Por esa razón, el Partido de la Revolución Democrática en Puebla va a presentar un recurso en el Congreso del estado en contra de esa acción, y para desaparecer el gobierno de dicho municipio y convocar a nuevas elecciones ante la ausencia y el proceso que se le sigue a Gil Campos en Estados Unidos; además, Galileo Suárez fue echado del poder en Izúcar de Matamoros hace 24 años por abusar de sus funciones como tesorero municipal.
El día de ayer se realizó una sesión extraordinaria a la que se convocó verbalmente sólo a los regidores priistas, por lo que no fue una sesión oficial, aseguraron perredistas de este municipio mixteco. Se esperaba que ahí llegaría Ángeles Herrera de Gil, esposa del presidente municipal detenido, para poder presentar su renuncia al cargo de la presidencia del Sistema municipal para el Desarrollo Integral de la Familia. Con ello, manifestaron fuentes allegadas, la familia Gil Herrera se iría definitivamente del estado de Puebla y del país.
Sin embargo, más importante era la presentación del documento firmado por Gil en el que solicitaría que se le conceda licencia a su cargo por tiempo indefinido, aunque el legislador perredista y ex presidente municipal de Izúcar de Matamoros, Melitón Lozano Pérez, aseguró que eso es ilegal, pues los alcaldes no pueden abandonar el puesto para el que fueron electos por más de 30 días.
Los antecedentes del edil interino
En tanto, mientras el edil interino Rubero Galileo Suárez Matías atiende en el Palacio Municipal los asuntos relacionados a esa demarcación, comenzaron a surgir los antecedentes en el gobierno izucarense.
Fuentes confiables de Izúcar de Matamoros relataron a La Jornada de Oriente que durante la campaña electoral de 1983, el Partido Revolucionario Institucional postuló a Manuel Brito de la Fuente y fue precisamente Suárez Matías quien más apoyó económicamente la campaña del candidato oficial designado desde Casa Puebla.
Como solía suceder en esos años, el tricolor ganó sin problemas la elección y Rubero Galileo fue colocado en la Tesorería municipal, donde comenzó a “recuperar” su inversión en la campaña política a través del aumento desmedido de impuestos a un par de meses de haber iniciado la gestión 1984–1987.
Como consecuencia, la población resintió los efectos del alza, los pobladores de los diferentes barrios de Izúcar de Matamoros se organizaron y se enfrentaron verbalmente con el presidente municipal Brito, a quien correteraron por las calles junto con Suárez Matías. Ambos terminaron destituidos por el cabildo.