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Miércoles, 30 de enero de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Y usted, ¿va a perseverar?

 
ANA LIDYA FLORES

Guillermo Selvas estuvo preso durante 21 meses. ¿Delitos? Secuestro equiparado, ataque a las vías de comunicación y delincuencia organizada. El único problema es que nunca se le pudo comprobar alguno de los tres delitos, y en la madrugada del pasado 26 de enero, salió del penal Molino de Flores, ubicado en el estado de México, al igual que otras seis personas. El evento fue reportado en la edición del sábado de La Jornada, y evidentemente, no tuvo mención alguna en noticiarios de televisión, porque no hay informativos en fin de semana. De hecho, los noticiarios de Televisión Azteca y Televisa han actuado como medios propagandísticos del estado en el tema que llevó al doctor Selvas a la cárcel. Un espinoso asunto que se llama Atenco.

Sin embargo, la radio siempre tiene algo bueno que anotarse en los casos incómodos para el tratamiento informativo de televisión. En Radio Trece, Javier Solórzano entrevistó a Mariana Selvas, hija de Guillermo. Estudiante de la Escuela Nacional de Antropología, esta joven mujer fue a parar a la cárcel por acudir a atender a los heridos dejados por la toma de Atenco, el 3 y 4 de mayo de 2006. Solórzano entrevistó a Mariana el lunes 28 de enero, y ella relató las vejaciones que recibió junto a sus compañeros recluidos primero en Santiaguito, y luego en Molino de Flores, ambos ubicados en el Estado de México. El martes este mismo conductor entrevistó al ombusdman del Distrito Federal, para tener la otra versión de los hechos.

Por su parte, Miguel Ángel Granados Chapa, en su Plaza Pública de Radio Universidad, entrevistó al doctor Selvas. Para quien no lo conociera, el periodista dio lectura a una carta que Hermann Belinghausen dedicó a su colega médico en abril de 2007, a casi un año de su injusto encarcelamiento. Y después de esta magnífica semblanza, Granados concedió 20 minutos de su programa al médico de la otra campaña del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). ¿Por qué lo liberaron? Preguntó el entrevistador. “No se”, contestó lacónico Selvas y atribuye su excarcelación a que al fin, un juez federal actuó cabalmente. Después de escuchar sus padecimientos en la cárcel, y casi al final de la entrevista, Granados preguntó “¿Qué va a hacer ahora?” Y enfático, Guillermo Selvas dijo que insistirá en la liberación de sus compañeros que permanecen presos. Granados insistió, “¿Usted va a perseverar?”. Y Selvas concluyó, “¡Claro que sí, señor!”. Para mi sólo queda añadir que este hombre es un ejemplo de consistencia y dignidad.

 
 

El fracaso de la comunicación del gobierno calderonista

LILIA VÉLEZ IGLESIAS

El “regaño” que dio el presidente Felipe Calderón a los funcionarios de co-municación social de las dependencias, deja ver un mandatario desesperado ante lo que él considera la ineficacia de las estrategias de difusión de las acciones de su gobierno, que ha provocado una caída en sus niveles de aceptación y popularidad. 

De acuerdo con lo publicado por algunos medios, Calderón exhortó a su gabinete a: “dejar de lado los pretextos y asumir una posición más activa para difundir las acciones del gobierno, a través de los instrumentos de comunicación política”. El presidente, además, instruyó a los secretarios a otorgar más entrevistas a los periodistas.

Al respecto, hay que decir que efectivamente la política de comunicación del gobierno federal si bien no ha sido tan errática como la de su antecesor, sí ha fracasado por varias razones: 1) La imagen, generada por algunos sucesos como la salida de Carmen Aristegui de W Radio, de la intención gubernamental de silenciar la crítica; 2) la difusión de pésimos mensajes, como el que compara al golf con el campo mexicano, cuyo contenido lejos de apuntalar la postura gubernamental sobre la apertura del sector, ha acarreado una cascada de comentarios negativos, y 3) la imposibilidad de cambiar la realidad con un mensaje mass mediático.

