Entre ellos, los principales grupos en pugna son los encabezados por el actual dirigente del SNTE 51, Gustavo Espinosa Vázquez, y la senadora suplente del PAN Leticia Jasso Valencia, quienes impulsan a Dinora García Hernández, secretaria de Trabajo y Conflictos de Educación Media Básica, y a Martha Cortés Chumacero, titular de la cartera de Vivienda, respectivamente.
A diferencia de la sección 23, la sucesión en el magisterio estatal correría a cargo del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, lo que obligó a los aspirantes a fortalecer su trabajo en la base y las negociaciones con la cúpula nacional. Bajo esta lógica, tanto Gustavo Espinosa como Leticia Jasso se medirían bajo las mismas condiciones y sólo quien garantice el consenso sería respaldado.
Otra versión apunta que el CEN inició una operación política para evitar un conflicto en sección 51, situación que no ocurrió en otros estados del país. Eso implicaría que la dirigencia nacional apostaría por un “caballo negro” en lugar de Dinora García y Martha Cortés.
La corriente Espinista
Está agrupada alrededor del actual secretario general de la sección 51, Gustavo Espinosa Vázquez, y surgió a raíz de la ruptura con la ex dirigente Leticia Jasso Valencia. Sus integrantes son conocidos también como los “institucionales” debido a que su poder radica en su cercanía con el líder en turno.
En este grupo existen cuatro aspirantes a la dirigencia: Dinora García Hernández, a quien se le ubica como la “candidata” de Gustavo Espinosa; Arturo Hernández Hernández, secretario técnico A; Cirilo Salas Hernández, secretario de Organización; y Félix Castillo, responsable de la cartera de Crédito.
Aunque cuentan con una férrea estructura en todo el estado, la corriente espinista enfrenta la oposición de un amplio sector de líderes regionales e integrantes del Comité Seccional. Algunos de los aspirantes, como Dinora García y Arturo Hernández, han sido señalados como presuntos responsables de la venta de plazas en el magisterio estatal.
El grupo de Leticia Jasso
Cuando Leticia Jasso Valencia dejó la secretaría general en 2004, todos supusieron el declive de su liderazgo. Sin embargo, mantuvo su activismo a través del cual sostuvo cohesionada su estructura política, y eso le permitió, entre otras cosas, convertirse en diputada local y, posteriormente, en senadora suplente.
Con el arribo de la nueva dirigencia a la sección 51, un grupo de maestros se mantuvo afín a su liderazgo ante la ruptura política que tuvo con Gustavo Espinosa Vázquez. La pugna entre ambos grupos se mantiene hasta la fecha.
Leticia Jasso respalda abiertamente las aspiraciones de Martha Cortés Chumacero, quien ha formado parte de los últimos tres comités seccionales. Cortés ha enfrentado denuncias por supuestas anomalías en la venta de terrenos propiedad del sindicato. Fue la primera en hacer pública su intención de convertirse en la próxima dirigente del SNTE 51.
Los Democráticos
Es un grupo de maestros que desde hace varias décadas pugnan por la democratización del proceso de elección del secretario general de la sección 51. La cabeza visible del grupo es Virgilio Rodríguez García, quien por segunda ocasión buscará la dirigencia magisterial. La ocasión anterior perdió ante Gustavo Espinosa Vázquez.
Tras la derrota, el grupo de los democráticos mantuvo intacta su estructura en el estado pese a sufrir el embate de la corriente espinista, aunque todavía no alcanzaría el consenso suficiente para obtener el triunfo.
La pugna y el conflicto
A diferencia de otras sucesiones, los aspirantes a secretarios generales de la sección 51 acudieron a los medios de comunicación para hacer pública su decisión de participar en la contienda, y hasta ofrecieron detalles sus planes de trabajo.
Sin embargo, la apertura estuvo acompañada de una “guerra sucia”. A través de panfletos, correos electrónicos anónimos y páginas en internet se ventilaron supuestas irregularidades cometidas por los aspirantes que van desde transacciones fraudulentas de predios, hasta venta de plazas, asignación de horas y plazas a familiares y venta de plazas sindicales por 120 mil pesos.
Hace unas semanas, el periodista Arturo Luna difundió, en el periódico Milenio Puebla, el último correo anónimo donde se particularizaba en las anomalías cometidas por los seis aspirantes: A Martha Cortés y Virgilio Rodríguez se les vinculó con un fraude por 2 millones de pesos en la venta de un predio propiedad del sindicato en la colonia “La María”. La primera, señala el articulista, también habría asignado una plaza de directivo a su marido.
En el caso de Dinora García Hernández, le achacaba un presunto enriquecimiento ilícito por la venta de plazas, así como asignación de claves de maestro a sus familiares. A Cirilo Salas se le critica su postura camaleónica para escalar puestos en la sección 51, mientras que a Félix Castillo le endilgaron anomalías en el manejo de los créditos para docentes.