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Lunes, 14 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Educación
 
 

No veo políticas para disminuir la desigualdad en Puebla en 20 años: Fernández Font

 
Fermín Alejandro García
Puebla, Pue.

Fernando Fernández Font, a los largo de los dos años y siete meses en que fue rector de la Universidad Iberoamericana también fue un agudo observador de la realidad de estado de Puebla, y como tal, sostiene que en la entidad no existen políticas públicas ni acciones reales que permita en los próximos 20 años cambiar la enorme desigualdad social que persiste en la sociedad poblana, ni tampoco un cambio en la justicia y en una estructura que permite y fomenta la corrupción.

Aunque para el jesuita –que este día deja en definitiva las instalaciones de la Ibero para ocupar un cargo de asistente de Educación Formal de la Provincial de la Compañía de Jesús en México– el problema no solamente se reduce a lo que pasa con la clase gobernante, la cual muestra un interés pobre por la gente, sino también a que no existe una ciudadanía comprometida con el cambio y aunque Puebla, es una de las ciudades más informadas del país, eso no se ha traducido en una mejor democracia en el estado.

Otro factor que identifica y que frena el cambio en Puebla, es el surgimiento “como hongos” de universidades, grandes y chicas, que únicamente se entienden como empresas destinadas para hacer negocios y no para buscar un cambio de las estructuras sociales de la entidad.

 

Mucha información y mucho golpeteo

Entrevistado por La Jornada de Oriente en la que fue su oficina de rector, en donde ya era notaria la eminente mudanza y Fernández Font atendía a los últimos grupos de universitarios que pasaban a despedirse de él, hizo un balance de la visión que tuvo de Puebla, en donde señala que en algunos aspectos el estado no es atípico a otras entidades del país, pero en otros si  lo es, siendo este uno de esos:

“Puebla tiene una particularidad diferente a otros estados, el número de noticieros y reporteros en esta ciudad es enorme; eso favorece a una cultura de mucha información, pero de mucho golpeteo también. Ese primer aspecto te hace pensar que la situación del estado, en concreto de los medios, no es una función de informar y formar a la ciudadanía hacía una mayor democracia... por un lado puede ser de mucha comunicación, pero la contraparte es de mucho chisme y de mucha cuestión política donde no importa que salga la verdad, sino quien saca más ventaja de eso”.

Asimismo, señala que en el estado persiste una lucha constante de facciones políticas, que muestran una pobre preocupación por la ciudadanía, por el tema de la transparencia  y únicamente les interesa llegar al poder. Dicha condición, dijo, no solamente daña la convivencia entre políticos sino se extiende a la convivencia entre personas.

Las consecuencias de ese desarrollo político, advierte, puede ser el siguiente:

“Yo no estoy viendo acciones reales que puedan estar llevando a la sociedad y al estado a una situación diferente; yo no creo que en 20 años Puebla sea otro, habrá poblanos que a la mejor que tengan mejores condiciones, pero los cinturones de miseria que hay, incluso en la misma ciudad de Puebla, no creo que cambien”.

“Es evidente que hay ciertas esperanzas, tu oyes el discurso de Blanca Alcalá –la alcalde de Puebla– y te da la impresión de que hay semillas de esperanza... pero acabamos de ver lo que pasó con el alcalde de Izúcar de Matamoros –acusado de ser narcotraficante– apoyado por todo el sistema del gobierno y el PRI. Nadie se la puede creer que no se hayan dado cuenta los que pasaba con él, es como destapar un pequeño agujero y te salen unos niveles enormes de corrupción; entonces pensar que hay un gobierno de cambio, nuevas estrategias para lograr la igualdad, no hay indicadores claros”.

–¿Qué es lo que está pasando, está fallando la democracia, la conciencia política, cuál cree que sea el factor más decisivo?, preguntó el reportero, a lo cual Fernández respondió acerca de la visión que tiene de la sociedad:

–“Mientras no hayan sistemas más eficaces y una ciudadanía más comprometida, menos corrupta, no vamos a lograr un cambio. Para mi la base es como nos acostumbramos a solucionar muchas cuestiones con base en la corrupción; entonces el aparato burocrático se hace más pesado para poder de alguna manera obligar a la corrupción y así sacar más dinero, yo creo que una de las raíces más profundas es eso”.

Y agregó: “Falta una ciudadanía más comprometida, más clara; falta personas que estén frente al gobierno con una clara conciencia de que se deben a la ciudadanía, al bien común, que la política no es una cosa para ganar dinero... tu sabes que un político que logra acceder a niveles diferentes salen llenos de dinero, solamente hay que ver los coches que traen. Mientras la política se considere como el mejor  negocio en México no vamos a llegar a otro lado”.

