En este año han cerrado 12 empresas productoras de calzado en el estado de Puebla, lo que provocó el despido de unos 120 trabajadores. Las consecuencias de dichas quiebras son la falta de canales adecuados de comercialización y la piratería. Ahora se debe agregar otro elemento negativo, que es el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU).
La presencia del IETU está afectando a las empresas, sobre todo a las pequeñas, no solamente porque representa un incremento importante en el monto del pago de los impuestos, sino por lo complicado que resulta cubrir esa responsabilidad fiscal y que muchas compañías deben recurrir a asesoría especial para evitar sanciones de las autoridades hacendarías.
Con el IETU, las complicaciones que enfrentan las empresas se agravaron. Es claro que al gobierno federal únicamente le importó aumentar su recaudación, castigando a los contribuyentes que cumplen con sus cargas fiscales, y no ofreció alternativas para mejorar el entorno económico y la competencia desleal que sufren los centros de producción de diversas ramas. Tal situación repercutirá en la pérdida de empleos y en que aumente la evasión fiscal.
Lo que pasaron en el IETU no debería ser solamente un tema de reclamo hacia el gobierno federal, sino tiene que ser un llamado de atención al gobierno del estado para que aplique medidas que ayuden a enfrentar un panorama económico desfavorable para las pequeñas y medianas empresas, además del grueso de las personas físicas y de la clase trabajadora.