Mario Di Constanzo, secretario de la Hacienda Pública del “gobierno legítimo” que encabeza Andrés Manuel López Obrador, alertó sobre la posibilidad de que el nuevo esquema de financiamiento privado en obra pública que fue aprobado el pasado martes por el Congreso del estado pudiera convertirse en un problema similar al de los Pidiregas (Proyectos de Infraestructura Diferidos en el Registro del Gasto).
Durante su visita a la capital poblana, hasta donde se trasladó para convocar junto con Laura Itzel Castillo Juárez, quien ocupa la cartera de Asentamientos Humanos y Vivienda, a la creación del capítulo poblano del Consejo para la Defensa de la Vivienda, el también colaborador de La Jornada advirtió que se prevé un panorama muy difícil para la economía del país en el próximo año.
Cuestionado sobre el nuevo esquema de participación de la iniciativa privada en la construcción de infraestructura, especialmente educativa, de salud y carretera, que podrá ser aplicado a partir del próximo 1 de enero, los “contratos de prestación de servicios a largo plazo” (conocidos también como PPS), Di Constanzo apuntó:
“Si esto va a funcionar como el Pidiregas va a implicar un endeudamiento del estado, va a generar una deuda contingente que pudiera generar una presión como la que se vive en el gobierno federal. Hay que cuidar mucho que quienes vayan a hacer estas obras las hagan con dinero propio, y no trabajen con endeudamiento externo y luego quieran pedirle al Estado que actúe como garante de su deuda”.
“Cuidar mucho qué dispone la ley de deuda del estado, para tener claro qué tipo de endeudamiento le puede generar. No se trata de licitar un contrato para que construyan y luego ellos (la IP) lo administren, hay que poner atención en la factibilidad y respetar la legislación y que esto no se transforme a la larga en un pasivo para el Estado”.
–Pero en este caso el esquema de trabajo ya se aplica en el gobierno federal y se basa en los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) –se le insistió.
–Bueno, la concepción del Pidiregas se hizo con las mejores intenciones, y como un proyecto autofinanciable y autorentable que no iba a generar una carga al gobierno, pero al final se generó. Sería muy grave que a partir de estos proyectos se aprovechara para privatizar los servicios, porque también puede tener vicios de privatización, o que a la postre se conviertan en una deuda del estado.
La montaña de enero
De acuerdo con el especialista en materia financiera y económica, 2008 apunta a ser un año difícil marcado por una crisis económica que ya se siente en el bolsillo.
“(Para el próximo año) se está combinando un incremento en los precios, un repunte de la inflación, no sólo es el gasolinazo, ya anunciaron también el repunte en el costo de la energía eléctrica en tarifas residenciales, sumado a que el aumento al salario mínimo apenas será representativo, estimo que el aumento no será mayor a dos pesos, junto con una menor creación de empleo. Vamos a llegar a un efecto que se conoce como deflación, es decir, a una etapa de no crecimiento económico junto con un proceso inflacionario”.
“La cuesta de enero no va a ser una cuesta sino una montaña por lo duro que se va a poner. Súmale que la tasa del desempleo, que es muy cercana al 4 por ciento, es una tasa que no se veía desde la crisis del 95; de hecho, muchos de los indicadores de la crisis de ese momento se están repitiendo”.
–¿Prevé que se avecina una crisis?
–Es que estamos ya en una crisis, el que la canasta básica haya aumentando sus precios alrededor del 35 por ciento, que se vaya a acentuar el aumento, el que en una época recesiva aumentes la carga fiscal a los contribuyentes, pues lo único que vas a lograr es que la recesión se prolongue. Cualquier economista sabe que en estas épocas lo que se debe hacer es reducir la carga impositiva, pero se hace lo contrario, mientras que el gasto público no disminuye.