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jueves 8 de noviembre de 2007
   

ESTÉTICA Y SALUD



Obesidad y cirugía

Rafael H. Pagán Santini


Mientras la pandemia de la obesidad continúa expandiéndose y la intervención médica se mantiene moderadamente efectiva, la cirugía bariátrica es hasta el momento el único método con resultados confiables para obtener una reducción de peso considerable y mantenerlo a largo plazo

Mientras la pandemia de la obesidad continúa expandiéndose y la intervención médica se mantiene moderadamente efectiva, la cirugía bariátrica (intervención quirúrgica en el estómago, baro del griego perder), es hasta el momento el único método con resultados confiables para obtener una reducción de peso considerable y mantenerlo a largo plazo. Este tipo de cirugía ha ido en apogeo debido al incremento en el número de personas con obesidad extrema; al fracaso en los programas dietéticos y de ejercicios, a la inefectividad de la terapia farmacológica y al avance en los procedimientos laparoscopicos (técnica de endoscopia de exploración).

La aspiración de grandes cantidades de grasa abdominal subcutánea a través de la liposucción puede ser de beneficio cosmético cuando se tiene obesidad abdominal, pero este procedimiento no mejorará significativamente nuestro estado de salud. La liposucción puede sacar la grasa subcutánea pero no la intraabdominal.

Los riesgos asociados a la obesidad son substanciales. Una persona obesa tiene más de 10 veces el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, además, tiene tres veces más el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria del corazón que una persona delgada, y el riesgo de éstas y otras condiciones coexistes aumentan con el incremento de la obesidad. La mortalidad aumenta correspondientemente; el riesgo de muerte entre las personas con un índice de masa corporal (el peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado) de 40 o mayor es del doble que el de las personas que no están en sobre peso.

Aunque los intentos por perder peso son comunes, el hacerlo no es fácil, y el mantener el peso perdido es aún más difícil. La reducción moderada de calorías combinada con un aumento en la actividad física típicamente resulta en una reducción de un 5 al 10 por ciento del peso corporal en un periodo de seis meses, pero esta reducción moderada de peso raramente se sostiene.

Las dietas severas con restricción de carbohidratos están siendo utilizadas con gran popularidad, pero los estudios clínicos sobre este tipo de dieta no han presentado una ventaja relativa en relación a las dietas convencionales donde se envuelve la reducción en la ingestión de calorías y grasas, esto dentro de un periodo de un año. Las dietas de muy bajo consumo de calorías (de 400 a 800 Kcal diarias) resultan en una pérdida de peso rápida, pero están asociadas con serios riesgos potenciales que exigen la supervisión médica y la recuperación del peso no es menos diferente que las de restricción calórica moderada.

La cirugía bariátrica no es una intervención quirúrgica cosmética. Es una cirugía gastrointestinal mayor que se lleva a cabo en personas extremadamente obesas y donde su obesidad las pone en riesgo de complicaciones o de muerte, tanto de los problemas médicos asociados a la obesidad como de la propia cirugía.

En el tratamiento quirúrgico de la obesidad se han empleado distintos tipos de técnicas. Las restrictivas intentan lograr una saciedad precoz mediante la reducción de la cámara gástrica, las mala–absortivas distorsionan la anatomía intestinal para reducir la superficie de absorción y las mixtas asocian características de ambas. Estas últimas son las más empleadas en la actualidad.

La Sociedad Americana de Cirugía Bariátrica reconoce dos criterios básicos para el tratamiento quirúrgico de la obesidad. El primero: pesor un 100 por ciento del valor que corresponda en la tabla de peso y altura de la misma población, o en lugar, 45 kilogramos por encima del valor medio deseado si se consultan las tablas de percentiles de referencia. La segunda: sin alcanzar un peso extremo, padecer alguna enfermedad grave relacionada con la obesidad, y solamente en los casos que se espere una mejoría de las condiciones con la pérdida de peso, como por ejemplo, el síndrome de apnea obstructiva del sueño, patología osteoarticular, problemas psicosociales.

Con esta técnica se consiguen excelentes resultados, con reducciones del exceso de peso inicial de hasta el 75 por ciento en algunos casos. Con la reducción del peso se observa gran mejoría en las enfermedades asociadas a la obesidad como diabetes, hipertensión, dislipemia o apnea del sueño. Si embargo hay que vigilar la aparición de efectos adversos, secundarios a la alteración del proceso digestivo.

En este tipo de intervenciones quirúrgicas es difícil predecir qué personas desarrollaran complicaciones postoperatorias. Para evitarlas es fundamental que la persona comprenda la naturaleza de la intervención y las posibles complicaciones y valorar la motivación y los factores de riesgo. Las causas del fracaso postoperatorio son principalmente cinco: desconocimiento de la persona en intervención, falta de motivación, complicaciones anatómicas, problemas fisiológicos gastrointestinales y síntomas asociados a la pérdida de peso.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

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