A través de un comunicado publicado ayer en El Sol de Puebla, Antorcha Campesina acusó a esta casa editorial de calumniar, “golpear” (sic) y no informar. Los ataques fueron motivados por el seguimiento que se le ha dado a la denuncia de pobladores de Huitzilan de Serdán que acusan a dicha organización de manipular recursos oficiales. En ese texto, los antorchistas no ofrecen pruebas ni argumentos que desacrediten el trabajo periodístico de marras.
El desplegado de ayer se une a otros, en el mismo tenor, que Antorcha Campesina ha venido publicando desde semanas atrás en el periódico local La Opinión de Puebla.
La Jornada de Oriente ha dado seguimiento a la denuncia de los pobladores de Huitzilan de Serdán inconformes con las tropelías cometidas por Antorcha Campesina. También ha publicado puntualmente el proceso de encarcelamiento y la liberación del dirigente de la Unión Campesina Independiente (UCI) Bartolomé Melchi, quien fue acusado de asesinar al militante antorchista Máximo de la Cruz, aunque al final fue exonerado porque no hubo pruebas en su contra.
En el desplegado pagado por Antorcha Campesina, firmado por el dirigente de la organización en Puebla, Juan Manuel Celis Aguirre, se acusa a La Jornada de Oriente de ser “dogmática y (estar) al servicio de los intereses más retrogradas (que ansían recuperar el control político de esta riquísima zona norte del estado)” (sic). Añade que el periódico es “la boca de ganso (sic) del gobierno en turno”, “que ha ignorado los reclamos de aplicación de justicia en el asesinato de Máximo de la Cruz, así como las exigencias, tanto del movimiento antorchista poblano como del municipio Huitzilteco en torno a la problemática de los damnificados por el huracán Stan en 2005” (sic).
Y se añade: “cabe recordar que, recientemente La Jornada de Oriente y otros personajes (sic) que se las dan de progresistas (sic) lograron que el gobierno estatal pactara con ellos la liberación de Bartolomé Melchi, un asesino despiadado (sic) al que presentaron como si fuera una inocente víctima (sic) y que, actualmente amenaza con nuevos crímenes en Huitzilan (sic). No resulta extraño, pues que ahora le den cobertura a Fernando Cuéllar, su títere en turno (sic), disfrazado (sic) de defensor de los derechos humanos”. (sic)
En el desplegado también se ataca al director del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos “Joel Arriaga”, Fernando Cuéllar Muñoz, a quien acusan de “enlodar (sic) a una de las pocas organizaciones que luchan en serio por abatir la pobreza”. (sic)