En Atlixco la derrota tomó por sorpresa al Partido Acción Nacional, a tal grado que en los primeros días después de los comicios locales, los dirigentes del partido no sabían justificar por qué se había producido el primer descalabro electoral desde 1995. Ahora, han ido apareciendo algunos factores que explican las causas de por qué perdió el albiazul. Siendo una de ellas, que algunos miembros del mismo partido promovieron el voto en contra de Acción Nacional.
De acuerdo con datos recabados por miembros del Comité Municipal del Partido Acción Nacional de Atlixco, se ha descubierto que en algunas comunidades rurales, personajes cercanos al ex diputado federal Rogelio Flores Mejía, quien a su vez es allegado al senador Ángel Alonso Díaz Caneja, llamaron a grupos de panistas a no sufragar por Jorge Gutiérrez, quien era el abanderado albiazul a edil.
Tal parece que ese comportamiento fue resultado de que Flores Mejía vio frustradas sus aspiraciones de ser candidato a alcalde debido a la “cargada oficial” que hubo para favorecer al diputado local Jorge Gutiérrez. De esa manera no logró la postulación, pese a que era respaldado por Ángel Alonso Díaz Caneja y Ana Teresa Aranda, la ex secretaria de Desarrollo Social.
Ese “fuego amigo”, estiman algunos panistas, no fue el factor definitivo para que se diera la derrota de Acción Nacional, pero si contribuyó. Sobre todo para que no se diera la movilización de toda la militancia panistas a favor del partido de la derecha.
El encono que siente Flores Mejía contra los panistas que no lo dejaron ser candidato es tan grande, que hace algunos días, desde sus oficinas del consulado mexicano ubicado en los Ángeles, California, que es donde ahora labora, se comunicó con el actual alcalde de Atlixco, Manuel Vargas, para decirle, palabras más, palabras menos:
“Ya ves lo qué pasó. Eso te pasa por ayudar a ese... –es decir Jorge Gutiérrez–, que ni con la ayuda de todos pudo vender su imagen para ganar. Eso me da la certeza de que los panistas se equivocaron de no elegirme como candidato. Pero ya regresaré. Para la revancha; dentro de tres años”.
El comportamiento de Flores Mejía es una muestra más de la división que existe en el PAN, entre los grupos que apoyan a la dirigencia estatal, encabezada por Rafael Micalco, y al ex presidente del partido y actual senador, Ángel Alonso Díaz Caneja.
Esas diferencias parecen haberse reflejado de manera muy clara en Atlixco, el principal bastión del PAN y donde se produjo la derrota más dolorosa de Acción Nacional.
Quejas contra clérigo de Tepeaca
Un hombre llamado José Gabriel Méndez, oriundo de la comunidad Candelaria Purificación, de Tepeaca, se acercó a este columnista para expresar la frustración que siente por el comportamiento del sacerdote José Inés Díaz Olivo, quien ha trastocado la moral pública que impone la iglesia católica y pese a ello, las autoridades de este culto poco han hecho para solucionar los problemas que genera el clérigo.
José Gabriel Méndez narró que él y su familia conocieron a este cura hace cinco años. La relación se volvió cercana, ya que durante un largo periodo el sacerdote estuvo enfermo y lo cuidaron, le dieron una terapia física para que recuperar la movilidad en una parte de su cuerpo.
De tres años a la fecha este hombre empezó a detectar un comportamiento atípico del religioso, quien se esmeraba por acercarse a su hija adolescente que estudia en una universidad privada de Tepeaca. Todos los días la pasaba a recoger y la regresaba a su casa hasta altas horas de la noche.
Mediante un documento que el agraviado entregó a Leonidas Pintor Andrade y Dagoberto Sosa, quienes son jerarcas católicos en Tepeaca, narró dos hechos relacionados con su familia.
Uno es que en una ocasión el cura en cuestión se llevó a una fiesta a uno de sus hijos, de nombre Pablo y quien es menor de edad. El adolescente regresó del festejo con un problema de congestión alcohólica que debió ser atendido por un médico. El clérigo no hizo nada para ayudar al joven ni explicó que había sucedido, dice el denunciante.
En otra ocasión, el sacerdote se ausentó de su iglesia durante tres días seguidos, sin reportarse con sus superiores y llevándose a tres de sus hijos, uno varón y dos mujeres, sin que dieran a conocer su paradero. Lo poco que se supo es que estuvieron en Veracruz.
Tal situación provocó que se deteriorara la relación con su esposa y actualmente estén en proceso de divorcio.
La semana pasada, cuando José Gabriel Méndez se dirigía a declarar al juzgado familiar en donde se lleva su caso, fue interceptado por un vehículo de donde supuestamente bajó el cura José Inés Díaz y lo amenazó con golpearlo y meterlo a la cárcel si hacía alguna declaración en su contra.
José Gabriel Méndez luego de dar una entrevista a este tecleador se quejó que las autoridades católicas únicamente han respondido cambiando de iglesia al cura conflictivo. Pero no han hecho otra cosa para imponer medidas disciplinarias al clérigo.