El análisis sistematizado de los estudios existentes sobre el café, ha llevado a la conclusión de que el consumo de café es un fuerte anti–oxidante lo que reduce el riesgo de la diabetes. Los resultados de este estudio demostraron que aquellas personas que consumen de 4 a 6 tasas de café diarias y las que consumen más de 6 o 7 tasas de café diarias, tienen una reducción del riesgo de desarrollar diabetes de 28 por ciento y de un 33 por ciento respectivamente, comparado con las que beben sólo 2 tasas por día.
El café es una de las bebidas que más ampliamente se consume en el mundo, y sobre él se han dicho tanto cosas positivas como negativas. El conocimiento sobre los efectos del café en la salud es muy importante, las personas que deciden tomar café, puedan tomar la decisión de tomarlo o no con conocimiento de causa, esto es que, puedan tomar decisiones informadas con respecto al consumo del café. Además, los datos sobre los efectos en la salud de los diferentes componentes del café y de los diferentes tipos de café pueden contribuir a la prevención de enfermedades.
Entre las variables que se analizaron en estudio estuvieron: el tipo de café y la cantidad consumida en cada tasa. No se encontró ningún cambio que alterara los resultados del benefició que acompaña el beber café en relación a la disminución en el riesgo de desarrollar diabetes. Sin embargo, para aquellos que tomaban café filtrado en vez de café de olla la reducción de riesgo es mayor. El filtro retiene parte de la grasa que contiene el café. Los que toman café descafeinado, también, se benefician de la acción antioxidante del café. En los estudios recientes han demostrado que los que toman café descafeinado reducen el riesgo de desarrollar diabetes.
El café contiene un número de sustancias bioquímicamente activas; una de las más importantes y conocidas es la cafeína, un derivado de las xantinas. Además, el café es una fuente considerable de compuestos fenólicos, los que pudieran contribuir en cantidad y variedad al ingreso de antioxidantes en la dieta. Los antioxidantes evitan que se produzcan daños en los tejidos del cuerpo como consecuencia de su interacción con sustancias oxidativas. El cuerpo adquiere los antioxidantes al ser ingeridos en los alimentos que los contienen, es por eso que se recomienda el consumo de frutas y vegetales ricos en antioxidantes.
El café, como el té y el vino, contienen importantes antioxidantes, tales como los ácidos clorogénico y cafeico. El ácido clorogénico es el mayor componente antioxidante del café, cada taza contiene de 15 a 325mg, con un promedio de 200 mg por taza de café americano. Otras de las sustancias que contiene el café además de las antes mencionadas son: la quinida, diterpenoides, y el magnesio. Estos compuestos han demostrado tener efectos sobre el metabolismo de la glucosa, en especial el ácido clorogénico. En el caso de los diterpenoides, que se encuentran en la fracción de los lípidos del café hervido o del café de olla, se ha demostrado que aumenta los niveles en sangre del colesterol. Esta sustancia no se encuentra en el café filtrado con papel, ni en el café colado
Aunque no se conocen los mecanismos biológicos detrás de esta asociación inversa entre el café y el riego de desarrollar diabetes, se han propuesto varios mecanismos posibles que explicarían este fenómeno. El efecto protector del café podría darse gracias a la actividad del ácido clorogénico. En estudios en animales se ha encontrado que el ácido clorogénico disminuye los niveles de azúcar en sangre y, la quinida, subproducto del ácido clorogénico aumenta la sensibilidad de la insulina en animales. Este ácido también contribuye a la acción antioxidante del café y reduce la producción de la glucosa (gluconeogénesis) en el hígado, al inhibir la enzima que participa en el proceso.
La acción antioxidante del café es relevante ya que el estrés oxidativo puede contribuir al desarrollo de la diabetes. El café descafeinado retarda la absorción intestinal de la glucosa, además, incrementa las concentraciones de una sustancia llamada “péptido–1 similar al glucagon”. Esta substancia tiene efectos benéficos en relación a la diabetes ya que facilita la estimulación de la secreción y acción de la insulina por parte de la glucosa. Cabe recordar que los dos problemas fundamentales de la diabetes son la resistencia a la acción de la insulina y el defecto de la secreción de esta. Cualquier substancia que facilita a prevenir o mejorar cualquiera de estos dos problemas tiene acción antidiabética.
El consumo habitual de café es asociado a una disminución sustancial del riesgo de desarrollar diabetes. Aunque es prematuro sugerir el aumento del consumo de café para la prevención de la diabetes, no lo es para señalar que, por lo general, el consumo de café viene acompañado de comportamiento da alto riesgo para la salud. El consumo habitual de café es asociado a fumar cigarrillo, poca actividad física y a una dieta deficiente. El consumir pan dulce, o pan salado con mantequilla a la hora de tomar café, el ingerir una tasa de café con mucha azúcar, además de lo antes señalado, pueden contrarrestar la acción protectora del café contra la diabetes.
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