La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) comenzó el Programa Nacional de Verificación y Vigilancia Vacacional y Turístico 2008 para poder garantizar el respeto a los derechos de los consumidores, sobre todo en lugares que comercializan productos de temporada.
Desde este 17 de marzo, todas las delegaciones de la Profeco llevan a cabo acciones de verificación en hoteles, discotecas, bares, restaurantes, balnearios, tiendas de autoservicio y departamentales, tiendas de conveniencia, tiendas con venta de cámaras fotográficas, video y sus accesorios o consumibles, videojuegos, farmacias, tiendas con venta de ropa, calzado, accesorios de playa y juguetes acuáticos.
Así como en los almacenes y tiendas de deportes, líneas de autobuses, aéreas, agencias de viajes, estacionamientos, servicios de paquetería y mensajería, prestadores del servicio tiempo compartido, arrendamiento de vehículos, lavanderías, salones para eventos sociales, distribuidoras de llantas para automóvil, mantenimiento y reparación de vehículos, servicio de alineación y balanceo.
El programa está dirigido a los destinos de sol y playa, balnearios y ciudades coloniales de la República Mexicana con mayor afluencia durante las vacaciones de semana mayor, para inhibir cualquier tipo de prácticas abusivas que pudieran ir en detrimento de la seguridad o la economía de la población.
La Profeco vigilará que los proveedores de bienes y servicios exhiban precios y tarifas a la vista de los consumidores, que incluyan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que respeten ofertas y promociones y que muestren todo tipo de información respecto a sus productos.
También revisará el cumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas relativas a productos y servicios de temporada, como prendas de vestir, productos alimenticios, accesorios, calzado de playa y bebidas alcohólicas.
El personal de la Profeco supervisará que los instrumentos de medición, como básculas para la venta de productos a granel, relojes checadores en estacionamientos, se encuentren debidamente calibrados, y que la medición de los mismos sea correcta, esto con la finalidad de no violentar los derechos de los consumidores y dañar su economía.
En caso de detectar irregularidades, la procuraduría aplicará medidas precautorias como la inmovilización de envases, bienes, productos y transportes, así como la colocación de sellos de advertencia hacia los consumidores, y en su caso llegar a la clausura.