El gobierno mexicano y del estado deben estar preparados para el éxodo de paisanos que ya consideran regresarse de Estados Unidos debido a la recesión económica por la que atraviesa ese país, además del endurecimiento de las políticas antimigrantes del gobierno republicano de la Casa Blanca y del estado de California.
Así lo señaló el presidente de la Casa del Migrante Poblano, Carlos Orea Alonso, quien agregó que hay una “cacería de brujas” contra los mexicanos, y el resto de los hispanos que buscan una oportunidad de trabajo, tan excesiva que se les está negando el derecho a la vivienda.
“Estamos regresando a la época de los nazis, cuando a los judíos en los años 30 les negaban el derecho a vivir, llevándolos a ghettos; ahora, en Estados Unidos la recesión se está sintiendo fuertemente y cómo consecuencia el gobierno mexicano debería estar preocupado por recibir a tanto repatriado”, afirmó.
Aseguró que en este momento en California hay 30 poblanos a los que se les colocó un brazalete en el tobillo, con el cual son vigilados todos sus movimientos, pues el aparato cuenta con un dispositivo de Sistema de Geoposicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés), el cual les impide ir a algún lado sin que sean vigilados sus pasos, mientras son llevados a juicio por ingresar ilegalmente a Estados Unidos.
“Además de que no escuchamos al gobierno poblano con un plan para generar empleos, no está tomando en cuenta que las remesas, principal fuente de ingresos del estado, van a bajar. El porcentaje de dólares que son enviados a Puebla ya está disminuyendo”, aseveró Carlos Orea Alonso.
Dijo que de los 700 mil poblanos que viven en California serán unos “miles” los que decidieron terminar su aventura en la Unión Americana; sin embargo, son muchos más los que se aferran a conseguir un empleo en las calles de Los Ángeles, pues la disparidad de salarios entre México y Estados Unidos es muy grande.
“Los poblanos prefieren ser contratados como jornaleros, o para trabajar por dos o tres horas; una vez que las leyes van cerrando ese círculo, dónde vas a pedir trabajo y no te lo dan porque ya no puedes meter documentos falsos –ya hay máquinas para detectarlos–, si no tienes el seguro social o la licencia de conducir, como consecuencia no te puedes mover, pues las distancias son muy grandes. Y si te agarra un policía lo vas a perder todo”, indicó.
Lamentó que los diferentes niveles de gobierno les den todas las facilidades a las empresas estadounidenses para instalarse en México, mientras la mano de obra mexicana en Estados Unidos se paga a 8.50 dólares la hora, a la semana un migrante puede obtener hasta 300 dólares, mientras que en Puebla el salario mínimo no llega ni a 50 pesos. “Con seis personas que tu contratas aquí, allá sólo se le paga a una. Aquí se dan talleres de preparación para un oficio y se vayan de migrantes a ganar más dinero allá, y eso es lo que tenemos que equilibrar, que los salarios sean dignos para que realmente se detenga la migración, no arriesguen la vida y no haya desunión familiar”.