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Lunes, 14 de abril de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Deportes
 
 

 SEMANÁLISIS 

La franja se crece y hunde al Tiburón

 
Horacio Reiba

 

La semana fue tormentosa pero dejó enseñanzas. La principal de todas al Chelís, que si navegó con viento a favor en el Pirata Fuente fue porque ahora sí supo proceder como un DT juicioso, descubriendo de paso que un equipo puede alcanzar el equilibrio sin que para eso tenga que atarle los ímpetus ni cortarle las alas. Que el Puebla salió por el partido no hay duda, pero una vez cobrada la ventaja con temprano gol del Bola (’14), optó por sosegarse y controlar el balón, con el Pony Ruiz a buen resguardo en la cárcel portátil que le construyó Zamogilny, y el grupo entero atento a asistir al compañero sin regalarle un centímetro al adversario. En la práctica, esto le valió al Puebla hacerse dueño de la situación porque sus hombres acertaron a combinar la pasión con la colocación precisa: ni tan arriba que jugara con las espaldas descubiertas ni tan atrás que el rival encontrara la posibilidad de asfixiarlo. Con lo cual, la franja esta vez sí pareció equipo de Primera, sin reincidir en la ingenuidad de buscar cada balón como si fuese el último… para rifarlo en seguida  por sobra de precipitación y ausencia de criterio. Como si los de franja azul, empezando por el Chelís, hubiesen madurado de golpe. Y justo el día vital para la permanencia. El rival, por su parte, se fue quedando quedaba al margen del partido, seguramente no por falta de voluntad, sino porque en la tarde jarocha el Puebla jugó, dispuso y mandó de principio a fin.

Graduándose de DT. Como si de un examen profesional se tratase, la lección dada por Sánchez Solá al Piojo Herrera –incómodo sinodal si los hay– se extendió a la atinada lectura de lo que estaba ocurriendo, expresada en términos de estrategia y también en materia de cambios. Uno de ellos –que en principio pudo parecer más discutible, al prescindir de un jugador como Sergio Pérez, que entre otras cosas había servido el primer gol– terminó influyendo en el segundo, colocado en un rincón del arco de Bernal precisamente por el suplente Hiber Ruiz cuando el encuentro ya expiraba (’87). El otro par de retoques encerraban la intención de controlar el partido en campo propio, herejía que el Chelís no se había permitido nunca pero que le resultó de perlas, pues tanto Felipe Ayala (que entró por el inútil Cámpora a los ’65) como Adrián Sánchez (por Olivera a los ’76) contribuyeron importantemente a conservar la pelota lejos del área de Villalpando. Como resultado, el Veracruz –que había reclamado un posible penal en la barrida del Ruso sobre Rodrigo Ruiz del minuto ’27– terminó todavía más confundido.

Pelé y Maradona en el Jalisco. Mientras Diego apenas era objeto de curiosidad, O’Rei fue cálidamente homenajeado en el intermedio del partido por la Liber que su Santos perdió 3–2 con Chivas, el miércoles. Y pese a la presencia de Maradona, su fan número uno, no le había ido mejor al Boca la víspera, ante el Atlas. Al contrario, pues le aplicaron los rojinegros un 3–1 sangrante, pese a no ser mejores en el campo aunque contaran con un rival ampliamente colaborativo en las dos áreas. El Guadalajara, en cambio, debió golear a ese Santos lento y desubicado, cuya defensa era un chiste. De cualquier manera, las posibilidades de clasificación son mínimas para el rebaño y un tanto mejores para los atlistas. Pachuca, por su parte, es ya finalista de de la Concacaf pese a su derrota de media semana en Washington (1–2 ante DC United pero 3–2 en el global). Va contra el Saprissa de Costa Rica, que barrió 3–0 a Dynamo de Houston.

Vísperas de mucho, días de nada. La Champions League entró en máxima ebullición el martes, como prólogo de un miércoles de futbol espeso y triste. Y es que el Liverpool encendió su estadio y demolió en cinco minutos el futbol pulcro pero inconsistente del Arsenal, que ya veía la luz de las semifinales con el empate a dos concretado a los ’83 por Adebayor –antes había fallado horrores–, y se encontró de pronto con un penal poco claro en contra (Gerrard lo convirtió) y un contragolpe demoledor del relevista holandés Babel que pondría el definitivo 4–2 (5–3 en el global), coronando siete minutos de locura para elevar a la categoría de éxtasis la irrefrenable fiesta que se había instalado en las gradas y la ciudad portuaria. Fueron varios partidos en uno y todos apasionantes, pues el equipo de Wenger se adelantó temprano, fue alcanzado en el mismo primer tiempo y rebasado hacia los 75 con golazo de Torres, al que replicaría Adebayor firmando el servicio en bandeja de Walcott, antes de ceder al empuje irresistible de los reds, que en la Champions están en su elemento. Simultáneamente, en Stanford Bridge, Chelsea daba una más de sus incoloras demostraciones, suficiente para deshacerse del Fenerbahce (2–0 para un 3–2 global) 

El miércoles, en cambio, trajo sensaciones más bien bajas tanto en Barcelona como en Manchester. En el Camp Nou, los alemanes del Schalke 04 desperdiciaron por falta de recursos técnicos una ocasión de oro para desquitarse del 0–1 de la ida, dado que el público estaba furioso con su equipo y lo presionó y abucheó desde el principio. Era un partido de cerocero que el Barça ganó 10 por pura casualidad. Y otro tanto haría en Old Trafford un ManU muy parchado y claramente persuadido de la falta de reflejos del Roma, al que ya había doblegado a domicilio (0–2, 1–0 y 3–0 en el global). Hasta un penal fallaron los italianos (De Rossi), antes del golazo de palomita del argentino Tévez que les quitó del todo el apetito. En las semifinales Liverpool–Chelsea y Barcelona–Manchester United, reds y devils se perfilan favoritos, al menos en opinión de este columnista.

De infarto. Un inesperado golpe de adrenalina se produjo en Getafe, dentro de la Copa UEFA y con motivo de la visita del Bayern Munich a la pequeña localidad madrileña. Y es que el local,  a puro pundonor y sobreponiéndose a la desventaja de un hombre desde el minuto 4, tenía apergollado al líder germano cuando ya la prórroga fenecía (3–1, tras doble 1–1 en los 180 normales), hasta que Luca Toni se encontró con un par de balones en el área azulenca y los clavó sin miramientos en el portón de un Abondanzzieri fallón, clasificando al Bayern por la doble renta del gol de visitante. Florentina, en cambio, fue limpio vencedor de PSV, que con todo y Salcido se vio impotente en casa frente a la eficacia de los italianos (2–0 para un 3–1 global). Los otros semifinalistas son Glasgow Rangers y el Zenith ruso.

 

 
 
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