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Martes, 5 de febrero de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CARPETA  

Revitalizar el campo

 
 
  • Municipio de Puebla. Numeralia de la tortilla
  • ¿Compra la tortilla por pieza o pesada?
  • ¿Está de acuerdo o en desacuerdo en que...?
  • ¿Dónde compra la tortilla?
  • ¿Qué debería hacer el gobierno de Felipe Calderón para que aumentara la producción de maíz en México?
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    Sergio Cortés Sánchez

    Los casi 15 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC)  con Estados Unidos no han sido positivos para nadie: la productividad de los campesinos nacionales es mucho menor que la de sus pares del norte; la producción nacional de granos básicos, forrajes y oleaginosas ha declinado; el saldo en balanza agrícola es crecientemente negativo; la dependencia agroalimentaria ha aumentado; y el despoblamiento rural, la emigración internacional y el abandono de cultivos fueron más altos que los esperados. Las políticas económicas que deberían acompañar la modernización del agro no se gestaron y hoy son muchos los damnificados que exigen una reorientación de las políticas: mayor presupuesto público al campo y renegociar el capítulo agropecuario; soberanía y derecho a la alimentación son demandas consensadas de un difuso y heterogéneo movimiento campesino.

    El maíz es nuestra principal fuente energética, de ese grano procede la mitad de las calorías y la tercera parte de las proteínas de origen vegetal. Originario del Altiplano, las 40 familias cultivadas del maíz son insuficientes para abastecer el consumo humano e industrial y cada año importamos un poco más de la cuarta parte del consumo. La importación sin restricciones de ese producto y el abandono a que han sido sometido los productores nativos hace cada vez más lejano el logro de la autosuficiencia: la importación no es sólo de maíz transgénico para alimento de ganado o para la industria farmacéutica, sino para mezclarlo con maíz criollo y generar harina de maíz. Del total de tortillas consumidas, la mitad procede del nixtamal, la otra, de harinas.

    El consumo de tortilla mengua: en el año 2000, del total del gasto monetario en alimentos y bebidas, el 3.2 por ciento correspondió a la tortilla, en el año 2006, ese porcentaje fue de 2.7 por ciento (INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, 2000 y 2006); el decil más pobre de los hogares gastó en tortillas, en el año 2000, el 18 por ciento del total del gasto alimentario; en el año 2006, ese porcentaje fue del 14 por ciento. Familias con menos integrantes; frecuencias acrecentadas de comidas fuera de casa; incorporación de más miembros de la familia al mercado de trabajo y una occidentalización de hábitos alimentarios influyen en la menor ingesta de tortillas. En marzo de 1996, el consumo al día de una familia radicada en el municipio de Puebla fue de 1.7 kilogramos, hoy es de 1.2 kilos.

    En el municipio de Puebla, los expendios de tortillas abastecen a dos terceras partes de las familias, en tanto que las tiendas de las colonias y los centros de autoservicio surten a una de cada ocho familias, y el 6 por ciento de las familias prefiere las torillas hechas a mano, que aunque registran un precio más alto, son de mejor calidad que las manufacturadas en tortillerías y tiendas de autoservicio. Las familias que no consumen tortillas o aquéllas que preparan el nixtamal para hacerse sus tortillas son muy pocas; la mayoría de las tortillas consumidas son compradas, ya sea por algún múltiplo o submúltiplo del kilo (90 por ciento) o por pieza (7 por ciento). El precio promedio por kilo es de 8.10 pesos, siendo el más bajo el de los centros de autoservicio, y el más alto, el de las tortillas hechas a mano entregadas en el domicilio.

    Cuatro de cada cinco familias radicadas en el municipio de Puebla estarían de acuerdo en una política que garantizara el derecho a la alimentación y privilegiara la soberanía alimentara: desearían que hubiera un precio oficial del maíz y de la tortilla; que el gobierno vendiera maíz, como lo hacía antes y, que regulara la importación de ese grano. Para ello, proponen que se apoye a los productores de granos básicos, ya sea a través de insumos, o de subsidios, regulación de importaciones, créditos blandos y de una política social que mejore la calidad de vida de la población que radica en el campo. Otro México es posible para los moradores del campo y los consumidores de granos básicos; otras pueden ser las formas de integración económica con Estados Unidos que ser su patio trasero, expulsor de emigrantes y de obsequiosos rematadores de recursos naturales no renovables.

     
     
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