Resulta que sí hay conjura para privatizar Pemex
Después de un injusto, como malintencionado linchamiento mediático del que fue víctima Andrés Manuel López Obrador por atreverse a denunciar las intenciones del señor Felipe Calderón, y sus aliados del PRIAN, empeñado en privatizar el sector energético, hoy se sabe que en efecto la conjura existe y que ese proyecto se encuentra muy avanzado, aunque todavía haya quienes ingenuos o perversos por resentimiento, lo nieguen diciendo que no ven un letrero que diga: “Se vende Pemex”.
Por boca de la propia secretaria de Energía, Georgina Kessel, los mexicanos nos enteramos que en el ya próximo mes de marzo se tendrá lista una propuesta de reforma energética, que será presentada al Congreso de la Unión para que sea aprobada en este mismo periodo de sesiones. Es decir, un albazo con el que la derecha cobra desquite después de 70 años de haberse nacionalizado el petróleo.
En general, Calderón y los funcionaros de su espurio gobierno se reparten la tarea de afirmar unos y otros negar cuestiones referidas a un mismo asunto, lo que se ha convertido en el modo de ser, actuar y decir del gobierno de Calderón con el que se pretende confundir a la opinión pública y negar lo evidente. Así, donde se debe decir privatizar, en el caso del petróleo, dice la secretaria: “Se busca que Pemex pueda efectuar asociaciones o alianzas con petroleras internacionales para la exploración y explotación de yacimientos en aguas profundas”, que aún sin el diagnóstico respectivo se dice que ya es la única posibilidad de sobrevivencia de la paraestatal. .
Con la misma intención de confundir, se habla de democratizar el capital de Pemex, para lo que se propone colocar en la bolsa de valores de Nueva York el 49 por ciento del capital de la empresa, acciones que, obviamente, no comprarán los millones de pobres que viven en este país, sino que las adquirirían los dueños del gran capital nacional y extranjero. De ellos sería entonces la renta petrolera y eso es, nada más ni nada menos, que privatizar aunque los pozos y el petróleo siguieran siendo del Estado mexicano.
Pero no es sólo desde el gobierno de Calderón de donde provienen las acechanzas contra Pemex y, en general, el sector energético. Influyentes senadores priistas, como Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, se han sumado a la cruzada para despojar al pueblo de México de sus recursos energéticos y devolverlos al capital privado.
Así, Gamboa Patrón anuncia que el PRI presentará “una iniciativa de reforma para permitir la asociación de capitales privados con Pemex con el fin de abrir la participación privada en exploración y explotación de petróleo en aguas profundas, así como en generación de energía eléctrica”. Y Beltrones apuntala con la siguiente barbaridad: “No hay por ningún lado indicios de que se proponga la privatización de Petróleos Mexicanos”.
Frente a esta ominosa conjura, el pueblo de México se organiza y se apresta a dar una nueva batalla en defensa de lo que es suyo y que ahora los tecnócratas, junto con la izquierda “sensata” que dice no querer ser excluida de nada que emane del poder, le quieren arrebatar sin ningún otro argumento que la sospechosa “modernización” del sector energético.
Fidel, Fidel ¿qué tiene Fidel...?
Pues Fidel Castro sigue dando lecciones de lucidez y al reconocer que el ejercicio de gobernar Cuba le exige un esfuerzo físico que no puede dar, decidió no postularse para la presidencia del Consejo de Estado y al de comandante en jefe.
Fidel nació en 1926, es decir, está por cumplir 82 años y ha sido uno de los personajes políticos más destacados del siglo XX. Revolucionario y estadista universal, su biografía no puede simplificarse; ni el denuesto fácil de la derecha –tan dada a descalificar lo que no entiende–, ni la apología que pudiera merecer, pueden explicar el liderazgo de Fidel que supo conducir una revolución socialista a sólo 90 millas del imperio, al que mantuvo a raya durante medio siglo.
Fidel sigue invicto, no se retira derrotado ni muere en el poder pero seguirá presente hasta el final e otra trinchera, como escribió a sus compatriotas: “No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas” y ahí el comandante todavía tiene mucho que decir para bien de todos.
La historia del siglo XX –y la del XXI tampoco– podrá explicarse sin contar con la figura señera de Fidel. Gracias, comandante, por los anhelos de revolución con los que llenaste a mi generación.
Goliza...
En cambio lea usted los siguiente; “Le estamos metiendo muchos goles al narcotráfico y al crimen organizado”. Eso no lo dijo Hugo Sánchez, sino Felipe Calderón, que ahora demás de gastroenterólogo se mete a técnico futbolero.
Pero veamos los hechos: entre el 1 de diciembre de 2006 al 20 de febrero de este año, van en el país 2 mil 879 ejecutados, tan sólo del primero de enero al 20 de febrero de 2008 los ejecutados sumaron 411, cifra récord; además del Ejército, que “seguirá en las calles” (el secretario de la Defensa, general Guillermo Galván, dixit), en México operan 227 agentes de la DEA y, según un reportaje de Proceso, el Cártel de Juárez sigue intacto. Poco o nada de que presumir.
Esto demuestra –para información gratuita del villamelón “presidente”–, que en el futbol no importa cuántos goles se anotan, sino cuantos se reciben y sí estos son más que los que se meten al rival pues se pierde el partido y, a veces, lo que es más triste, la goliza puede ser de órdago.