Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Jueves, 31 de enero de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ESTÉTICA Y SALUD
 

El acné

Rafael H. Pagán Santini

 

El acné común es un desorden de la piel que tiene el potencial de afectar la autoestima y el estado emocional de las personas que lo padecen. Esta condición afecta a más del 85 por ciento de los adolescentes y frecuentemente continúa hasta la edad adulta. Muchos psicólogos comparan las alteraciones emocionales de las personas que sufren de acné con las de la epilepsia, el asma, la diabetes y con la de la artritis. Además, el acné tiene el riesgo de dejar cicatrices que pueden actuar como un recordatorio permanente de este desorden y por lo tanto prolongar su impacto psicológico. El costo del tratamiento probablemente tenga que extenderse para tratar las imperfecciones que el acné deje en la piel.

Clínicamente el acné es una inflamación de los pequeños sacos donde crece el pelo (folículos pilosos), en especial en la cara, el pecho y la espalda. El acné se forma por la secreción hiperactiva de las glándulas sebáceas, esta secreción obstruye e inflama los conductos del folículo piloso. Además los conductos de las propias glándulas sebáceas pueden quedar obstruidos por células cutáneas descamadas y sebo (aceite) contaminado con bacterias. La inflamación de los conductos de los folículos pilosos es lo que se denomina acné.

Las glándulas sebáceas segregan grasa para el pelo y la piel. Por lo menos hay dos glándulas sebáceas por cada pelo. La grasa que producen las glándulas sebáceas mantiene el pelo flexible y la piel suave y dúctil. Esta grasa actúa como una crema protectora natural, evitando la excesiva pérdida de agua de la epidermis. La constitución química de esta sustancia natural le confiere efectos antifúngicos, además contribuye a disminuir la actividad fúngica en la superficie cutánea.

El acné inflamatorio consiste en comedones abiertos y cerrados. Los comedones abiertos son pequeñas zonas foliculares enrojecidas sobreelevadas (pápulas) que contienen un tapón central negro de queratina, color que se debe a la oxidación del pigmento melánico (no a suciedad).

Los comedones cerrados son poros obstruidos, también incluyen una zona folicular enrojecida sobreelevada (pápulas) pero sin tapón central visible. Como el tapón de queratina queda atrapado bajo la superficie epidérmica, las lesiones pueden romperse e inflamarse. Este tipo de acné además de tener las pápulas, se caracteriza por la presencia de pequeñas elevaciones de la piel que contiene pus (pústulas). El acné también puede desarrollar lesiones sólidas (nódulos) que infiltran la parte profunda de la dermis y con frecuencia son dolorosas. Estos nódulos pueden desarrollar una infección adicional y sin tratamiento dejan cicatriz.

Hasta el momento no se conoce con exactitud el origen fisiológico del acné. Se señalan factores hormonales como uno de los principales responsables (sobre todo a las hormonas masculinas–andrógenos). Sin embargo, no parece que ésta sea la causa única o principal. Se ha propuesto que las enzimas lipasas producida por la bacteria Propionibacterium acnes que degradan los aceites sebáceos y liberan ácidos muy irritantes, serían las iniciadoras de la primera fase inflamatoria del acné. Esta bacteria coloniza los conductos del folículo y en los adolescentes con acné proliferen en gran medida. La inhibición de la producción de la lipasa justifica la administración de antibióticos para el tratamiento de las lesiones inflamatorias de la piel.

Aunque popularmente se le echa la culpa a los alimentos que consumimos, el acné no tiene relación con la suciedad o con el consumo de determinados alimentos como el chocolate. En esta condición la herencia y la pubertad (desarrollo hormonal) juegan un papel más importante. La higiene cotidiana no debe considerarse como un tratamiento para el acné. Es importante que las personas afectadas mantengan una higiene escrupulosa de la cara (u otras zonas con acné), pero es preciso que evite frotarse con demasiada energía las zonas afectadas.

Para una eliminación más eficaz del exceso de la grasa cutánea, bacterias y células cutáneas muertas se recomienda utilizar cremas limpiadoras o jabones no abrasivos y agua tibia. Es muy perjudicial el hurgarse las lesiones estas pueden sobre infectarse. Deben evitarse los cosméticos oleosos, atomizadores y cualquier otro irritante que pueda agravar el acné.