En ese rubro, Fernández Font considera que el panorama es desalentador sobre todo cuando se presenta este esquema:

“Cómo vamos hacer para que cambie la gente cuando las mismas personas que toman las grandes decisiones manejan ideológicamente el discurso de la ética y la moral; para mi es el nivel más grande de perversión. Cuando yo que soy un corrupto invito a los demás que no sean corruptos porque estoy tratando de manejar ideológicamente mi imagen... ya no sabes en quién creer”.

 

El caso Lydia Cacho

Cuando el reportero le preguntó a Fernández Font su opinión sobre el proyecto de gobierno del mandatario Mario Marín, de inmediato el ex rector incorporó a su respuesta el tema de la periodista Lydia Cacho Ribeiro para contestar de esta manera:

“Todos sabemos que el escándalo Lydia Cacho marcó este gobierno; mucha gente afirma que gracias a ese escándalo ha habido una respuesta del gobernador para recuperar su imagen a través de acciones, principalmente en la parte interior del estado, en el que de alguna manera trataba de llevar el desarrollo, las escuelas, los hospitales y hacer cosas para contrarrestar el golpe que sufrió.

“Yo me preguntó: ¿Fue sólo una manera para levantar la imagen –del gobernador– después de que había caído y son obras sociales no estructurales, sino coyunturales para crear una buena imagen y obtener los votos; o son obras que realmente desarrollaron el estado?”

Fernández Font solamente lanzó la pregunta, no la respuesta, pero consideró que se debe revisar otros indicadores para evaluar la gestión de Marín, como son los relacionados acerca del número real de empleos que se generaron en los tres últimos años y los que se perdieron; además del establecimiento de empresas que realmente generen un desarrollo económico diferente y no solamente las maquiladoras que provocan pobreza. Y remató:

“Hace poco entrevistaban a alguien y le decían, por qué te vas a Estados Unidos; a lo que respondió, me voy no porque no haya trabajos aquí, sino porque con lo yo gano aquí no me sirve para que sobreviva mi familia. Esa es la cuestión más grave. Entonces lo que habrá que evaluar –acerca de la eficacia del gobierno de Marín– si esas acciones que hizo implicaron un desarrollo del estado o sólo fue un instrumento mediático para cambiar su imagen.”

–¿Usted siente que las universidades están siendo la alternativa para enfrentar una sociedad donde domina una visión de consumo, una lógica de mercado, frente a una sociedad que sufre grandes desigualdades?, fue una de las últimas preguntas que formuló el reportero, a lo cual Fernández Fon aseveró:

–“No se puede hablar de las universidades de manera general. Tenemos universidades en el estado que han surgido como hongos, consiguen su aprobación y sabemos que son universidades que se entienden como comercio, como una empresa más, por eso se distingue muy bien una universidad que es AC –asociación civil– y una que es SA –sociedad anónima. Hay consorcios que están comprando universidades y las plantean como un negocio; entonces, es evidente que ni las primeras ni las segundas tienen una visión de responsabilidad social, de cambio estructural”.

En cambio destacó: “Las demás universidades nos acuerpamos por la seriedad, por el deseo de ofrecer un servicio importante, por la investigación... nosotros como jesuitas tenemos una larga tradición de buscar un cambio social y aportar a ello... yo no quiero sacar egresados que sean piezas o refacciones para una sociedad fracasada; es decir, sacar alumnos con una excelencia para que se pongan en la pirámide para seguir manteniendo una estructura injusta”.

“¿En este tiempo cómo observé la política educativa en el estado?, somos un estado donde proliferan muchas universidades privadas que parece que solamente tienen como fin último hacer negocio. Pensar en la educación como un medio para conseguir dinero me parece que es pervertir ya de raíz la educación... lo que se transmite es que lo que importa no es educar con un sentido social de cambio de la sociedad, sino educar para ganar dinero”.

Ante tal panorama plantea que el reto es:

“El reto es cómo volver a revertir ese dinamismo y esa es una pregunta fuerte para el sistema oficial educativo. Por otro lado las estadísticas han arrojado que el nivel educativo en Puebla es muy bajo; está el secretario de educación decía con mucho orgullo que en este tiempo –en los últimos tres años– habíamos pasado del lugar 28 al 24. Si el estado está en el lugar 23 –en nivel educativo– es de vergüenza”.

Y eso, remató, solamente plantea esta realidad: “O una de dos, o los secretarios anteriores no han hecho nada por la educación o realmente lo que estamos haciendo es muy pobre”

 
 
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