Casi 24 horas después de que Jorge Rogelio Pineda, ex coordinador de directores de la Comuna, concediera una entrevista exclusiva a La Jornada de Oriente para defenderse de una serie de acusaciones en su contra, éste reportero preguntó al edil Eleazar Pérez Sánchez su opinión sobre los señalamientos de su ex colaborador:
–Jorge Pineda dice que fue una decisión unilateral el destituirlo por no tener la oportunidad de ser escuchado, presidente…
–En ese aspecto quiero mencionar que no era la primera vez que había incurrido en una situación de prepotencia; ya le habíamos tolerado algo desde tiempo atrás. Le hicimos varios llamados, pero su lema es decir se aca-bó y me voy. Me dolió más a mí decirle hoy es tu último día. No fue una medida unilateral, es por el desorden en la vía pública. Él como funcionario público tuvo que dar una muestra de cómo conducirse con esa investidura.
Aun así, agregó el edil, hubo gritos y reclamos, “y no podemos permitir en el ayuntamiento que gente como él ponga en evidencia a todo un gobierno. Des-pués de ser liberados los detenidos, dijeron palabras obscenas en contra del presidente municipal y de nuestra administración pública, sin estar involucrados directamente. Fue un mal comportamiento en horas inapropiadas. Eso es totalmente ajeno al ayuntamiento”.
–Jorge Pineda dice que tú no tomaste la decisión, que gente cer-cana a ti logró persuadirte de des-pedirlo, ¿es así?
–Yo fui quien tomó la decisión. No hay otra persona que de-cida sobre mí porque no estamos hablando de administraciones anteriores donde algunos funcionarios usurpaban las funciones del presidente municipal. Las sen-tencias en el ayuntamiento son tomadas por el alcalde. En tanto, Jorge Pineda no debió asumir la pose de presidente, porque el pre-sidente soy yo, y la prueba es pal-pable. Creo que no hay duda en ese sentido.
Pineda, ex coordinador de di-rectores del ayuntamiento hasta hace una semana, acusó a dos fun-cionarios de la Comuna de co-meter actos de corrupción y de fomentar una trama para persuadir al alcalde de despedirlo. El médico de profesión fue cesado tras un incidente público en una taberna de la zona de tolerancia.
“Cuando el señor alcalde lo-gró enterarse que estaba lesionado, le interesó más su imagen que mi estado de salud. Y eso no me gustó. La decisión de despedirme la tomaron bajo esas condiciones. Está bien. Simplemente por cómo ocurrieron los incidentes merecía salir del gobierno, pero no con el escarnio en contra mía que ya perjudicó a la familia”, añadió.
El expediente
A las 5 de la mañana con 55 minutos del lunes 24 de marzo, el expediente de la Policía Mu-nicipal 183/08/2, que contenía la descripción de los hechos suscitados en el bar Vista Hermosa, ubicado en la dirección Río Fuer-te, colonia Altavista, llegó a ma-nos de Abel Méndez, quien estaba de turno como juez calificador.
El documento, cuya copia tie-ne este reportero, explica que fueron remitidos, por alteración del orden público, dos personas. Uno de ellos dijo ser Antonio Salas Merlo, pero después de ve-rificar varios datos, pudo comprobarse que su verdadero nombre es Antonio Sidronio Salas Me-lo, de ocupación profesor, quien presentaba segundo grado de in-toxicación etílica y requería seis horas para recuperarse. El otro fue Manuel Toribio Campos.
De acuerdo con las declaraciones asentadas, Sidronio Salas argumentó que “luego de entrar al bar con su amigo, el doctor que estaba ahí se nos fue encima, y nos la hizo de bronca; mi cuate lo golpeó”.