Las cosas parecen haber cambiado en el PRI, ahora se dice que la próxima secretaria general del partido en el estado será la ex diputada local Claudia Hernández, lo cual en caso de que resulte ser cierto sería un balde de agua fría para la militancia de dicho instituto político. Si algo distingue a la ex legisladora es su perfil derechista, su estrecha vinculación con el senador panista Rafael Moreno Valle Rosas y su poca trayectoria en el tricolor.
Ayer Claudia Hernández se encargó de difundir que ya es un hecho su llegada al segundo cargo en importancia en el PRI. Se sabe, que en el próximo presidente del partido, Alejandro Armenta Mier, todavía no acaba de decidir quien será su compañera de fórmula y por ello se está reuniendo con varias priistas que tendrían los méritos para llegar a esa posición.
Hasta la semana pasada la tendencia era nombrar a la ex senadora Lucero Saldaña como secretaría general. Era una manera de crear un contrapeso a Armenta y evitar que todo el control del PRI lo tuviera el grupo de Javier López Zavala, el actual secretario de Desarrollo Social. Sin embargo al final se reculó debido a que no acabó de agradar que la ex legisladora sea parte de la corriente Germán Sierra Sánchez y poco identificada con la llamada “burbuja marinista”.
Por eso se inició una nueva búsqueda de una mujer que llagara a la secretaría general y surgió la propuesta de Claudia Hernández. Quienes la han impulsado han argumentado que sería una buena opción por ser líder entre ciudadanos de culto cristiano y que además es joven.
Entre muchas mujeres del PRI esos argumentos no son válidos, sino al revés, se estaría cometiendo un error garrafal. Esas voces inconformes tienen razón. Si algo ha distinguido al tricolor y al PRD es su laicismo, el cual es un valor que se debe preservar en bien de la estabilidad social. Por tanto ponderar la propuesta de Claudia Hernández por ser cristiana resulta un retroceso de corte derechista, que hasta ahora solamente es parte de la esencia del PAN.
Tal parece que quienes están impulsado a Hernández desconocen sus antecedentes e ignoran que ella fue impulsada por Rafael Moreno Valle, quien es tal vez el panista más odiado entre la “burbuja marinista” por haber desertado del PRI.
Esa relación entre Claudia Hernández y Moreno Valle Rosas nació cuando la primera entró a trabajar al equipo de campaña de Melquiades Morales Flores en su época de candidato a gobernador. A partir de entonces, esta mujer siempre fue ayudada por el ahora senador. Primero la hizo funcionaria del Instituto Poblano de la Mujer y luego directora del mismo. Años más tarde consiguió que se convirtiera en diputada local.
Cuando Moreno Valle se fue del PRI nunca ocultó su desencanto hacia Claudia Hernández, ya que le dio la espalda luego de todo lo que la había ayudado. Pese a ello, el trato entre ambos se restableció y ahora parece haber un buen ambiente entre ambos.
Fuera de los puestos que le permitió alcanzar Moreno Valle, la aspirante a secretaria general del PRI no ha tenido la más mínima presencia en el partido. Ahora le quieren dar el segundo puesto en importancia en ese partido, lo que significaría ignorar la militancia de años de ex ediles, ex legisladoras y ex servidoras públicas que tienen una larga trayectoria en ese instituto político.