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Viernes, 14 de marzo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Números negativos de Darío Carmona

 
Fermín Alejandro García

Si realmente los diputados locales cumplieran con su labor de fiscalización, una cuestionamiento que se debió haber hecho al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Darío Carmona García, cuando compareció ante el Congreso local es el monumental presupuesto que dicha dependencia destina al Instituto Estatal del Alfabetización para Adultos (IEEA) y sobre todo, los pobres resultados que ofrece. En otras entidades con un poco más fondos o incluso hasta con menos dinero, consiguen enseñar a leer y escribir a personas mayores hasta una cantidad seis veces más grande que la alcanzada en el estado de Puebla.

Lo más triste del asunto es que Darío Carmona en un par de ocasiones le ofrecieron propuestas de trabajo para que aplicara en Puebla el método “Yo si puedo”, que fue diseñado por pedagogos cubanos, está avalado por la Unesco, ha tenido reconocimientos internacionales y ha mostrado su éxito en Oaxaca y Michoacán, y pese a tales meritos, siempre lo rechazó.

Tal actitud no solamente muestra la mediocridad de este funcionario sino lo hace responsable del atraso educativo de Puebla. Si el funcionario hubiera seguido ese método quizá se hubiera podido cumplir la meta de alfabetizar a 100 mil personas en el sexenio.

Una vez el rector de la UAP, Enrique Agüera, le entregó el proyecto de “Yo si puedo” a Darío Carmona y el funcionario dijo no a su aplicación. En otra ocasión el secretario de la SEP fue invitado por la embajada de Cuba para que conociera el método. Volvió a rechazarlo. Para tomar esa actitud siempre argumenta que atrás existen obscuros intereses políticos. ¡Qué miedo!

El rechazo que Carmona ha tenido a este proyecto solamente lo exhibe como un burócrata que goza de una fama falsa. Se dice que por ser profesor conoce los problemas de la educación y sabe como resolverlos. En realidad pasa lo contrario, ya demostró que no tiene una idea de cómo enfrentar las carencias y atrasos del sector que le tocó atender.

Para sustentar lo anterior es fundamental revisar las siguientes cifras: 

En la página de internet del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos se ofrece un apartado, llamado “INEA en números”, en donde se asienta estas diferencias: Mientras en la entidad poblana en 2007 se destinó 75 millones 777 mil 225 pesos al IEEA y éste alfabetizó a 5 mil 666 adultos; resulta que en el estado oaxaqueño con un presupuesto de 88 millones 548 mil 125 pesos , es decir apenas unos 12 millones de pesos más grande, se consiguió enseñar a leer y escribir a 38 mil 217 personas mayores de 18 años de edad.

Es decir, en Oaxaca con un poco más de presupuesto las metas de alfabetización son 6.7 veces más grandes que en Puebla.

Si estas cifras se proyectan para los próximos años y siguen en el mismo ritmo, se puede suponer que pese a ser la entidad oaxaqueña más pobre que la poblana, la primera podría en el mediano plazo superar a la segunda en materia de rezago educativo.

Otro caso destacado es Tabasco. Ahí el año pasado se destinó para los programas de alfabetización la cantidad de 47 millones 757 mil 555 pesos, que es una cifra 28 millones de pesos más chica que la de Puebla, pero resulta que ahí se consiguió instruir a mil 64 ciudadanos más que en la entidad poblana.

El gobierno de Chiapas, según las cifras del INEA, dispone de 30 millones de pesos más que Puebla para el asunto que nos ocupa, pero consiguió metas tres veces más grandes que el IEEA poblano. Es importante destacar que Chiapas tiene menos habitantes que Puebla.

Michoacán en 2007 alfabetizó casi mil 600 adultos menos que en Puebla, pero utilizó 20 millones menos que el IEEA poblano y desde hace varios años abatió los rezagos que enfrenta en el rubro, siendo un ejemplo nacional.

Más allá de la frialdad de las cifras, es relevante analizar los casos de Oaxaca y Michoacán, en donde se aplicó el método cubano “Yo si puedo”.

En Michoacán se logró reducir en los últimos cinco años el índice de analfabetismo del 13.9 por ciento al 3.7 por ciento. Por esa razón el mes pasado la Unesco levantó la bandera blanca en este lugar y lo declaró “libre de analfabetismo”. ¿Por qué se le dio esa distinción? Porque en esa entidad se ha enseñado con éxito a leer y escribir a más de 250 mil personas.

Oaxaca es uno de los estados más pobres del país y pese a la crisis política que enfrenta, se ve observa una mejor decisión para avanzar en materia de rezago educativo que en Puebla. Y de eso debería de responder Darío Carmona y los funcionarios del IEEA.

Otra de Pablo Fernández del Campo

Ayer en el Congreso local, se desató un debate entre las fracciones del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional debido a la llegada a Puebla de 800 millones de pesos adicionales a lo ya estipulado en la Ley de Ingresos de la entidad.

La discusión se generó por una pregunta sencilla que hicieron los panistas: ¿En qué se va a emplear el dinero? Los priistas lejos de ofrecer una respuesta satisfactoria, demostraron no tener argumentos para responder.

Lo más lamentable fue la intervención del legislador priista Pablo Fernández del Campo quien fiel a su estilo perdió los cabales y se fue por la tangente. Su tesis para intentar refutar a los panistas rayó en lo absurdo al decir que su actitud es resultado de la última reforma estatutaria del Partido Acción Nacional –que por cierto todavía no se aprueba– y que lleva a los miembros del albiazul a no estar de acuerdo con las políticas de Felipe Calderón. ¿What?

¿Quién engañó a Pablo Fernández del Campo qué sabe debatir? Que alguien se lo diga, porque cada vez que abre la boca de pena ajena.

Al final nadie pudo responder a la pregunta que formuló el Partido Acción Nacional.

 
 
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