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Miércoles, 20 de febrero de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ECONOMÍA A RETAZOS
 

Sí hay política energética alternativa

 

“La política de fortalecimiento energético que proponemos, sin apertura al capital privado, ni nacional ni extranjero, implicaría en una primera etapa, invertir con carácter de urgente, 400 mil millones de pesos que se destinarían a la exploración de nuevos campos, al desarrollo de los yacimientos de gas natural, a la perforación de nuevos pozos, a la construcción de tres nuevas refinerías, a la modernización y ampliación de plantas petroquímicas, a la investigación y tecnología (incluyendo fuentes de energía alternativa) y al mantenimiento de las instalaciones petroleras.

“La pregunta obligada es ¿de dónde saldría el dinero? La propuesta que hacemos es que estos fondos se obtengan de dos maneras: por un lado, proponemos que se reduzca el gasto corriente y de operación del gobierno en 200 mil millones de pesos.

“Esto implica suprimir las partidas del presupuesto destinadas a garantizar los privilegios de la alta burocracia que se ha convertido en una de las castas más favorecidas del mundo. No proponemos reducir el gasto en inversión ni reducir los sueldos de los trabajadores de base y eventuales ni en obra pública, en educación y salud, ni en programas de apoyo a los más desprotegidos; sino reducir el gasto burocrático y el destinado a la operación del sector público, donde se ha registrado el incremento más cuantioso en los años recientes. El gasto corriente del sector público, del año 2000 hasta la actualidad, aumentó de 714 mil millones de pesos a un billón 466 mil millones; es decir, se duplicó.

“Por otro lado, proponemos que todo el excedente que se obtenga por encima del precio del petróleo aprobado por la Cámara de Diputados, se invierta en el desarrollo del sector energético. Para tener una idea del potencial de esta medida, si se mantuviera el precio internacional actual del petróleo por un año, este excedente sería de más de 200 mil millones de pesos. Durante el gobierno de Fox, tan sólo de excedentes por los precios altos del petróleo, se recibieron 10 mil millones de dólares por año en el trienio de 2004 a 2006. Y la desgracia fue y sigue siendo, que todo ese dinero, en vez de destinarse a modernizar a Pemex, a promover el desarrollo de México y a garantizar el bienestar del pueblo, se derrochó en beneficio de la alta burocracia o se fue por el caño de la corrupción.

“De modo que sí se puede. Sí hay de otra, sí tenemos un proyecto alternativo para hacer frente al gran atraco que dejaría a México y a su pueblo sin desarrollo futuro. Celebremos el 70 aniversario de la expropiación petrolera evitando que la derecha y sus aliados del PRI nos regresen al porfiriato y nos conviertan en colonia”.

 

Andrés Manuel López Obrador. “¿País o colonia?”, Servicio de Noticias ISA, número 335, 18 de febrero de 2008.

 
 

Gracias, ¿de qué?

 

El obrero critico. @@@  

 

Puebla ha sido “honrada” con el anuncio de una cuantiosa inversión de mil millones de dólares con lo que, según dicen desde las oficinas de gobierno, los inversionistas mandan señales de “confianza” en los principales manipuladores económicos y políticos del estado y del país.

Tanto el espurio como el precioso intentan, ahora, adjudicarse la hazaña de la benevolencia para atraer los reflectores, simple y llanamente para mostrar a la población su juicio y su bondad hacia el país y lavar ya sea su legitimidad o su perniciosa conducta. Esas “honorables” y cuantiosas inversiones no asegura a los trabajadores un empleo estable, ni bien pagado que cumpla con lo que manda nuestra Constitución que permita el desarrollo del trabajador y sus familias de la misma manera como sucede con los empresarios que se dicen “preocupados” por el bienestar económico de los trabajadores, aunque se resisten a pagar mejores salarios.

Las inversiones extranjeras, hasta el momento, no han dado a nuestro país una plusvalía social estable y todavía no queremos darnos cuenta de que la estrategia de mentiras y disparates que se forja a su alrededor, solo se hace con el fin de tapar las descomunales ganancias que les genera la explotación de los trabajadores mexicanos a los “preocupados” inversionistas. Y además, nuestros dignos gobernantes recompensan a los inversionistas con cuantiosas inversiones en infraestructura que hacen mas rentables y competitivas sus unidades de producción, mientras a unos kilómetros mucha gente carece de lo esencial para vivir dignamente. Basta echar un vistazo en los alrededores de la planta de la Volkswagen, donde se construyen accesos a los que se les dota de abundante iluminación, seguridad y pavimentación para su exclusivo servicio.

