los crudos pesados representaban en 52 por ciento, en 2007 representaron 66 por ciento, lo que requirió, por un lado, adecuar la infraestructura para su manejo y procesamiento doméstico (coquización en las refinerías de Cadereyta, Madero y Minatitlán)”.

Por cierto, dice el Jicoténcal que los diputados federales panistas se han vuelto muy maniqueos, toda opinión que no está en sintonía con lo que ellos creen, piensan y repiten –aunque no entiendan– lo meten al saco de los enemigos del gobierno encabezados por el peje, con lo que sobredimensionan su presencia.

Si la diputada Adriana Juguitos Dávila piensa que la República, el país es como una vendedora de jugos, cuál será la idea que tiene del Estado. Como para irnos preparando.

¿Ella que sería? ¡La vendedora!, ¡el exprimidor! o ¡la naranja!

Por cierto ¿han visto cómo es un pan de fiesta?

 
 
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