Herrera de Gil criticó a los medios de comunicación locales e internacionales por la “monstruosidad” de las notas informativas de los últimos días que confirman que su marido fue detenido en esa ciudad estadounidense, investigado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos de conspirar para traficar 11 kilos de cocaína.
La mujer, quien llegó sola en una camioneta “chocolate” con placas del estado de Sonora, se limitó a leer un comunicado en el que confirmó que ella y su marido viajaron a Los Ángeles para una segunda opinión médica, ya que éste padece de un mal en los riñones y podrían transplantarle uno.
“Cuando llegamos al aeropuerto de Los Ángeles, al pasar por la aduana de inmigración, él fue interrogado por agentes, quienes le informaron que existía una acusación en su contra en el estado de Nueva York, por lo que fue custodiado hasta un nosocomio de California (sic)”.
Por esa razón, dijo, contrató a los abogados Edward Habranson y Philipe Karlin, del despacho Karlin and Karlin, “quienes hasta el momento me han manifestado que mi esposo es víctima de una conspiración que al parecer no tiene fundamento, por lo que en los próximos días se aclarará esta situación (sic)”.
“Quiero aclarar que el presidente municipal no está siendo juzgado por el delito de narcotráfico, quiero desmentir las versiones que han circulado en los últimos días en el sentido de que al momento de su detención (sic) llevaba droga, tampoco han sido confiscados nuestros bienes y mucho menos pertenece a una banda de crimen organizado (sic). En Estados Unidos mi familia es respetada, y con el esfuerzo de mi esposo en los últimos 26 años hemos podido conformar un capital a base de trabajo”, sostuvo.
Herrera de Gil lamentó que con la versión de la detención de su marido difundida en los diferentes medios se haya “hecho daño” a su familia, y criticó el trabajo de la prensa: “Confirmen bien sus fuentes antes de dar una noticia”, recomendó.
Al terminar de leer dicho documento, la esposa del presidente municipal de Izúcar de Matamoros dijo que, por instrucciones de sus abogados, no respondería ningún cuestionamiento de los reporteros, lo que provocó una serie de empujones y gritos entre los representantes de los medios y la mujer cuando los miembros de la prensa insistieron en saber en qué hospital está internado Gil Campos, lo que nunca contestó. Poco faltó para que hubiera golpes entre una reportera y un agente de seguridad de la esposa de Rubén Gil, quien terminó por retirarse en una camioneta de lujo último modelo con placas del estado de Puebla.