La visita que ayer realizó a Puebla el líder nacional del SNTE, Rafael Ochoa, tuvo dos propósitos fundamentales. Uno de ellos fue hacerle saber al titular de la SEP, Darío Carmona, que la organización no le pemitirá que se siga metiendo en el proceso electoral de las secciones 23 y 51, las cuales renovarán a sus dirigencias la próxima semana; pues trascendió que el funcionario está buscando que en ambas agrupaciones queden comités ejecutivos a modo del gobierno.
El segundo propósito fue amarrarles las manos a los dirigentes salientes de las dos secciones del SNTE, al hacerles saber que no hay “candidatos oficiales” y que, sí se va a tomar en cuenta el número de delegados que presenten a los congresos de la semana entrante cada uno de los candidatos a la secretaría general.
Dicho de otra manera, Ochoa lanzó la advertencia de que no se solapará fraudes en la elección de delegados.
Durante una de las dos reuniones privadas que Ochoa tuvo con miembros de una de las dos secciones de la agrupación magisterial, comentó que le había dicho a Carmona “que saque las manos” del proceso electoral del SNTE.
Esa advertencia parece ser resultado de que se ha percibido que Darío Carmona tiene una supuesta alianza con el ex diputado local Hugo Alejo Domínguez y con el secretario general del SNTE 23, Jorge Rodríguez, con el propósito de impulsar a la secretaría general a Eric Lara, a quien se le dio manga ancha para que hiciera campaña entre maestros de toda la entidad.
Aunque tal parece que esa aspiración de Darío Carmona y Jorge Rodríguez se frustrará debido a que Eric Lara está resultando ser el aspirante más rechazado en las bases de profesores, por ser un personaje siniestro que está relacionado con muchos de los vicios del sindicato.
También se sabe que Carmona quiere que en el SNTE 51 quede alguien afín a Gustavo Espinosa, el secretario general, pero al mismo tiempo estaría buscando bloquear a alguien de ese mismo grupo: A Dinorah García Hernández.
Para nadie es un secreto que Darío Carmona odia a Dinorah García. Algunos aseguran que le tiene mucho miedo. Ello como resultado de viejas confrontaciones entre ambos, en las cuales siempre ha salido perdedor el actual secretario de Educación.
Aunque para mala suerte de Darío Carmona, en el SNTE 51 no están definidas las cosas y existen muchas posibilidades de que la dirigencia sea ganada por un grupo ajeno al de Gustavo Espinosa.
Si es verdad lo que se dice, de que Darío Carmona quiere influir en la elección de los nuevos dirigentes magisteriales, seguramente lo hace no porque sea un secretario fuerte, sino lo que busca es no perder “la chamba”.
Carmona ya demostró ser un burócrata que no sabe como mejorar la educación, combatir los vicios que priven en el sistema de enseñanza o por lo menos ser un servidor público medianamente eficiente. Por eso su interés se centra en no quedar fuera del presupuesto.
Intolerancia y berrinches de Pablo Fernández
El desempeño del diputado priista Pablo Fernández del Campo, quien es presidente de la Comisión de Gobernación, sigue dejando mucho que hablar, pero no de manera positiva, sino por la actitud intolerante y gris que ha asumido, además por sus exabruptos que en ocasiones rayan en lo infantil.
Ese comportamiento se ha observado en las últimas semanas por la posición que ha asumido el legislador en torno al caso de Antonio Juárez Acevedo, el presidente de la Comisión de Acceso a la Información Pública (CAIP), quien sin argumentos y como parte de una actitud autoritaria se ha negado sistemáticamente a proporcionar el expediente de dicho servidor público que debe ser destituido por haber violado la ley que regula a la CAIP.
El pasado 18 de enero, el diputado opositor Eduardo Rivera Pérez solicitó una copia del expediente de Juárez Acevedo. La presidencia de la Gran Comisión turnó la petición a la Secretaría General del Congreso, misma que es la fecha que no da cumplimiento al trámite. ¡Que eficiente!
El día 7 de este mes, por segunda vez se hizo el mismo pedimento, pero en esta ocasión a Pablo Fernández del Campo, en su calidad de presidente de la Comisión de Gobernación. Pasaron los días y al puro estilo del priismo autoritario, no se respondió al escrito del legislador Rivera.
En la última sesión de la Comisión de Gobernación, Rivera exigió que antes de que se discutiera cualquier otro tema, primero se desahogara el asunto de por qué no se le entrego el expediente. Incluso fue condescendiente, al pedir que por lo menos se le proporcionara una ficha técnica del contenido del documento.
A cada argumento de Rivera, el diputado Fernández solamente dictaba la orden: “Que la secretaría tome nota”. El legislador Eduardo Rivera le cuestionó que eso no era una respuesta, que era una evasión, lo cual exaspero, o mejor dicho provocó el berrinche del presidente de la Comisión de Gobernación quien dijo:
“Yo soy el presidente –de la Comisión de Gobernación–”, para querer justificar suevasivo comportamiento. A lo cual obtuvo una respuesta lógica, cuando le dijo Eduardo Rivera que él también es miembro de la comisión y que entonces no había motivo para dar esa contestación.
El mayor dislate lo cometió otro legislador del Partido Revolucionario Institucional, Luis Alberto Arriaga, quien quiso resolver el conflicto que no sabía como manejar Pablo Fernández, al decir que no se estaba escondiendo el expediente en cuestión, pues él ya lo había consultado.
Es decir, Arriaga reconoció explícitamente que solamente los diputados del Partido Revolucionario Institucional pueden ver el mentado documento. Lo de oposición, no. ¡Que demócrata!
Cuando acabó la reunión, una legislador priista confesó: “En realidad no hay línea para negar una copia del expediente. Todo es por un berrinche de Pablo”.
Es claro que el diputado Pablo Fernández del Campo ya se subió a un ladrillo y ya se mareó.
Roberto Morales pone orden en la Ssa
En esta columna se ha cuestionado muchas veces al titular de la Secretaría de Salud, Roberto Morales Flores. Sin embargo es justo reconocer cuando alguien actúa correctamente, tal como lo ha hecho este miembro del gabinete, quien tomó la decisión valiente de haberle pedido la renuncia a Juan Vázquez, el poderoso jefe de la Jurisdicción Sanitaria 6.
Se sabe que Juan Vázquez se intentó resistir a dejar el cargo, pero tuvo que hacerlo luego de que Roberto Morales le pidió la renuncia para que se investiguen las denuncias de acoso sexual y ataques al pudor que pesan contra este ex servidor público.
Apenas hace dos días en esta columna se dio a conocer la última demanda que presentó, de manera valiente, la trabajadora Martha Villarreal en contra de Juan Vázquez. Cuando este tecleador leyó la descripción de los abusos de dicho médico solamente le quedó expresar: ¡Que asco de persona!
Ojalá que se vaya hasta las últimas consecuencias. La cárcel es el único sitio posible para un abusador sexual.