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Puebla
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miércoles 31 de octubre de 2007 |
CUITLATLÁNCancelan la firma electrónica de la presidente del PRDFermín Alejandro García
Las quejas que fueron llevadas al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD acerca de mal uso del presupuesto electoral de este partido en Puebla, han surtido los primeros efectos, ya que al parecer por órdenes llegadas desde la ciudad de México se canceló la firma electrónica de la presidente del sol azteca en el estado, María Elena Cruz Gutiérrez, por lo cual ya no puede disponer del dinero depositado en la cuenta bancaria a nombre de dicho instituto político. O por lo menos esa es la explicación que obtuvieron un grupo de candidatos a presidentes municipales que ayer se presentaron en Bancomer y no pudieron cobrar cheques emitidos por el PRD, ya que no fue reconocida la firma de Cruz Gutiérrez. Por esa razón estos aspirantes a ediles se quedaron sin cobrar el poco dinero que les dio su partido y que pensaban emplear en propaganda en los últimos días que quedan de campañas. Se sabe que, desde hace varios días, el CEN del PRD mandó a Puebla a un “delegado financiero” para revisar el manejo que se dio a los recursos que tenía el partido para el proceso electoral, y algunos perredistas creen que los reportes de este funcionario pudieron haber contribuido para retirarle la chequera del partido a María Elena Cruz. Y es que con el manejo financiero que se dio al presupuesto del partido del sol azteca prácticamente se anuló la presencia electoral de los candidatos perredistas, ya que varios aspirantes a ediles recibieron cantidades absurdas de dinero para hacer actividades proselitistas, ya que las cifras iban de los tres mil y hasta los 8 mil pesos. Solamente los municipios prioritarios alcanzaron a recibir entre 20 y 40 mil pesos. Con esos fondos lo único que podían hacer los abanderados del principal partido de izquierda era hacer el ridículo, ya que los dejó fuera de la posibilidad de contar con suficiente propaganda impresa y sobre todo, les cerró la posibilidad de acceder a los medios de comunicación electrónicos. El que se haya tomado la decisión de poner orden al uso del dinero en el PRD es una medida tardía, ya que este partido estuvo ausente en las campañas y desapareció como opción para amplios sectores del electorado. Sin embargo eso no impide que en los próximos días se intente encontrar respuestas a dos interrogantes fundamentales: Esa escasez de fondos ¿Fue parte de una componenda de la dirigencia local del PRD para no restarle votos al PRI?, ¿o es que de plano alguien se robó el dinero? Esas preguntas seguramente se plantearán en el CEN perredista cuando se analice el caso de Puebla. Por lo mientras, se sabe que Cruz Gutiérrez viajará este día a la ciudad de México para inconformarse con lo sucedido. Vejación contra empleados de Liconsa por una pluma Mont Blanc La semana pasada, el personal de la delegación de Liconsa en Puebla sufrió vejaciones y violaciones a sus garantías constitucionales como resultado de los excesos del titular de este organismo, Víctor Manuel Sobrado Morán, quien al perder una pluma de marca Mont Blanc trató a la gente que labora en su dependencia como auténticos delincuentes. Lo grave de esta situación, es que personal de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Puebla se prestó a esos abusos, que pueden ser objeto de una demanda penal por parte de los agraviados, a quienes se les trató como sospechosos del robo sin que hubiera pruebas y además, se les retuvo de manera ilegal en las instalaciones de Liconsa. Estos abusos ocurrieron el día 25 de este mes, a la hora de salida de todo el personal. A la gente no se le dejó marcharse y se le obligó a que les tomaran muestras de sus huellas dactilares, acción que llevó acabo funcionarios de la PGJ. Y todo porque Víctor Manuel Sobrado perdió una pluma Mont Blanc, cuyo valor es de 4 mil pesos, y al parecer es un regalo de alguien con quien tiene una relación sentimental. Una vez que los funcionarios de Liconsa se dieron cuenta de la violación a los derechos humanos que cometieron, buscaron arreglar las cosas amenazando al personal que si alguien denunciaba lo acontecido sería despedido. Un grupo de trabajadores se armó de valor e hicieron llegar a este tecleador la siguiente narración pormenorizada de lo ocurrido: “El jueves 25 de octubre, todo el personal fuimos retenidos a la fuerza después de nuestras horas de trabajo. Por órdenes del gerente –o sea de Víctor Manuel Sobrado– el vigilante cerró la puerta con candado y sin darnos ninguna explicación de lo que estaba sucediendo, nos pidieron que nos laváramos las manos y pasáramos uno por uno a la sala de juntas que ahí nos iban a explicar la subgerente de Administración y Finanzas lo que estaba sucediendo. En la sala de junta se encontraba un personal de la PGJ junto con la C.P. Leticia Areli García Páez, subgerente de Administración y Finanzas, y la licenciada, Dora Luz Espinosa, del departamento de crédito. “La explicación nunca llegó por parte de nadie, ya que cuando pasábamos la persona de la PGJ nos puso tinta para tomarnos nuestras huellas dactilares y la subgerente anotaba nuestros nombres y designaba quien debía de pasar, mientras que Dora Luz Espinosa nos entregaba un papel para limpiarnos y nos decían que ya nos podíamos ir. “El gerente –es decir, Víctor Manuel Sobrado– todo el tiempo se mantuvo en la gerencia sin darnos ninguna explicación y posteriormente, el policía nos decía que si ya habíamos pasado y nos abría la puerta. “Con esta actitud dañaron nuestra integridad como personas y nuestras garantías individuales al tomar nuestras huellas dactilares sin nuestro consentimiento y sin ninguna explicación por parte de nadie; nunca, durante el tiempo que llevamos laborando en el programa había ocurrido algo así”. Los agraviados pueden presentar una denuncia penal ya que se violó el precepto constitucional de que nadie puede ser molestado en su persona si no existe un proceso penal en su contra. Ante estos hechos, solamente queda reproducir lo que constantemente dice la admirada periodista Fernanda Familiar: solamente un insensato (a) –por no decir un idiota– sale a la calle con una bolsa o una pluma de mucho valor. En este caso, un lapicero de 4 mil pesos. |