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Puebla > Estado
jueves 8 de noviembre de 2007

Liberan a líder de la UCI; lo exoneran del asesinato de un dirigente antorchista

Martín Hernández Alcántara

El principal dirigente de la Unión Campesina Independiente (UCI), Bartolomé Melchi Santiago, obtuvo su libertad el pasado martes 6 de noviembre, tras permanecer dos años preso en el Centro de Readaptación Social de Puebla, acusado del asesinato de Máximo de la Cruz Rivera, un militante de la organización Antorcha Campesina.

Fuentes cercanas al caso de Melchi Santiago afirmaron que la liberación de éste demuestra que nada tuvo que ver en el crimen de Máximo de la Cruz Rivera, tal y como lo ha afirmado el movimiento antorchista.

La defensa del dirigente de la UCI interpuso un amparo directo ante el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal a inicios del presente año, contra la sentencia de 27 años que le dictó el Juzgado Sexto de lo Penal dentro del proceso 38/2005.

Trascendió que a favor de Bartolomé Melchi Santiago intervino personalmente Rosario Ibarra de Piedra, del Comité Eureka, Pro defensa de Presos, Perseguidos y Exiliados Políticos de México, pues entre otras de sus actividades, el líder de la UCI interpuso una querella en contra de Antorcha Campesina ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp) por los asesinatos de 100 integrantes de la Unión Campesina Independiente y esa misma instancia –eliminada del organigrama de la Procuraduría General de la República– fue muy frecuentada por la luchadora social.

Además, también hicieron gestiones a favor del dirigente Aurelia Lozano y Marcela Nolasco, de la Secretaría de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática.

Las fuentes que informaron a esta casa editorial la liberación de Bartolomé Melchi dijeron que en sus primeras declaraciones fuera del reclusorio el líder manifestó el temor de correr la misma suerte que su hermano, Martín Melchi, quien fue ultimado presuntamente por antorchistas.

Este periódico intento localizar a José Guadalupe Sánchez Jiménez, uno de los abogados de Bartolomé Melchi, para conocer su opinión sobre el asunto, pero el litigante se encontraba fuera de la ciudad de Puebla realizando actividades proselitistas en las campañas del instituto del sol azteca.

La historia

El 29 de febrero de 2004, en la comunidad de Xinachapan, del municipio de Huitzilan de Serdán, un grupo de vecinos efectuaba una reunión. De pronto, uno o dos hombres –hasta la fecha no se ha precisado el número– entraron y a quemarropa le dispararon a Máximo de la Cruz Rivera, uno de los líderes históricos de Antorcha Campesina en esa región. El dirigente murió de inmediato. Por ese homicidio fueron encarcelados cinco integrantes de la Unión Campesina Independiente, entre ellos Bartolomé Melchi Santiago, a quienes supuestos testigos –casi todos antorchistas– dicen haberlos visto planear y ejecutar el asesinato.

Los testigos se contradijeron en sus declaraciones, sobre todo en lo que dijeron sobre la supuesta responsabilidad de Bartolomé Melchi Santiago.

Tanto el PRD como la Red de Defensa de los Derechos Humanos Cualli Nemilistli dijeron en su momento que existían elementos suficientes para suponer que las acusaciones contra Melchi eran una venganza política.

Melchi Santiago es un activista muy importante. Dejó Huitzilan de Serdán en la década de los 80, huyendo de la violencia que había entre antorchistas y la Unión Campesina Independiente, pues como resultado de esos enfrentamientos murió su padre.

En su denuncia ante Femospp, Melchi expresó que Antorcha Campesina siempre ha gozado de impunidad en Puebla, ya que por los asesinatos políticos ocurridos en Huitzilan de Serdán únicamente se ha culpado y enjuiciado a integrantes de la Unión Campesina Independiente, pese a que la mayoría de las víctimas fueron militantes de esta organización.

La Jornada de Oriente tuvo acceso en su momento a los legajos del proceso que se siguió a Bartolomé Melchi, en los cuales están los testimonios de los supuestos testigos, quienes dijeron que antes del asesinato de Máximo de la Cruz, cerca de un cafetal, vieron “a varios sujetos vestidos de negro, con botas, como si fueran policías y portando armas de color gris, de grueso calibre. Éstos se estaban preparando para ir a matar a Máximo de la Cruz Rivera”. Incluso aseguraron que uno de lo sicarios era el líder liberado ayer, quien se ufanó: “¡Vamos a matar a don Maxi!”.

La defensa de Melchi cuestionó que uno de los supuestos testigo era un niño de apenas ocho años de edad, quien al enterarse de que iban a acabar con la vida de Máximo de la Cruz le rogó al dirigente de la Unión Campesina Independiente: “¡Por favor no lo mates!”. El proceso terminó y el infante jamás se presentó a ratificar su supuesta aclaración.

Como prueba contundente de que él no estuvo ahí, Bartolomé Melchi argumentó que el día del asesinato cambió de domicilio. Hizo el traspaso de la casa ubicada en la calle Alcanfores número 12, a la vivienda que está en avenida San Bernabé número 65, ambas de la colonia Cuauhtémoc, en el Distrito Federal. A las 10 de la mañana de ese mismo día acudió al edificio que está en Huatusco número 37, en la colonia Roma, del Distrito Federal, una de las sedes de la dirección nacional del PRD. Ahí está la Secretaría de Derechos Humanos de este partido.

En ese lugar participó en una reunión en la que estuvieron seis militantes del PRD de la ciudad de Puebla que pueden dar fe de que estaba en ese sitio. Otra persona que lo vio es Aurelia Lozano, asesora en derechos humanos del PRD, a quien le consta que Melchi se retiró hasta las 18 horas. Para llegar a Huitzilan de Serdán desde el Distrito Federal hay que hacer un recorrido de por lo menos seis o siete horas. Por tanto, Bartolomé no pudo ir y regresar al Distrito Federal para buscarse una coartada, si se toma en cuenta que el asesinato de Máximo de la Cruz ocurrió alrededor de las 10 de la mañana.