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Miércoles, 6 de febrero de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ECONOMÍA A RETAZOS
 

Porfirismo

Edith Báez

Por la manera en que se están llevando las acciones, todo parece indicar que la privatización de Pemex será un hecho en poco tiempo. Por más que las autoridades de distintos niveles aseguran que no es así, hay una serie de evidencias que contradicen sus palabras. Mas no es la única institución en que esto está ocurriendo, el IMSS atraviesa por situaciones análogas, algunos equipos médicos que se utilizan para atender a los pacientes ya no son propiedad de la institución, ahora sólo se rentan a distintas empresas.

¿Estamos regresando en el tiempo? Las condiciones de principio de siglo veinte eran sumamente difíciles para la mayoría de la población. Los campesinos y obreros desempeñaban extensos horarios con salarios ínfimos y desde luego carecían de cualquier prestación, la seguridad social era inexistente; la incipiente industria se encontraba en manos extranjeras, todo ello con el beneplácito de las autoridades nacionales.

Debieron pasar muchos años antes de que el pueblo intentara pugnar por cambiar esas condiciones, no debe ser fácil arriesgar la vida; sin embargo, muchos hombres y mujeres salieron a pelear por mejores condiciones, lo cual se logró con la promulgación de la Constitución de 1917 que garantiza una serie derechos individuales y sociales.

De una manera distinta, también se luchó en 1938, por la expropiación del petróleo, que dio al pueblo mexicano la soberanía sobre un recurso natural estratégico para el desarrollo.

Pareciera que a las autoridades actuales no les representa el más mínimo motivo de análisis nuestro pasado, pues se empeñan en repetir aquellas circunstancias históricas. Porfirio Díaz podría haber dejado escrito algún instructivo que, guardado en los archivos de la nación, esperó pacientemente en algún rincón hasta que manos piadosas lo han descubierto y ponen en práctica sus postulados, por ejemplo, la reciente agresión a los mineros de Cananea.

¿Y el pueblo? Todo parece indicar que los dueños del país, se han asegurado de que la generalidad de las personas distraigan su atención en otro tipo de asuntos distantes de los trascendentes como pueden ser la seguridad social, las reformas a la ley laboral o el aumento de precios en gasolinas y alimentos.

Los medios de comunicación juegan un doble papel, principalmente la televisión; por un lado, ofrece una programación insulsa (futbol, telenovelas, programas musicales o de concurso, etcétera) y, por otro, los noticieros y segmentos de “análisis” se ocupan de convencer al público de la necesidad y beneficios de privatizarlo todo.

Aunado lo anterior, debido a la escasa calidad de la educación que recibe, la población poca reacción presenta. Pareciera, a simple vista, que poco o nada se podrá hacer en contra del neoliberalismo avasallante. Sin embargo, ningún pueblo puede permanecer eternamente adormilado; la perspectiva de que seamos capaces de organizarnos para contrarrestar las acciones del gobierno, prevalece; algunos grupos de ciudadanos se están coordinando para defender lo que es nuestro; son ellos, la semilla de la esperanza.

 
 

¿Hay algo que celebrar?

El obrero crítico

Estos últimos días fueron exuberantes para Volkswagen. Con la peor hipocresía se utilizan recursos que para el trabajador nunca hay porque “no es competitivo”, pero de debajo de la tierra se aparecen y se emplean para maquillar y dar una cara de armonía que no se supo construir.

Nave 21, lugar donde en algún momento nació y se produjo el auto del pueblo, para la mayoría de los trabajadores mexicanos, una oportunidad de tener un vehículo propio, hoy icono de un producto inalcanzable para el pueblo, pero con el orgullo alemán de un producto novedoso y futurista.

Nave 21, lugar donde con el afán de ser competitivos se han cometidos un sinnúmero de vejaciones, adecuadamente consentidas tanto por la empresa y la Secretaria de Trabajo, local y federal, como por las representaciones sindicales que han pasado desde el nacimiento del Beetle.

Sueño dorado de todo empresario “productivo”, tener en sus manos a bastantes trabajadores jóvenes e inexpertos, sin que ellos tengan la garantía en algún momento de que obtengan una estabilidad laboral. Con esas valiosísimas ventajas, utilizar la oportunidad de chantajearlos a su gusto con la necesidad del trabajo y obtener una valiosa utilidad económica.

Trabajadores que si en dado momento hacían algún legítimo reclamo, tanto por una carga de trabajo extenuante o el pago del tiempo extra ya trabajado que curiosamente se traspapelaba o se extraviaba o utilizar su derecho de hacer una pausa para alguna necesidad fisiológica, terminaban corridos de su empleo al finalizar la semana.

Un décimo aniversario matizado con la visita del espurio y usurpador “presidente del desempleo” que como tributo a su estupidez en la vida económica del país, ese viernes son despedidos 30 trabajadores eventuales.

Como pueden celebrar los trabajadores en un lugar donde desarrollan su labor sitiado por el ejército disfrazado de civil, cuidando a un temeroso federal y flanqueando por un inmoral estatal.

Celebremos mejor la resistencia de los trabajadores que laboran en esa empresa armadora y en el país su afán de intentar tener un empleo decoroso y así mantener a su familia que día con día ve como merma su calidad de vida.

 
 

Ecos de la marcha de los trabajadores de la ciudad y el campo

“Se debe cambiar la política hacia el campo mexicano. Las organizaciones campesinas que conforman el Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaría y los Derechos de los Trabajadores hacemos un llamado enérgico al gobierno de la República y al Senado para que emprendan acciones y de una vez por todas acuerden una ley para administrar las importaciones y exportaciones de maíz y frijol, y otros alimentos estratégicos para la soberanía alimentaria”.

Max Correa Hernández. Confederación Campesina Cardenista (CCC).



“Con el TLCAN, México ha perdido el rumbo como país al entregar la soberanía alimentaria y energética, subordinándose a los intereses transnacionales que enfilan a la nación al desastre, la alianza clasista de trabajadores y campesinos, debe llevarnos a un nuevo acuerdo social, cuya misión sustantiva será la incorporación de quienes menos tienen, al desarrollo nacional”.

Cruz López Aguilar. Confederación Nacional Campesina (CNC).

 

 
 

 
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