Pasadas las 9:45 horas comenzaron a llegar los mensajes desde adentro a los distintos seguidores, “Poder Sindical, los azules llevan la ventaja en la primera urna, detrás viene José Luis”, fueron las primeras voces.
La pelea por la dirigencia del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) se centró en tres planillas: la de Rodríguez Salazar, “Justicia Laboral Siglo XXI”, la de Cervantes y la de Hernández Cruz, “Sindicalismo obrero”.
Las dos primeras protagonistas ya en el proceso anterior, el del año de 2003, en donde el aún dirigente sindical obtuvo casi el 30 por ciento de los votos para lograr su primera reelección, mientras que el grupo azul apenas sumó el 11 por ciento de la preferencia obrera.
Lo cierto es que la participación de los trabajadores en este proceso fue copiosa, “como nunca”, apuntaba uno de los cientos de obreros que se apostaron frente al auditorio del sindicato a esperar los resultados, programados para después de las 3 de la mañana.
“Tenemos datos desde adentro, son 8mil 300, más del 85 por ciento”, decían algunos, “más”, apuntaban otros, los datos oficiales no llegaron al cierre de la edición, pero se esperaba que por lo menos el 80 por ciento de los 9 mil 646 obreros sindicalizados registrados en la lista nominal hubieran acudido a las urnas, el número de votantes que se tuvo en 2003.
Mucho movimiento
Durante todo el día se registró un fuerte movimiento de gente que incluso fue calificado de inusual por los propios trabajadores. Los autos por decenas prácticamente sitiaron la calle Aquiles Serdán y las aledañas a donde se ubica el edificio sindical provocando un tránsito a cuenta gotas en la zona.
El proceso electoral inició pasados siete minutos de las nueve de la mañana, el breve retraso provocó que el ánimo de los más de 400 trabajadores que se encontraban ya formados se desbordara y reaccionaran con una rechifla y algunos gritos, exigiendo la apertura.
Cómo se había anunciado dos patrullas de la Policía Municipal mantuvieron una vigilancia constante a manera de rondines durante todo el día, una vez llegada la noche varios grupos de agentes de seguridad se apostaron frente a los accesos del sindicato vigilando el orden.
La vigilancia fue extrema, un grupo de siete observadores electorales provenientes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se apersonó desde las 7:30 horas en las instalaciones del sindicato, por su parte la Secretaría del Trabajo y Competitividad (STC) envió a dos visores en respuesta a la solicitud de la comisión electoral.
Fue seis minutos después de las 20 horas que se cerraron las puertas del auditorio en donde se realizó la votación.
“La votación fue copiosa, creemos que incluso superior a la de otros años”, explicaba uno de los cientos de trabajadores apostados a la salida antes de que se dieran a conocer los números oficiales por parte de la comisión electoral que encabezó Galmiche.