El tratamiento médico debe ser individualizado y dependiendo de la gravedad y el tipo de acné que se padezca este deberá ser tratado. Hasta el momento no existe el tratamiento mágico que cure o prevenga esta condición. Los tratamientos tópicos (aplicados a la piel) incluyen preparados con peróxido de benzoilo, resorcinol o con ácido salicílico. El tratamiento puede incluir antibióticos orales o tópicos y muy probablemente se tenga que usar los derivados de la vitamina A. El objetivo del tratamiento es tratar de reducir al mínimo la inflamación y prevenir la formación de cicatrices. La importancia de las áreas afectadas exigen un tratamiento de primera calidad, ya que el resultado puede verse de por vida.

 

 

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico

rhpmedicus@yahoo.com.mx 

 
 

“Necesario, el consumo abundante de agua durante el invierno para hidratar la piel”: Durero

 (Yadira Llaven)

 

Durante el invierno, las bajas temperaturas, los vientos punzantes, la falta de humedad y la calefacción dentro de la casa pueden causar sequedad, agrietamiento, picazón en la piel y labios partidos, así como exacerbar afecciones como el eczema, la psoriasis y la seborrea; sin embargo, hay algunos pasos sencillos que se pueden tomar para proteger su piel de las condiciones inclementes del tiempo de invierno, aseguró la dermatóloga Jazmín Durero Castro.

En ese sentido, la especialista recomendó permanecer hidratado, pues aseveró que beber cantidades adecuadas de agua beneficia la salud en general y permite hidratar la piel desde dentro.

“Nuestro cuerpo está formado en un 80 por ciento de agua y es necesaria para muchos procesos metabólicos de nuestro organismo. En la piel la sustancia más importante para mantener su vitalidad y suavidad es el vital líquido, ya que el contenido de agua en la capa córnea, que es la capa más superficial de la piel, está entre el 10 y 20 por ciento del total en el organismo”.

Al respecto, sugirió tomar al menos ocho vasos, en promedio de 250 ml de agua al día, además de tomar duchas cortas y tibias, pues las duchas largas y calientes eliminan aceites naturales de la piel. “No deberíamos pasar más de 10 minutos en la ducha y mantener la temperatura del agua por debajo de los 32°C”.

Aunado a lo anterior, también consideró necesario utilizar productos suaves para el cuidado de la piel. “Las mejores opciones son cremas, ungüentos y lociones que se formulan para piel sensible que no contengan alcohol”; por ello, advirtió no recurrir a jabones desodorantes o antibacteriales, ni a jabones o champús que contengan sustancias irritantes para la piel, como fragancias y lauril sulfato.

“Tan pronto como termine de ducharse, séquese con golpes suaves de toalla y no se frote, agregue humectante para ayudar a conservar las capas externas de la piel”, y para facilitar esta actividad, recomendó llevar un frasco de loción –de esos que sirven para viajar–, de fácil transportación, para que pueda reabastecer la humedad de la piel durante el día.

También opinó tener cuidado al exfoliarse, pues, “aunque una exfoliación ligera puede ayudar a eliminar la acumulación de células muertas en la piel, el exceso de exfoliación puede irritar la piel y resecarla. Hay que exfoliarse una vez a la semana con moderación”.

Y sobre los sistemas de calefacción en casa, comentó que estos pueden secar el aire interior y llevarlo hasta un 10 por ciento de humedad. Para contrarrestarlo, pidió ubicar un humidificador en la habitación en el que la persona pase la mayor cantidad de tiempo y buscar niveles de humedad de 30 a 50 por ciento.

Durero Castro dijo que es prioritario utilizar un bloqueador solar en crema con Factor de Protección Solar (FPS) de 15, en el invierno; mientras que para la playa emplear uno que tenga un FPS mayor; sin descuidar también la piel de los labios, sobre esto último señaló que son propensos a la resequedad, porque la piel ahí no tiene glándulas sebáceas. “No se ponga saliva en los labios para humectarlos, utilice un protector a base de petróleo o cera de abejas”.

 

Una buena alimentación mantiene saludable nuestra piel

 

Por otro lado, la dermatóloga expuso que una balanceada alimentación, a base de frutas o verduras verdes y rojas, ayuda a mantener sana nuestra piel. “Éstas sirven como antioxidantes para evitar el daño provocado en las células por la acumulación de radicales libres, además de favorecer la cicatrización de los tejidos y combatir con mayor eficacia las infecciones”.

Algunas frutas como la manzana, que contiene alfahidroxiacidos, son útiles para el fotoenvejecimiento, el resto de frutas solo tienen una acción humectante y temporal.

 
 

 
 

 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV