El gobierno negó que los cambios en el uso del suelo autorizados por la Secretaría de Desarrollo Social federal (Sedesol) en la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, tengan como fin reducir las áreas verdes. “Por el contrario”, dijo el titular de la Secretaría de Gobernación, Mario Alberto Montero Serrano, las acciones tienen el propósito de “regularizar” la zona.
En una entrevista concedida ayer a varios medios, el titular de la política interior en la entidad dijo sobre el particular:
“De pronto se ha distorsionado la información en este asunto. Hay una irregularidad, por así llamarlo, sobre algunos usos de suelo que se han dado en años atrás en algunos terrenos en los que se ha construido. Por eso procede la regularización, para que se eliminen los usos distintos a los planteados en el plan maestro para esa zona” (sic).
El funcionario añadió que la “regularización” emprendida por la Sedesol también tiene como fin adecuar la reserva territorial a la carta urbana vigente.
El pasado miércoles, La Jornada de Oriente dio a conocer que el director general del Fideicomiso de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, Rafael Moreno Valle Buitrón, reconoció que la Secretaría de Desarrollo Social federal autorizó el cambio de uso de suelo a 58.88 hectáreas de predios de dicha zona, con lo cual “en el corto y mediano plazo” se materializarán proyectos de desarrollo económico que “detonarán” el área de Angelópolis.
Agregó que la intención de dicha acción es inhibir la especulación inmobiliaria que padeció esa demarcación en el sexenio pasado y que dejó “ganancias millonarias a mucha gente”.
Rafael Valle Buitrón reconoció que la última modificación a los usos del suelo solamente deja en existencia unas 14 hectáreas de áreas verdes de las alrededor de 200 que estaban estipuladas en el proyecto original de la reserva territorial, cuya declaración se hizo en el gobierno de Manuel Bartlett.
Esto significa que en los dos últimos sexenios se arrasó con el 93 por ciento de las zonas verdes que se debían conservar como parte de un proyecto de reordenamiento urbano que comprende las mil 82 hectáreas de la reserva.
Sin embargo, el último cambio en los usos del suelo contradice el Plan Director Urbano de la ciudad de Puebla, el Programa de Ordenamiento Territorial de la Región Cholula-Huejotzingo-San Martín Texmelucan, así como otros ordenamientos legales, como la Ley General de Bienes Nacionales y la de Asentamientos Humanos, la Ley de Desarrollo Urbano y la de Notariado y la propia Constitución de Puebla.