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Miércoles, 28 de noviembre de 2007
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Los medios de comunicación al servicio de sí mismos

Claudia Magallanes

El pasado 22 de noviembre representantes de medios de comunicación y la asociación civil A Favor de lo Mejor firmaron, en presencia de Felipe Calderón, el Acuerdo Nacional por la Calidad de la Comunicación. En su discurso el presidente dijo que la influencia, libertad e independencia alcanzada por los medios de comunicación son fundamentales para la salud de la democracia nacional, así como para informar a una sociedad plural y participativa.

Este acuerdo es sumamente necesario. Debemos tener reglas claras que delimiten lo que es la calidad de la comunicación, que nos aseguren, si esto es posible, que lo que vemos, escuchamos y leemos en los medios sean genuinamente contendidos de calidad. Sin embargo, ¿Qué entendemos por calidad? ¿Quién la define? ¿Con qué criterios se mide? ¿Quién la regula? ¿Qué sanciones se contemplan para contenidos de mala o de pobre calidad?

La firma del Acuerdo y las palabras del presidente Calderón deben ser contrastadas con la visión del doctor Javier Esteinou Madrid. Según el doctor Esteinou, desde la década de los 90 y hasta la actualidad los medios de comunicación son el primer poder ideológico de nuestro país, quienes transforman estructuras mentales y formas operativas de actuar sin el control o la regulación de ninguno de los poderes de estado.

Es necesario entonces cuestionarse si la influencia, libertad e independencia alcanzada por los medios a las que hace referencia Felipe Calderón están al servicio y beneficio de empresarios dueños de medios quienes establecen ya no solamente la agenda informativa, sino también una forma de comprender el mundo y de aceptarlo que conviene a sus intereses. Como ya sabemos, los intereses de los medios corporativos no son los mismos que los del pueblo.

Para Esteinou Madrid, en la actualidad vivimos en la IV República Mediática, donde los medios dirigen a la sociedad y son parte (no formal) del Estado. El poder mediático actúa jurídicamente representando sus intereses particulares. ¿Debemos entender entonces que el Acuerdo por al Calidad de la Comunicación responderá también a los intereses de los dueños de los medios? ¿De qué manera será incluida la participación ciudadana en las acciones derivadas de este acuerdo? Mi pesimismo (¿o realismo?) me hace pesar que no todos los ciudadanos estaremos contemplados en esta participación, aunque me encantaría equivocarme.

 
 

El lenguaje, el signo y la comunicación

En mi travesía en la sierra ayuuk me he encontrado con diversas realidades, vivencias y supervivencias. En la comunidad que me ha acogido durante cuatro meses, nunca falta el café, las tortillas y el chintestle. Cada hogar está dispuesto a compartir, aún en medio de la escasez.

Entre mi ir y venir, he conocido a una de las familias tradicionales que suelen encontrarse en las comunidades indígenas, aquellas conformadas por el padre, la madre y siete u ocho hijos. Sin embargo, y como en toda comunidad con sus reglas, también existen notable excepciones.

Margarita es una mujer que saca adelante a sus seis hijos ella sola, no asistió nunca a la escuela y no sabe hablar español. Margarita es lo que los académicos llaman “monolingüe”, es decir, domina con maestría el mixe, su lengua materna, pero no sabe hablar español. Pese a que sus hijos son mixes como ella, la prole tiene como primera lengua el español, lo que significa que no comparten los mismos códigos, los mismos signos y por ende el mismo lenguaje.

Cabe preguntarnos entonces ¿Como se ha dado la comunicación entre Margarita y sus hijos? Hay respuestas desde distintas posturas y teorías, incluso podríamos pensar en una incomunicación, rememorando a la propuesta de Manuel Martín Serrano, donde el emisor y receptor existen como: ego y alterego, y para que haya comunicación, el otro tiene que ser mi otro yo.

Este proceso comunicacional se da cuanto hay cosas en común: criterios, dinámicas de pensamientos, cuestiones compartidas... no tienen que ser las mismas pero que si se comparten.

Este modelo es entonces aprender a escuchar con los cinco sentidos, que implica más allá de la empatía: ambas personas dejan de ser dos para ser uno, es entonces cuando se da la comunicación. Esto es pensando la comunicación desde las teorías.

Pero con los pies en la tierra mixe, y con este galimatías impuesto por la lengua dominante sobre la lengua indígena, lo cierto que en esta familia divida por el idioma oficial, ha existido una mutua necesidad de comprensión, y más allá de las barreras idiomáticas, la supervivencia vital se ha dado gracias al fenómeno de la Comunicación.

*Floriberta Faustino estudia Comunicación en la Universidad Iberoamericana Puebla y realiza el Servicio Social Integral en la sierra Mixe de Oaxaca.

 
 

Escribir con el hígado: sofismas en la prensa

Roberto Alonso

El tema de la regulación de la libertad de expresión es, sin duda, un tema harto espinoso. Desde esa perspectiva, inquietarse por el proyecto de modificaciones al Cofipe, el cual se ha convertido en el nuevo blanco de ataques dirigidos por algunos sectores de la prensa, es una preocupación válida. Sin embargo, lo que no es válido es torcer la información y salir a la defensiva de tal suerte que la reforma secundaria aparezca como retroceso o producto de un oscuro acuerdo de la partidocracia.

Cuando a una norma se le añaden dientes hay una razón. Y en este caso, son dos los antecedentes, una institución que no estuvo a la altura de un proceso electoral como el de 2006, y un poder mediático salvaje que lejos de cumplir con los lineamientos sugeridos en la contienda, cometió abusos que quedaron impunes luego de someter a los actores políticos en la lógica de la rentabilidad electoral.

Que no se quiera encubrir o matizar la irritación y el berrinche con sofismas alrededor de atentados contra la libertad de expresión, de una ley mordaza, de dar línea a los noticiarios o de montos expropiatorios en las multas. Si se quiere poner el acento en torno a los riesgos de la polémica figura de un contralor con facultades de remover a los consejeros del IFE, es necesario prescindir del enojo derivado de las sanciones y las armas legales que se le quieren otorgar a esta institución para aplicar la ley y evitar que ésta se viole, o lo que es lo mismo, para garantizar menos delitos.

“¿En qué medio y época se puede ser periodista?”, se pregunta Carlos Marín. ¿Qué hay detrás de este golpe?, se interroga Joaquín López Dóriga. “Los medios de comunicación han cometido excesos, sin duda, pero a ello no se puede responder con excesos regulatorios de parte del Poder Legislativo”, afirma Pablo Hiriart. “Esta reforma se está convirtiendo en un nuevo golpe a la democratización y a la libertad de expresión. El Cofipe, lejos de subsanar los problemas de la reforma constitucional, se está convirtiendo en otro retroceso importante”, ultima Sergio Sarmiento.

De manera metafórica se podría decir que estamos ante un duelo de dientes. Dientes a modo de sanciones en el Cofipe en caso de violar grave y sistemáticamente la legislación electoral, y dientes de comunicadores y concesionarios con presiones en el Congreso a través de legisladores afines. Los dos últimos se rasgan las vestiduras y enmarañan la opinión pública. Los primeros pueden incidir, de una vez por todas, para frenar el crecimiento de los anteriores a partir del respeto de la ley.

 
 

 
 
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