El médico Juan Rodolfo Galindo, integrante de la Asociación Latinoamericana de Medicina Hiperbárica, habló con La Jornada de Oriente sobre los beneficios de la medicina hiperbárica, la cual ha logra proporcionarle al cuerpo una benéfica saturación de oxígeno para acelerar los procesos curativos del organismo y el desarrollo cerebral, además de ser utilizada para tratar otras enfermedades, también es una potente herramienta en el tratamiento de pacientes con lesión cerebral.
En entrevista, aseveró que la medicina hiperbárica es una solución comprobada para padecimientos tales como várices y úlceras varicosas, diabetes y pié diabético, neuropatía diabética, retardos en cicatrización, intoxicaciones, quemaduras, infecciones, fortalecimiento del sistema inmunológico, fracturas óseas, estrés y migrañas, fatiga crónica, alzheimer, parkinson, recuperación de lesiones deportivas, entre otras.
El especialista, detalló que la Medicina de Oxigenación Hiperbárica, reconocida y aprobada en Estados Unidos y Europa, “consiste en la administración de oxígeno por medio de mascarilla en un ambiente de presión atmosférica mayor a la normal, que se consigue introduciendo al paciente a un tanque especial o cámara”.
Por lo anterior, definió que la falta de oxígeno a nivel neurológico (hipoxia) es la causa principal de la deficiencia en el desarrollo cerebral. Y, en ese sentido, este método de tratamiento de la medicina ortodoxa, que permite al cuerpo someterlo a una presión superior a la atmosférica (por encima de 1.5 atmósferas absolutas) y el paciente respira oxígeno al 100 por ciento, en un recipiente hermético o cámara”.
“Una cámara hiperbárica, es un recipiente construido de placa acero generalmente de forma cilíndrica, con cierre hermético adaptado para resistir en su interior el aumento controlado de presión y descompresión (con aire), en el que se encuentra introducido el paciente. Dentro de la cámara se encuentran dispuestos asientos y mascarillas de oxígeno para los pacientes, y estas pueden ser de una y hasta de cinco plazas”.
Por lo que argumentó que esta medicna alternativa, es producto de investigación científica formal y de años de investigación.
Sobre las indicaciones previas para que una persona entre a la cámara, el médico Galindo enumeró que primero se debe llegar a la clínica 15 minutos antes de iniciar la sesión, la cual empezará a la hora en punto, venir bañado, haber ingerido alimentos antes de entrar a sesión de oxigenación, nunca llegar a la sesión en ayunas, vestir uniforme de algodón, traer una toalla de baño grande para utilizar en la sesión, utilizar desodorante de barra, sin alcohol, llegar libre de cremas, pomadas, ungüentos en la piel, perfumes, lociones, ningún tipo de maquillaje, spray o gel para el cabello, esmalte de uñas y dejar la menor cantidad posible de vendajes si es el caso; retirar zapatos, bolsas, anteojos, dinero, espejos, llaves, todo tipo de juguetes, cigarros, encendedores, adornos de cabello, joyería, libros, periódicos, anillos, cadenas, cinturones, relojes y todo aparato electrónico, entre otras cosas.
Asimismo, explicó que una sesión típica de cámara hiperbárica se compone de tres diferentes etapas: compresión, inhalación y descomprensión.
“En la primera fase se introduce aire (presurización) por un intervalo de 15 minutos aproximadamente hasta llegar a la presión de tratamiento prescrita por el médico. Una vez alcanzada la presión atmosférica interior de la cámara se inicia la inhalación de oxígeno a través de una mascarilla dispuesta en el interior de la cámara. Esta etapa dura generalmente una hora efectiva”.
En la última fase de la sesión, “el paciente se retirará la mascarilla de oxígeno, y el operador de la cámara realizará la descompresión en el ambiente interior para alcanzar la presión atmosférica igual a la normal del exterior. Esta etapa dura generalmente 15 minutos.
De lo anterior se deduce que una sesión típica de cámara hiperbárica dura en promedio una hora y media, en la que la persona es monitoreada constantemente por el operador de la cámara, al cual le hará saber cualquier molestia o duda en el proceso.
Además de las mirillas construidas en el tanque, la cámara cuenta con circuito cerrado de televisión con el cual el operador tiene visibilidad completa de los pacientes en el interior de ella.
–¿Qué sucede dentro de la cámara?
–Como hay un cambio de presión, se resiente en el oído medio (similar a viajar en un avión, subida a un ascensor) y se corrige con la acción de deglutir repetidas veces o bostezar; por ello se recomienda que la persona mastique chicles o tome agua durante la sesión.
–¿Qué tan accesible puede ser al bolsillo?
–Una sesión va de los 400 y 600 pesos.
–¿Cuántas sesiones se necesitan para ver resultados al problema que se presente?
–Eso depende de lo grave del padecimiento. Una persona que tiene pié diabético y que ha sido diagnosticado con perder alguna extremidad, requerirá de por lo menos 30 sesiones; sin embargo, si lo vemos desde el punto de vista que una amputación oscila entre los 40 y 60 mil pesos, y se pierde la pierda –en un supuesto caso–, la recuperación de la pierna y posiblemente la pérdida de algunos dedos del pié costará tan solo unos 20 mil pesos.
Finalmente, a manera de antecedentes, dijo que la cámara hiperbárica es más conocida desde hace más de 300 años, aunque sólo se utiliza con propiedad desde hace 25 años, cuando surgió como una propuesta para ayudar a los buzos, quienes ante la presión y falta de oxígeno que sufren por esta actividad, durante el tiempo que se encuentran sumergidos en el agua, padecen de una descompensación. Por ello, fue utilizada la cámara; no obstante, con el paso del tiempo, se pudo demostrar que también era una alternativa para varias enfermedades que tenían que ver con la muerte celular.
En Puebla, hay más de cinco clínicas que ofrecen este servicio.