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Jueves, 28 de febrero de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 OPINIÓN 

Sigan fumando, por favor

 
Yassir Zárate Méndez

 

La divina nicotina

Primero fue un placer exótico, uno de los tantos intercambios materiales entre el Viejo Continente y el Nuevo Mundo. El tabaco fue recibido en Europa como una extravagancia, convertida en un hábito socialmente muy extendido. El tabaco se trituraba para elaborar rapé, transportado en finísimas cajitas de oro, plata o marfil. Pronto se extendió la costumbre de machacar las hojas y enrollarlas en papel arroz. Nació así el cigarrillo, y con él una auténtica legión de fumadores.

Durante alrededor de quinientos años, hicieron del mundo un inmenso salón para aspirar las toxinas, pasearlas por los pulmones y luego expulsarlas por la boca y/o la nariz. Pero la nicotina parece vivir sus últimos años de esplendor.

Ahora que nos hemos vuelto conscientes sobre los peligros del humo del tabaco, ha empezado una auténtica cacería de brujas fumadoras por todo el mundo. Traer un cigarrillo colgado de los labios ha quedado en la prehistoria de las buenas maneras; eso era permitido para una película de Humphrey Bogart (víctima del cáncer de pulmón), pero no en los tiempos políticamente correctos de hoy. La hipocresía llega hasta el grado de que la Warner Brothers va a mutilar su material fílmico que contenga escenas con personajes fumando. Que Dios agarre confesado al vaquero Marlboro.

Y es que una fiebre antitabaquismo consume al mundo. Como ha ocurrido en los últimos años, los países de la Unión Europea dieron los primeros pasos para proteger a los no fumadores. El cigarro fue expulsado primero de las oficinas gubernamentales (aunque tampoco deja de ser hipócrita la medida, porque durante años los gobiernos tuvieron en sus manos el monopolio del tabaco, del que obtuvieron jugosísimas ganancias). Como sea, el asunto fue que de las oficinas se pasó a otros lugares públicos, como restaurantes, discotecas y bares, aunque la medida fue muy poco popular. Ahora las tabacaleras y los fumadores parecen haber perdido una importante escaramuza con la prohibición de fumar en lugares cerrados, recientemente aprobada. De hecho, desde hace años, en México y en muchos otros países, se dejaron de transmitir comerciales de compañías tabacaleras. El vaquero Marlboro tuvo que bajarse del caballo.

Sin embargo, en su momento, los dueños de tabernas inglesas protagonizaron una auténtica revuelta, al ver amenazadas sus ganancias. Los clientes se la pensarían dos veces en ir al pub si se veían obligados a dejar de fumar. Ahora mismo más de un alemán enfila su auto hacia la vecina Polonia para echarse un trago de cerveza y un par de cigarrillos, porque en Alemania ya está prohibido fumar en todo lugar público; y las multas son altísimas.

Quizás donde se puede llegar al extremo sea Nueva Zelanda, que está promoviendo una ley que impida la venta total de cigarrillos para el año 2017. De prosperar la iniciativa, podría ocurrir lo mismo que ahora sucede con el tráfico de estupefacientes: se crearían mafias dedicadas a alimentar la adicción de fumadores.

 

Dinero y humo azul

 

Las ganancias obtenidas por la venta de cigarrillos son alucinantes. Philip Morris Internacional tuvo una facturación superior a los 17 billones de dólares en 2007, mientras British American Tobacco registró ventas por más de 60 billones de dólares, según la Guía de Acción por el Tratado Global del Tabaco. Esa es la enorme rebanada de pastel que se niegan a perder.

Por eso las grandes trasnacionales tabaqueras no se han cruzado de brazos. Si han perdido algunas batallas, la Guerra del Cáncer la siguen ganando. Sus estrategias son diversas. Por una parte seducen o de plano compran a políticos que eventualmente les ayudan a frenar leyes antitabaco. Por otro lado, pagan costosísimos estudios para demostrar que el humo del cigarrillo no es el único culpable en el alarmante crecimiento de los casos de cáncer de pulmón y enfisema pulmonar, entre otras enfermedades.

Paradójica y perversamente, las compañías cigarreras patrocinan eventos deportivos y otorgan apoyos a investigaciones contra la adicción. Nada tontos, a los periodistas les dan becas o de plano les envían preciosos regalos, con el propósito de obtener voces favorables en los medios de comunicación. También ofrecen dinero para compañas políticas, viajes todo pagado a legisladores y donaciones para iniciativas en favor de la salud. Además, ese tipo de gastos los hacen pasar como inversiones y en ocasiones logran hasta deducciones de impuestos. La repercusión financiera de las prohibiciones del acto de fumar sería extraordinaria: de tres a cinco cigarrillos menos por día reducirá las ganancias anuales de los fabricantes en más de mil millones dólares por año

 

Gracias por tu regalo cancerígeno

 

Los problemas de salud pública ocasionados por el tabaquismo se multiplican cuando intervienen otros factores. Uno de ellos es la piratería de marcas de cigarrillos. Tan solo en China, durante el año pasado, las autoridades decomisaron 9 mil 280 millones de cigarros pirata. Actualmente, se sabe que en los países desarrollados el tabaquismo pasivo es la tercera causa prevenible de mortalidad entre la población, después del tabaquismo activo y del alcoholismo.

Los primeros estudios que relacionaron la exposición al humo ambiental del tabaco y el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular se publicaron en 1989. Desde entonces se han ido publicando gran cantidad de trabajos en este sentido.

Quienes quieran hacer dieta, pueden empezar a fumar; está demostrado que ayuda a adelgazar.

 

 
 
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