La política, ha dicho Javier del Rey, es una cuestión de mediación en la que los mensajes generados por el líder político, el partido o el gobierno, tienen que contrastarse con los mensajes que llegan desde la realidad, es decir, de la economía, de los sindicatos, de la patronal empresarial, de otros partidos o de otros gobiernos (1998).

Si atendemos a lo anterior, alguien tendrá que decirle al presidente que para cambiar la percepción del fracaso de las políticas y programas gubernamentales no basta sólo con colocar más entrevistas de funcionarios en los noticiarios estelares, o con saturar de spots los horarios triple, sino que es necesario que las y los mexicanos perciban en la realidad cotidiana esos cambios, porque las políticas y los programas gubernamentales comunican más en sí mismos que lo que se dice a través de la radio o la televisión.

 
 

Secuestrados por el Estado

JONATHAN VÁZQUEZ BETANCOURT

¿Por qué para nadie, más que para el periódico La Jornada, es noticia la liberación de siete presos políticos de Atenco, secuestrados por el Estado en mayo de 2006?

Los medios que no son capaces de reverberar la información que de alguna forma reivindica al sistema –por sí mismo denostado– de justicia mexicana, es porque únicamente están interesados en hacer eco de aquello que sostiene al orden establecido. Luego entonces, siete presos políticos menos en el país, no significan nada.

El sábado 26 de enero acudo al puesto de periódico más cercano al café Aguirre del zócalo de Puebla y compro La Jornada. Con llamado en primera plana está la noticia que me hace nudo en la garganta y regreso a toda prisa para comentar a mis amigos la muy buena nueva. Justo un día antes decíamos: “su liberación (la de Mariana Selvas y Guillermo Selvas, dos de los liberados el viernes 25),”tardará unos años más”. Es una excelente noticia “tenemos que escribir algo, porque nadie más que este medio, lo va a hacer”.

Solidarios con los “compas” de Atenco, ambos acudieron el 3 y 4 de mayo  de 2006 al Estado de México y fueron reprimidos, detenidos ilegalmente, acusados de delitos que no cometieron “secuestro equiparado y ataque a las vías de comunicación”. Golpeados, Mariana agredida, insultada, vejada. Todos incomunicados, víctimas del sistema de justicia encabezado por Enrique Peña Nieto, actual gobernador del estado de México; Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación, y Vicente Fox, ex presidente de la República.

Los medios, no. No se interesan. Cuando el país se colapsa por las cotidianas violaciones a los derechos humanos (entre otros factores), Joaquín López Dóriga presenta como primera nota información que no hace más que refrendar el compromiso que hizo su ex jefe “el Tigre” Azcárraga: “Televisión para jodidos”.

 

El doctor Selvas, de regreso

 

Con una playera verde, un tipo bonachón, dueño de historias varias, andando en su Chevy –qué mal maneja el doctor Selvas– por las serranías mexicanas, no le importan los baches, no le importa que el “chicote” de su compacto ya ande “valiendo madres”, Guillermo Selvas  Pineda y Mariana Selvas Gómez siguieron durante muchos kilómetros la caravana de la otra campaña que en 2005 inundó al México de “abajo” con su discurso esperanzador, pero aun mejor, con un oído que escucha sus “historias de dolor, de lucha y de resistencia”. 

La libertad de este personaje y de los presos políticos, de todos, es necesaria para seguir teniendo aunque sea una mínima esperanza en que “otro mundo es posible”, eso a pesar de la omisión mediática y la brutalidad gubernamental.

Y es que, como escribió  Ilán Semo en su artículo La Sociología de Z. Bauman: “Quien gobierna hoy ya no es la habilidad para producir consenso, sino la astucia para restaurar los motivos del miedo”.

 
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