"Periodismo regional a la medida de su tiempo"

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Puebla > Cultura
miércoles 24 de octubre de 2007
   

MEDIEROS
desde los comunicadores



La otra guerra secreta

Ana Lidya Flores

En el número 78 de la revista Emeequis aparece en negro la página uno. Sobre este fondo, y con letras en blanco, seis pertubadoras preguntas: ¿Cuánto costaba el silencio de los medios y los periodistas en México? ¿Qué hicieron los dueños de los medios cuando el gobierno silenciaba a los opositores? ¿Dónde estuvieron los líderes de opinión, los columnistas, los reporteros? ¿Quién protestó? ¿Quién callaba a los periodistas? ¿Quiénes prefirieron callar por voluntad propia? Al final de la página, un mínimo recuadro rojo con la palabra debate. Revisé una por una las 72 páginas restantes buscando alguna otra información. Nada.

En el ejemplar 79, de la semana siguiente, página uno, fondo negro. Más preguntas: ¿Qué dependencia callaba a los periodistas? ¿Quiénes prefierieron callar por voluntad propia? Y la respuesta que buscaba: “Fueron los días del 68 y la masacre de Tlatelolco, del halconazo y de la guerra sucia, clandestina y soterrada. Tiempos en que los medios fueron el aliado fundamental de las botas, las torturas y las eliminaciones extrajudiciales. Ésta fue... la otra guerra secreta”.

¡Ajá! Un libro disponible a partir del 15 de agosto. Buena campaña preventiva, porque los adictos a Emeequis ya sabíamos que la Editorial Mondadori, en su colección Debate, presentaría las respuestas a todas estas interrogantes. Pero, ¿quién ofrecía las respuestas? Bueno, una semana más de espera.

El número 80 despejó las dudas. Con los ojos abiertos y el alma en un hilo, los infoadictos lectores consumimos con fruición el adelanto del libro de Jacinto Rodríguez Munguía.

Con gran emoción, el 21 de agosto recibí un correo del autor enviado a sus amigos y amigas: “Primero los saludos. Bueno les comparto que ya está en librerías La otra guerra secreta. Los archivos prohibidos de la prensa y el poder. La naturaleza del tema y la información que contiene ha complicado un poco su presencia en medios de comunicación y sin embargo poco a poco se ha ido rompiendo el cerco. Así que mucho agradeceré la difusión que le puedan dar y el reenvío de este mensaje a todos los que consideren.Un abrazo. Gracias. Jacinto.”

De inmediato, a cuadrar la fecha para buscar su estancia en Puebla. Y de regreso, la respuesta generosa de Jacinto. En estos dos meses y dos días, se han escrito muchas opiniones del libro. Pero quiero retomar las que publicó la multicitada Emeequis en el número 84.

No tiene desperdicio el texto de Lorenzo Meyer publicado en el periódico Reforma el 30 de agosto. Tan así que en el ejemplar del 10 de septiembre Emeequis reprodujo algunos fragmentos. Retomo únicamente aquél que la revista destacó en letra negrita: “La importancia de estos documentos no es que retraten la voluntad autoritaria del régimen priísta, sino que prueban la voluntad de los medios de dejarse corromper”.

Pero eso no es todo. En un robaplana de la página 61, se pueden leer los comentarios de Joaquín López Dóriga y Ciro Gómez Leyva, entre otros.

Javier Solórzano, de Radio Trece, opinó: “Un libro que por muchos motivos hay que leer y, me atrevo a decirlo, extraordinario. Una obra para conocer una etapa del periodismo nacional, para el entendimiento de lo que pasó en aquellos años, una etapa del país que está por irse”.

Jenaro Villamil publicó en Gatopardo: “La lección fundamental es que en ninguna relación de poder, como la que cimentó los vínculos entre medios y política en México existen villanos puros ni víctimas absolutas. No se trata de blanco o negro. Es un viaje por esos registros que quedaron como testimonio vivo de que todo lo sólido de antaño se desvanece en los aires de un autoritarismo que ya no volverá a funcionar como antes”.

Y, como no, de W Radio y CNN, Carmen Aristegui: “Uf, saca lumbre... uno de los libros más valiosos e impactantes que recuerde, que nos muestra crudamente la relación prensa–poder con documentos propios de un Maquiavelo mexicano”.

Recuerdo aquella noche de septiembre en que Carmen entrevistó a Miguel ángel Granados Chapa y al propio Jacinto, previa presentación del texto en la UAM. La periodista lucía realmente consternada con el documento inicial al que se refiere el autor entre las páginas 31 y 45: La tiranía invisible.

Reinicié la pesquisa y una tarde de octubre recibí la llamada de Jacinto. Puesta la fecha, puesto el lugar, puestos los lectores ávidos de escuchar en directo al autor. No tengo más que añadir. No leer este libro sería un pecado de omisión. Nadie que se diga interesado en la historia reciente de México puede dejar de leer La otra guerra secreta.



Radio comunitaria J‘n poj

Floriberta Faustino Reyes

Como sabemos y nos consta, los que vivimos esta lucha porque todas las voces sean escuchadas, en México pocos son los espacios para las comunidades indígenas como sitios de reflexión, análisis y difusión de su cultura. En esta constante búsqueda de los espacios alternativos, la comunidad indígena Ayuuk Tlahuitoltepec mixe Oaxaca ha tenido un largo trayecto en este caminar, encontrándose con numerosas dificultades.

Como es bien sabido y se ha documentado por organizaciones como la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), los grupos de indígenas, colonos, jóvenes o todos aquellos que representen un riesgo de organización, enfrentan la imposibilidad de tener acceso a un permiso para operar una radiodifusora, sin fines de lucro. Aunque su vocación es cultural y de servicio, aún así hacen sentir amenazados a los concesionarios comerciales, y la ley se hizo a modo para impedirles cubrir los protocolos de petición.

Tras un largo recorrido para un espacio propio de comunicación comunitaria, en 2001 surge la radio comunitaria J‘n poj, comenzando a funcionar como estación “ilegal” encontrando infinidad de dificultades que incluyen hostigamiento de las autoridades.

Incluso la Secretaría de Comunicaciones y Transportes llegó a cerrar la emisora, como también ha sucedido con otros proyectos de radio alternativa en el país. Sin embargo, en su largo andar y en la lucha por la obtención del permiso, finalmente en 2004 se convierte en una radio comunitaria con reconocimiento legal gracias a los hombres y mujeres que hacen posible el proyecto de comunicación comunitaria.

Ahora es un espacio donde el pensamiento colectivo se transforma en vientos de palabra que es lo que significa J‘n poj en lengua ayuuk. Así, J‘n poj ha contribuido al fortalecimiento de la cultura ayuuk a través de la difusión y fortalecimiento en las diversas manifestaciones de la cultura. Es también un espacio donde participan las mujeres, los ancianos, los niños, un encuentro de diversidades.

J‘n poj es una de las radios comunitarias que muestra su lucha de resistencia por un espacio propio desde la comunicación comunitaria con el objetivo de seguir recreando su cosmovisión, nombrando la realidad a través de su lengua y palabra, para así seguir fortaleciendo la convivencia, respeto y diálogo en un México diverso.

*Floriberta Faustino estudia Comunicación en la UIA y realiza el servicio social integral en la zona mixe de Oaxaca.

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