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Miércoles, 26 de marzo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

 ARISTAS DE LA CIUDAD  

La talla en mármol y onix durante la Colonia

 

Ejemplares de escultura propia del churrigueresco se pueden apreciar en el retablo en la capilla de San José Chiapa, como de los más emblemáticos de la región y únicos en su estilo
Elvia Sánchez de la Barquera

 

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esde inicios de la Colonia se trabaja el onix, alabastro o tecali, piedra caracterizada por la traslucidez, por lo cual se utilizó primordialmente como ventanales de las grandes iglesias de las tierras recién conquistadas y catequizadas.

Fueron varios los cronistas que le mencionaron como Fray Agustín de Betancourt (1698), Miguel Zerón Zapata (principios del siglo XVIII), Bermúdez de Castro (1746), José Villaseñor y Sánchez (1746), Mariano Fernández de Echeverría y Veytia (siglo XVIII) y el varón von Humbolt (XIX) que menciona las canteras de Totimehuacán. La referencia que de la gran variedad de esta piedra se hace desde piedras blancas, jaspeadas, alabastro, tecali, versicoloridas, hasta blanca cetrina, con semejanza al mármol.

Para esos tiempos se trabajó cortando la piedra con un cordel y arena a manera de sierra, y con agua, debido a su dureza, y de esta forma se obtuvieron objetos de uso cotidiano como vasos, salvillas, aras, platos, tazas, retablos, lápidas, vidrierías para ventanas, etcétera. El mayor yacimiento desde antes de la Colonia se ubicó en las cercanías de Tecali, identificado a cinco o seis leguas de Puebla, junto a la entonces alcaldía mayor de Tepeaca.

Queda constatado que la utilidad de este material fue únicamente para vestir las iglesias de México y todo el reino. Los principales elementos utilizados han sido púlpitos, pilas bautismales, columnas, barandas y vidrierías para ventanas, en la mayoría de las iglesias del interior del estado y de algunas otras del interior del virreinato como son el caso de la catedral de México y en el estado de Oaxaca.

Escultura casi no hay en Puebla, paro aún se cuentan con contados casos en que la fachada está adornada con relieves en ónix o mármol, como el caso de Santo Domingo, con un remate en la fachada que indica la congregación a la que pertenece, y la de San Antonio a principios del siglo XVII; pero la iglesia que tienen mayor cantidad de onix en su interior es sin duda la catedral, con dos esculturas: la Purísima y la de San Miguel de la linternilla, misma que se reportó por última vez en 1718.

Es probable que la escasez de este tipo de talla de deba a la desaparición de piezas de arte colonial que comienza desde finales del siglo XVII. Alguna talla de evocación bíblica puede haber en los púlpitos tallados, como en los casos de Santo Domingo, la Concordia, la Soledad y San Francisco, así como en el Sagrario de la Biblioteca Palafoxiana, también del siglo XVII.

Ejemplares de escultura propia del churrigueresco se pueden apreciar en el retablo en la capilla de San José Chiapa, como de los más emblemáticos de la región y únicos en su estilo.

Ya para el neoclásico, la iglesia de Belén tiene un bajorrelieve del siglo XVIII. La fachada de la iglesia de la Soledad también tiene un característico relieve de corte clasicista y con elementos aún ingenuos. La catedral angelopolitana tiene –para esta última parte de la colonia– varias nuevas esculturas, sobretodo las que forman parte del ciprés de Tolsá talladas en mármol blanco.

 

 
 
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