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martes 16 de octubre de 2007 |
CUITLATLÁNEspionaje panista contra hermano del gobernadorFermín Alejandro García
Cuando el PRI postuló a Enrique Marín Torres, el hermano del gobernador, como candidato a diputado local del Distrito XIII de Tepexi de Rodríguez, en el PAN se decidió que ese sería el epicentro de la detonación de escándalos en contra del tricolor. Por esa razón se montó un sofisticado equipo de espionaje para buscar cualquier elemento que sirviera para acusar al aspirante tricolor de utilizar fondos públicos en su campaña. Algunos priistas aseguran que previo al inicio de la campaña, se supo de la presencia de agentes del Cisen que se habían instalado en el distrito para realizar algún tipo de investigación. No se sabe si la llegada de los agentes federales era con fines electorales, pero curiosamente al poco tiempo apareció una serie de grupos que con modernas cámaras se dedican a grabar cada paso de Enrique Marín y de los miembros de su equipo. No hay actividad, grande o chica, privada o pública, en donde el grupo de acompañantes del PRI no detecte la presencia de alguien grabando cada paso de la comitiva priista. Eso es indicativo de que los espías están al tanto de cada movimiento en la agenda del aspirante tricolor. Y eso solamente es posible con un sofisticado equipo de espionaje. No todo termina en la persecución del candidato, sino ya han existido varios intentos de montar escándalos en su contra o de sabotear sus actos de campaña. En una ocasión, en el municipio de Huatlatlauca, Enrique Marín encabezó una reunión en la vía pública. Una vez que se marchó, llegó un grupo de desconocidos que empezó a repartir despensas que en cajas con la leyenda de DIF estatal. Se buscó hacer creer que esas dotaciones alimenticias eran entregadas por el PRI. El asunto no pasó a mayores porque el candidato regresó al mismo lugar, se percató de lo ocurrido y se deslindó. En otras ocasiones, cuando el aspirante va a comunidades pequeñas, un día antes son citados los beneficiarios del programa Progresa para recibir cheques. Por ejemplo, en Huejonapan se logró que las amas de casa de una 300 familias, de las 600 que existen en ese pequeño poblado, fueran a otra localidad a recibir dinero proveniente del gobierno federal. La apuesta del PAN era obvia, si se descubría algún hecho irregular o si se conseguía montar un escándalo en torno al candidato de Tepexi de Rodríguez, el efecto mediático iba a ser de grandes dimensiones por tratarse del hermano del gobernador de Puebla. Los cálculos panistas iban más allá, suponían que una situación así le podía incluso ayudar a ganar el distrito, pues actualmente ocho de los 18 municipios de la demarcación son gobernados por ediles de oposición. Sin embargo, el tiro le salio por la culata al PAN. Mientras los priistas han sido meticulosos en el manejo de la campaña, en el albiazul es donde han aflorado las historias negras. Sobre el aspirante panista Epitacio Osorio existen muchas sospechas. Él fue edil de Huatlatlauca, el cual es un municipio marginado, pero resulta que el edil con licencia tiene varias empresas en Durango. Una situación poco clara. Se sabe que los priistas están investigando si las actividades de Epitacio Osorio son del todo legales o por lo menos quieren saber porque este hombre no reside en Durango, que es el lugar de sus negocios y prefiere residir en una zona de mucha pobreza. Más allá de los rumores que existen, un escándalo que su fue real es que una regidora de Huatlatlauca fue echada del cabildo por haber estado embarazada. Eso ocurrió cuando Epitacio Osorio era edil y dicho acto de misoginia fue tolerado por los panistas del municipio. Lo que pasa en Tepexi de Rodríguez muestra uno de los verdaderos rostros del PAN, que es su operación electoral –antes llamada alquimia electoral– apoyada con recursos provenientes del ámbito federal. Jorge Rodríguez perdió una candidatura por una borrachera Ayer se comentó en este espacio que Jorge Rodríguez, el secretario general de la sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (NSTE), perdió la oportunidad –que había buscado de manera insistente– de ser colocado en el número uno de la lista de candidatos a diputados plurinominales del Panal, la cual, la semana pasada se modificó de última hora por órdenes de la dirección nacional del sindicato magisterial. Lo interesante es que ese hecho se produjo como consecuencia de una borrachera. Resulta que Jorge Rodríguez le encomendó a su principal operador político, llamado Eric Lara Martínez, que no permitiera que en la primera posición de dicha lista quedara Gustavo Espinosa, su homologo de la sección 51. Eric Lara había cumplido con esa labor, pero resulta que la semana pasada un grupo de profesores de la región de Chignahuapan lo destaparon como su candidato para que busque ganar la secretaria general del sindicato. Como resultado de ese hecho, el operador de la sección 23 armó una celebración con sus allegados en un bar del rumbo de la Central Camionera. El festejo terminó en la madrugada. Eric Lara olvidó que el día en que estaba celebrando vencía el plazo para que las dos secciones del SNTE se pusieran de acuerdo y propusieran a quien finalmente se debía quedar en el primer puesto de las plurinominales. Esa situación la aprovechó Ricardo Mosqueda, el operador político de la sección 51, quien anotó el nombre de su jefe, es decir Gustavo Espinosa. Cuando Eric Lara se dio cuenta, muchas horas después de que finalizó el festejo, Jorge Rodríguez habría buscado que en la dirección nacional del SNTE no se aceptara a Gustavo Espinosa. Ese esfuerzo resultó infructuoso. Es más, Jorge Rodríguez se percató que en la dirigencia nacional estaban de acuerdo en que fuera Gustavo Espinosa y que no lo querían a él. Ahora dicen que Jorge Rodríguez no le perdona a Eric Lara su dislate y se siente decepcionado de luego de haber sido un dirigente servil a los intereses de Elba Esther Giordillo, la dueña del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, lo hayan dejado descobijado. Ni modo maestro Jorge, así es el mundo de los charros sindicales. |