“Esta impresión –de la supuesta inexistencia de la mano femenina– puede deberse a varias causas: problemas de enfoque historiográfico, falta de documentos específicos en los que se precisen las albores que desempeñaron las mujeres en los talleres, e inclusive el anonimato en el que se sumergen frecuentemente los miembros de una familia al trabajar en una tarea mancomunada”, argumento.
Durante dos días, ayer y hoy viernes, se impartirán nueve ponencias en la biblioteca sobre alguna impresora o aspecto que vincule a la mujer con la imprenta. En ese sentido, Garone dijo que el ciclo está dedicado a la memoria de dos mujeres mexicanas que desde sus áreas de estudio han contribuido al conocimiento de la cultura nacional: las doctoras Carmen Castañeda y Josefina Muriel.
Adelantó que, gracias al aval de la embajada de España en México, “estas conferencias tendrán una continuación en las mesas redondas “Más que viudas y huérfanas: las mujeres en el mundo editorial”, en el que participarán editoras, historiadoras y diseñadoras, los días 9, 16 y 30 de abril en el Centro Cultural España, de la ciudad de México”.
En la inauguración, Alejandro Montiel Bonilla, secretario de Cultural de Puebla, quien estuvo acompañado por Garone, el investigador Albert Coberto, de la Real Academia de Buenas Letras, de Barcelona; e Isabel Granén Porrúa, directora de la biblioteca Francisco de Burgoa, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, comentó que es la primera vez que se realiza en Iberoamérica una exposición sobre esta temática: la importancia del trabajo de la mujer en la imprenta desde el siglo XV al XVIII.
Con esta actividad, expuso que se está cumpliendo con uno de los objetivos centrales de la biblioteca que es “fomentar que especialistas consulten nuestro acervo como una herramienta para la investigación”. En este recinto existen más de 200 libros que dan cuenta de la intervención de mujeres en su proceso de producción. Al respecto, el funcionario reconoció que es necesaria la selección de un catálogo de los impresos con el afán de “cambiar la mirada” de las personas, pues, “la mujer estuvo más presente en la gestación de la cultura, de lo que originalmente se cree”; y con ello “situarlas en su justa dimensión e importancia”.
En tanto, la doctora Isabel Granén habló sobre su interés por hermanar proyectos con Puebla, con la finalidad de que la próxima exposición de Las otras letras pernocte por la entidad oaxaqueña.
“Eran viudas las que laboraron en la imprenta”
Posteriormente, Corbeto impartió la conferencia “Notas para el estudio de las impresoras españolas” (del siglo XVI al XVIII), ante un auditorio abarrotado, donde destacó, por más de una hora, el trabajo de mujeres, generalmente viudas, en la imprenta de España.
Contrastó que el argumentó para justificar el reconocimiento de las féminas en este oficio, fue por ocupar puestos de manera ocasional en los talleres, debido a responsabilidades alternadas con el hogar. “Es cierto que ejercían un trabajo profesional únicamente cuando necesitaban del dinero, cuando se quedaban solas por la viudez, por lo que tenían que abandonar los oficios del hogar para dedicarse a la imprenta, que era heredado por el marido”.
Por ello, “normalmente las imprentas de finales del siglo XVI eran negocios familiares, donde el trabajo de todos los miembros era indispensable, sin la certeza, en la actualidad, que puestos ejercían cada uno de ellos”.
“El reconocimiento es escaso, se omite o se infravalora por los investigadores”, señaló Corbeto; al tiempo que reveló que “existen muchas lagunas en el tema que nos condicionan de la autentica labor de las mujeres en la imprenta, pues su participación sólo se limitó a aparecer el nombre en el colofón, como la viuda del impresor”.
Pese a la marginación de la mano de obra femenil, dijo que cuando una mujer estaba al frente, en la coordinación, era notorio, porque utilizaba en la impresión varias tipografías, pero sin darles el crédito total, pues insistió que siempre se asumían como viudas. En ese sentido, explicó que esto posiblemente se deba a las condicionantes sociales de ese momento, o porque el marido ya tenía un fama ganada por buen impresor.
Por otro lado, agregó, que posiblemente la falta de información del trabajo de las mujeres se deba a que han ocultado o desechado documentos que lo confirmen. Pese a ello, señaló, según investigaciones, que Isabel de Basilea, pionera en la imprenta española, heredó las herramientas de trabajo de su padre, Fadrique de Basilea, en Burgos. Posteriormente se casó con Alonso de Melgar, quien asume la coordinación del oficio, por lo que Basilea para a segundo termino en el negocio.
“Eso no impidió que ella fuera la fabricante de la tinta con la que se imprimía, que realizaba en el patio de su casa”, puntualizó.
Hoy viernes inician las actividades, a las 10 horas, con una charla sobre “La ornamentación en las ediciones de dos impresoras poblanas”, impartida por la doctora Montserrat Galí, investigadora de la Universidad Autónoma de Puebla. La entrada a las conferencias es gratuita.