En la Biblioteca Palafoxiana, el docente de la Universidad de Baja California señaló que el centralismo literario no es exclusivo de México, sino también de otros países que tienen sus metrópolis culturales. En el caso del país, comentó, “se agudiza por las políticas culturales, pero hay que reconocer que la oferta cultural, las editoriales, los premios, los suplementos, las revistas, se encuentran en gran medida en la ciudad de México, aunque eso no quiere decir que no haya escritores en otras entidades”.
En contrapeso mencionó que existe una gran tradición de escritores de otras regiones del país, “el propio Edmundo Valadés fue un escritor del noroeste, Daniel Sada, Jorge Ruiz Dueñas, y otros californianos como Federico Campbell, que son conocidos a nivel internacional”. Esto demuestra, argumentó, “que sí existe tradición literaria dentro del país, pero dependen de su integración a la cultura nacional en la medida en que las políticas van conectando a los estados y a las instituciones”.
En lo particular, dijo que la tradición literaria del norte del país es prácticamente nueva. “En Mexicali –puntualizó– empezamos nuestro quehacer literario alrededor de la década de los 80, porque somos ciudades jóvenes con menos de 100 años de fundación, por eso sería impensable que tuviéramos magníficos lugares como éste” –refiere a la Biblioteca Palafoxiana.
Sobre su cuento galardonado, explicó que habla de las condiciones de vida en la frontera norte de Tijuana. “Es un cuento de amor, desamor y amores desafortunados; es la historia de una ciudad como personaje narrada en 14 capítulos, en 15 páginas; pero además es una historia de violencia, del mundo policiaco, es un relato negro”.
Detalló que para redactar el cuento improvisó una estructura no lineal, de tal forma que cada capítulo rompiera con el otro. “El relato comienza en una determinada época del personaje protagónico, que es Amalia, y de ahí va dando vueltas en el tiempo, retrocede y luego avanza…”
Por otro lado, Vizcarra reconoció que debido a que no cuenta con una trayectoria como cuentista, pues su obra se ha basado en la realización de ensayos académicos vinculados con temas de educación y cultura, “Amalia no vendrá se convirtió en un fantasma porque lo reeditaba y lo corregía constantemente hasta que, faltando unos días para el cierre de la convocatoria, decido registrarlo”.
Finalmente, en cuanto a la elección del género negro como temática para la redacción del cuento, explicó que no ha sido accidental, “porque el vivir en el país se ha convertido en un género negro. La novela policiaca de alguna forma revela algunas cosas que las instituciones ocultan todos los días. Este país escribe en clave policiaca y de alguna forma esta realidad, que hasta hace poco tiempo era un mundo desconocido para los mexicanos, hoy es realidad de ocho columnas que evidencia las relaciones de poder entre los gobiernos y el narcotráfico”.
El jurado que determinó a Vizcarra como merecedor del premio “Edmundo Valadés” estuvo formado por Beatriz Escalante, Óscar de la Borbolla y Marco Aurelio Carballo. La decisión se basó, de acuerdo al acta, en que la historia refleja la vida contemporánea de Sinaloa y Tijuana, zonas altamente conflictivas de un país en donde el narcotráfico, la prostitución, los conflictos existenciales y un cruel realismo de vidas intensas son desarrollados mediante una prosa original.