Durante el invierno, las bajas temperaturas, los vientos punzantes, la falta de humedad y la calefacción dentro de la casa pueden causar sequedad, agrietamiento, picazón en la piel y labios partidos, así como exacerbar afecciones como el eczema, la psoriasis y la seborrea; sin embargo, hay algunos pasos sencillos que se pueden tomar para proteger su piel de las condiciones inclementes del tiempo de invierno, aseguró la dermatóloga Jazmín Durero Castro.
En ese sentido, la especialista recomendó permanecer hidratado, pues aseveró que beber cantidades adecuadas de agua beneficia la salud en general y permite hidratar la piel desde dentro.
“Nuestro cuerpo está formado en un 80 por ciento de agua y es necesaria para muchos procesos metabólicos de nuestro organismo. En la piel la sustancia más importante para mantener su vitalidad y suavidad es el vital líquido, ya que el contenido de agua en la capa córnea, que es la capa más superficial de la piel, está entre el 10 y 20 por ciento del total en el organismo”.
Al respecto, sugirió tomar al menos ocho vasos, en promedio de 250 ml de agua al día, además de tomar duchas cortas y tibias, pues las duchas largas y calientes eliminan aceites naturales de la piel. “No deberíamos pasar más de 10 minutos en la ducha y mantener la temperatura del agua por debajo de los 32°C”.
Aunado a lo anterior, también consideró necesario utilizar productos suaves para el cuidado de la piel. “Las mejores opciones son cremas, ungüentos y lociones que se formulan para piel sensible que no contengan alcohol”; por ello, advirtió no recurrir a jabones desodorantes o antibacteriales, ni a jabones o champús que contengan sustancias irritantes para la piel, como fragancias y lauril sulfato.
“Tan pronto como termine de ducharse, séquese con golpes suaves de toalla y no se frote, agregue humectante para ayudar a conservar las capas externas de la piel”, y para facilitar esta actividad, recomendó llevar un frasco de loción –de esos que sirven para viajar–, de fácil transportación, para que pueda reabastecer la humedad de la piel durante el día.
También opinó tener cuidado al exfoliarse, pues, “aunque una exfoliación ligera puede ayudar a eliminar la acumulación de células muertas en la piel, el exceso de exfoliación puede irritar la piel y resecarla. Hay que exfoliarse una vez a la semana con moderación”.
Y sobre los sistemas de calefacción en casa, comentó que estos pueden secar el aire interior y llevarlo hasta un 10 por ciento de humedad. Para contrarrestarlo, pidió ubicar un humidificador en la habitación en el que la persona pase la mayor cantidad de tiempo y buscar niveles de humedad de 30 a 50 por ciento.
Durero Castro dijo que es prioritario utilizar un bloqueador solar en crema con Factor de Protección Solar (FPS) de 15, en el invierno; mientras que para la playa emplear uno que tenga un FPS mayor; sin descuidar también la piel de los labios, sobre esto último señaló que son propensos a la resequedad, porque la piel ahí no tiene glándulas sebáceas. “No se ponga saliva en los labios para humectarlos, utilice un protector a base de petróleo o cera de abejas”.
Una buena alimentación mantiene saludable nuestra piel
Por otro lado, la dermatóloga expuso que una balanceada alimentación, a base de frutas o verduras verdes y rojas, ayuda a mantener sana nuestra piel. “Éstas sirven como antioxidantes para evitar el daño provocado en las células por la acumulación de radicales libres, además de favorecer la cicatrización de los tejidos y combatir con mayor eficacia las infecciones”.
Algunas frutas como la manzana, que contiene alfahidroxiacidos, son útiles para el fotoenvejecimiento, el resto de frutas solo tienen una acción humectante y temporal.