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Jueves, 6 de marzo de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ESTÉTICA Y SALUD
 

El omega–3

 

En la literatura médica se habla de que el pescado, incluyendo los mariscos (langostas, camarones, ostras), protege contra la arterosclerosis y por consiguiente previene contra la enfermedad coronaria del corazón
Rafael H. Pagán Santini

 

Tanto en hombres como en mujeres, el consumir pescado protege contra la arterosclerosis y por consiguiente previene contra la enfermedad coronaria del corazón. Los ácidos grasos poliinsaturado omega–3 (ácido ecosapentaenoico y ácido docosahexaenoico), son el agente activo, primordialmente responsable del efecto protectivo que tiene el pescado contra la arteriosclerosis. En la literatura médica relacionada a este tema se habla de pescado incluyendo también a los mariscos (langostas, camarones, ostras, etcétera), entre ellos.

Los estudios epidemiológicos que se llevaron a cabo alrededor de 1980–1990, entre las personas nativas de Alaska, los esquimales de Groenlandia y grupos de personas de Japón que vivían en villas de pescadores, encontraron una incidencia baja de enfermedades cardiovasculares en estas poblaciones. El análisis de estos estudios llevó a la conclusión de que el pescado era el elemento protector común en estas comunidades contra las enfermedades cardiovasculares. Las investigaciones han continuado hasta el día de hoy. Cada vez se tiene más conocimiento de cómo el omega–3 actúa en la prevención de los accidentes vasculares.

La arteriosclerosis coronaria humana es una enfermedad inflamatoria crónica. Se va desarrollando con lesiones en las arterias o placas de engrosamientos y endurecimiento en las paredes de las arterias (ateroma), que se presentan en formas focalizadas y asimétricas. Estas placas o ateromas consisten en un conglomerado de células, elementos de tejido conjuntivo, de grasa, y de desechos bioquímicos. A estas placas se adhieren células y sustancias del sistema inmunológico que intentan destruirlas pero, en lugar de limpiar las paredes de las arterias se convierten en parte del ateroma y crean una zona de tejido arterial permanentemente inflamado. Estos componentes inmunológicos inestabilizan las placas ateromatosas generando finalmente su ruptura. 

El infarto del miocardio se da cuando el proceso de engrosamiento y endurecimiento (ateromatoso) impide que la sangre fluya a través de las arterias coronarias. Este taponamiento de la sangre ocurre cuando las placas ateromatosas se activan y van formando un trombo en su superficie. Las células de la capa interna de las arterias pueden erosionarse o las placas ateromatosa romperse. Cuando ocurre cualquiera de estas dos situaciones se da una trombosis coronaria.  

La evidencia científica sugiere que el omega–3 podría reducir la incidencia y mortalidad de enfermedad coronaria del corazón a través de varios mecanismos que incluyen: la reducción de triglicéridos en suero, inhibición de la agregación plaquetarias y por un afecto antiarrítmico. Cada día existe más evidencia de que el omega– 3 mejora la pared interna de las arterias, lo que es fundamental en la arteriosclerosis. Este beneficio parece explicar el efecto preventivo contra la enfermedad coronaria fatal pero la incapacidad de prevenir el infarto del miocardio no fatal.

Otro de los mecanismos de protección por los que el omega–3 podría estar actuando en la prevención de la formación de trombos seria a través de la disminución de la viscosidad de la sangre, lo que ayudaría a bajar los niveles de presión sanguínea, también parece participar en la reducción de los niveles de fibrinógeno plasmático, (el fibrinógeno es una proteína que actúa en la coagulación).

Evite las grasas trans–saturadas (grasas producidas artificialmente). Estas grasas alteran el metabolismo de los lípidos corporales aumentando el LDL (colesterol malo) y disminuyendo el HDL (colesterol bueno). A diferencia de las grasas saturadas (grasa animal) que sólo aumentan los niveles sanguíneos de LDL, las grasas trans–saturadas no sólo aumentan el LDL sino que también disminuyen los niveles plasmáticos del HDL y reduce las partículas de LDL haciéndolas más propensas adherirse a las paredes de las arterias. Además, estimula la actividad inflamatoria lo que hace que aumente el riego de trombosis, y daña las células de la pared de las arterias (endotelio) aumentando el riesgo cardiovascular.

El factor herencia es algo que debemos recordar, nos encontramos en riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular si alguno de nuestros familiares directos ha muerto de manera prematura por causa de la enfermedad coronaria del corazón: historia familiar de enfermedad coronaria del corazón prematura (en familiares de primer grado edad mayor de 55 años para el familiar hombre y 65 años para el familiar mujer).

Mucho del deterioro que va sufriendo nuestro corazón y nuestras arterias se mantiene en silencio hasta que el daño es tan grande que terminamos en un hospital. Cada día hay más datos que apoyan el uso del omega–3 como medida preventiva para la aterosclerosis y por consiguiente la enfermedad coronaria del corazón. La simpleza de incluir el pescado en nuestra dieta puede salvarnos la vida.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico

rhpmedicus@yahoo.com.mx 

 

 
 

“El tabaquismo y alcoholismo, factores de riesgo de cáncer de estómago”: Medrano

 

(Yadira Llaven)

 

El cáncer de estómago ocupa el cuarto lugar de padecimientos oncológicos a nivel nacional en mujeres y el quinto, en hombres. Y, de acuerdo con especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el tratamiento para este tipo de carcinoma gástrico, es el quirúrgico. Al respecto, Sinuhe Barroso Bravo, director médico de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), del Hospital de Oncología del “Siglo XXI”, ejemplificó que en ese nosocomio “el cáncer de estómago es la primera causa de consulta, con 500 nuevos casos anuales”.

Precisó que seis de cada 10 pacientes se presentan con etapas avanzadas de cáncer gástrico y, en su mayoría, tienen una sobrevivencia de cinco años. El padecimiento se puede manifestar después de los 50 años y, generalmente, es curable cuando se detecta a tiempo.

El especialista agregó que en los pacientes que ya no pueden ser tratados con cirugía, en el Seguro Social se están aplicando protocolos médicos muy similares a los de Estados Unidos y Europa, como son las terapias moleculares blanco, que consisten en la utilización de un anticuerpo monoclonal, fármaco con el que se bloquea directamente una proteína desencadenante del tumor, que no daña otras estructuras del organismo, como sucede con la quimioterapia.

 

La ingesta de grasa excesiva, el alcohol y el tabaco, los factores de riesgo

 

En tanto, el doctor Rafael Medrano Guzmán, especialista adscrito a la UMAE de Oncología, indicó que entre los factores de riesgo que sin ser la causa están asociados al cáncer gástrico, el principal es el antecedente genético, es decir, cuando tienen padres o abuelos con ese padecimiento.

No obstante, añadió que otro factor de riesgo es la bacteria helicobacter pilory, por la que está infectado el 70 por ciento de la población mexicana y con la que coexiste el 90 por ciento de los pacientes que tienen cáncer de estómago. Acotó que ese microorganismo produce la gastritis y que, de presentarse la afección recurrentemente, se debe hacer una endoscopía y una biopsia, sobre todo cuando hay una úlcera.

En el Servicio de Sarcomas y Tubo Digestivo Alto de ese hospital, de los 400 pacientes que anualmente son atendidos, sólo la tercera parte, es decir, 133 son candidatos a cirugías, que consiste en quitar desde una parte hasta la totalidad del estómago (gastroectomía).

Otro de los tratamientos novedosos, mencionó, es el ultrasonido endoluminal, que se realiza a través de un endoscopio para medir las capas del tubo digestivo y detectar a tiempo los tumores o lesiones pequeñas.

Medrano explicó que con estos estudios se conoce en qué etapa se encuentra el tumor y se puede llevar a cabo una cirugía precisa y menos radical, evitando una pérdida parcial o total del estómago.

Después de una intervención quirúrgica por cáncer de estómago, dependiendo de la fase en que se encuentre la enfermedad, se pueden considerar tratamientos con químio y radioterapia, que permitan aumentar el tiempo de sobrevivencia, la posibilidad de que no reaparezca la enfermedad o, incluso, de que la persona conviva más tiempo con ella.

El médico especialista citó como ejemplos a ciertos tumores, como el denominado del estroma gastrointestinal, que antes eran tratados sólo con quimioterapia para que los pacientes tuvieran una posibilidad de recuperación de 10 a 15 por ciento, como máximo, y de sobrevivir no más de seis meses.

En ese tenor, comentó que otros elementos que se relacionan con el carcinoma gástrico son la ingesta excesiva de alimentos grasosos, generadora de secreción anormal de sales biliares, cirugías por úlceras; tabaquismo, alcoholismo, la presencia de conservadores químicos, que en alta cantidad se agregan a los productos alimenticios ahumados, embutidos, embolsados y enlatados o a los refrescos.

Cuando la mucosa gástrica es expuesta a constante agresiones, “su tejido se transforma y da lugar a la displasia, una formación celular diferente de la original y más tarde en carcinoma”, por lo que recomendó dieta baja en grasas, alta en fibra, así como el consumo de frutas y verduras.

 
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