Los trabajadores, debemos exigir y participar mas activamente en las decisiones de nuestro entorno para de verdad sentir ese desarrollo para el progreso que tanto se pregona en anuncios gubernamentales pagados con nuestros recursos. Escuchar a los trabajadores es importantísimo pues en conjunto podemos encontraran la mejor decisión para buscar opciones sociales certeras y creíbles y no esperar a que el hombre mas rico del mundo dicte una orden e inmediatamente el “espurio del desempleo” y compañía corran y al vapor estructuren y exhiban planes que nunca son solución y termina por desquiciarnos socialmente.

 

 

netasindical@hotmail.com  

 
 

Carta del senador estadounidense Tom Tancredo a Felipe Calderón

 

“Debe usted centrarse más en la creación de empleos en su país y no tratar de influir para que EU provea amnistía a los mexicanos que han entrado ilegalmente a este país.

“Respecto a que nuestras economías se complementan como el zapato izquierdo y el zapato derecho: capital (EU) y mano de obra (México), que son los dos elementos que hacen crecer las economías, parece señor Calderón que con esto está usted dispuesto a continuar su política de aliento a la migración ilegal.

“Al tiempo que aprecio su preocupación por nuestra prosperidad conjunta; los males económicos y sociales que afectan a su país, señor Calderón, no pueden resolverse simplemente exportando su ciudadanos a Estados Unidos”.

 

Eva Makivar, El Financiero, 15 de febrero de 2008: 43.

 
 

¿ Y si se privatiza Pemex?

Edith Báez

 

Hace algunos días comentaba con algunos compañeros la probable privatización de Pemex, ellos, convencidos por las televisoras de la necesidad de hacerlo o simplemente por poco interés en el tema, expresaron su escepticismo. Lo más común fue considerar la información como producto del afán protagónico del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y alguno llegó al extremo de decir que a él no le afectaba en lo más mínimo lo que ocurriese con la paraestatal, ni le beneficia, ni le perjudica.

El comentario da pie a varias lecturas, una de ellas es que al gobierno federal le da resultado la intensa campaña que realiza al respecto y, ahora, la población, independientemente del estrato social de que se trate, se encuentra malinformada. Otra es que muchos mexicanos carecen de identidad y del sentido de colectividad, ello podría deberse, entre otras cosas al desconocimiento de nuestra historia.

Por otro lado, sin que sea definitivo, el papel que juega Cuauhtémoc Cárdenas con sus desafortunados comentarios al respecto, también puede tener un peso enorme en la forma de pensar de las personas. El hecho de que Cárdenas se sume a la comparsa del gobierno, negando lo que a simple vista puede percibirse y asumiendo una actitud de defensa ante la probable privatización, es un elemento que colabora, pues quienes no han seguido de cerca del proceder del hijo del Tata Lázaro, hasta utilizan sus argumentos para desmentir la situación.

Lo que muchos no saben es que de cada peso que se aplica al presupuesto federal, cuarenta centavos provienen del petróleo y allí es donde todos los habitantes de este país estamos involucrados.

Sabemos que desde el sexenio de Salinas, la aplicación del neoliberalismo en México va en serio y que, independientemente de los discursos, en los hechos se han subrogado al sector privado algunas áreas en Petróleos Mexicanos, el Instituto Mexicano de Seguro Social, el ISSSTE, la Secretaría de Educación Pública, etcétera.

¿Qué hace falta para que esos servicios sean privatizados? Es decir, ¿cuál sería la puntilla para que el estado se deshaga en definitiva de la responsabilidad de aplicar el gasto social a favor de la población? Pues esa puntilla sería la privatización de la paraestatal.

De esa manera, el 40 porciento que aporta Pemex debería obtenerse de alguna forma para seguir proporcionando los servicios y si ya no existiera, pues el gobierno podrá sentirse eximido de la responsabilidad ¿A quién se le cargarían los gastos al respecto? Pues al pueblo ¿A quién más?

Específicamente para todos aquellos que suponen, como mi compañero, que la privatización de Pemex no les incumbe, la mala noticia es que cuando ocurra, que parece así será a menos que el pueblo se una para impedirlo, todos, absolutamente todos saldremos perdiendo.

¿Será que privatizar Pemex es el paso definitivo para luego privatizar, definitivamente, los servicios de salud y educativos?

 
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