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Puebla > Salud
martes 16 de octubre de 2007

SALUD

Frenos del pogreso médico

Antonio Cruz

Desde los inicios el hombre ubicó la necesidad de controlar sus emociones, carácter o conducta, así, resultó natural diferenciar lo bueno de lo malo, la verdad de la mentira, lo correcto de lo incorrecto, la enfermedad de la salud. La conducta social fue siempre una expresión de convivencia que obligó a frenar o a conducir el proceder impredecible del humano, por ello aparecieron las religiones como un empeño para imponer freno a los abusos de unos contra otros, conduciendo principios para expresar respeto a los semejantes, necesidad de entendimiento. Esto como obligación o bajo la amenaza de castigos como el purgatorio o el infierno, y que la religión católica apostólica y romana, acomodó a su necesidad con Jesucristo, su fundador a través de Pedro el sucesor, “obispo de Roma” y “primer papa”, encargado de formar una iglesia que no existía ni como institución ni como jerarquía de papado. Un Pedro obispo de Roma que no conocía Roma, inculto pescador, analfabeta que negó a su “maestro” tres veces y murió crucificado de cabeza en el año 67.

Sucesos del catolicismo que se dan por sabidos y aceptados, a pesar de que nunca se han demostrado; aceptados de fe, a ciegas, basados en evangelios o documentos inventados, alterados, mutilados y falsificados desde sus inicios.

El sucesor, poco o nada, trabajó por crear la institución, Pablo o Saulo de Tarso, judío que heredó la ciudadanía romana; fariseo que veía en el cristianismo una herejía y que participó en la lapidación de San Esteban. Un día, dicen las fábulas, que camino a Damasco, Jesús le habló en medio de un resplandor cegante, en el que quedó convertido al cristianismo. Hizo prédicas en las sinagogas de Damasco, visitó en Jerusalén a Pedro, siguió predicando por el mundo conocido y al regresar a Jerusalén nuevamente fue detenido por inducir hebreos a violar las leyes de Moisés, decretándose el castigo de lapidación por profanar los templos, de lo que se salvó por ser ciudadano romano; se le encarceló cuatro años, pero continuo predicando y nuevamente se le encarceló donde fue decapitado.

En tiempos de Constantino I (274-337) emperador romano al que llamaron “el grande” se buscó la unificación el imperio romano, derrotó a Majencio en Roma y a Licino en Bizancio, se mostró inteligencia política al proyectar que su objetivo solo se completaba si lograba unificar al pueblo, en momentos en los que el pueblo tenía grupos de cristianos perseguidos, no por creer en Cristo, sino por rebeldes a la autoridad, se negaban a pagar impuestos, repudiaban el servicio militar, ante un Constantino emperador que no creía en Cristo, no sabía griego, no entendía la religión judaica. Los grupos cristianos eran como Andrés Manuel López Obrador y la Convención Democrática que no acepta al espurio presidente ilegítimo actual, sus reformas legislativas y su gasolinazo. El imperio romano estaba en crisis, urgía una reforma integral de gobierno, así puso en práctica una estrategia conciliatoria, llamó a los cristianos, les hizo entender que Roma no mató a Cristo, fueron los judíos, les brindo apoyo, los invitó a dejar de ser un grupo perseguido, oprimido, proletario, a participar de beneficios y mando, los traidores de derecha conciliadora aceptaron y así en Nicea en el año 325 se llevó a cabo un concilio presidido por el mismísimo Constantino emperador, que fundó la iglesia católica apostólica y romana, condenó a todo el que no creyera en Cristo y en su iglesia, nadie fuera de ella puede salvarse, para reforzar el acierto se inventaron infierno, purgatorio y cielo. Bizancio capital del imperio romano pasó a llamarse Constantinopla en el año 324.

La religión cristina finco sus bases en la tradición grecohelénica, y la medicina recuperó las obras de Galeno, se hizo elitista primero, se adaptó después al imperio, entonces la mano de dios se estableció en la enfermedad y su cura, la enfermedad como castigo de dios, resultado de los pecados cometidos, solo Cristo podía curar con arrepentimiento y rezos, surge la veneración cristiana a los santos mártires que hacen curas milagrosas con tan solo invocándolos o peregrinando a los lugares donde se encuentran. Para 391 el cristianismo es religión de estado, en el mismo Bizancio laboran los médicos Cosme y Damián que curan milagrosamente, se les atribuye el trasplante con éxito de la pierna de un negro recién muerto a un hombre blanco amputado, ahora los santos son patronos de los médicos y se debe invocar su ayuda.

La ignorancia se acentúa, se comercia con imágenes, códices, íconos, reliquias, fragmentos de cabellos, huesos, uñas, ropa, sudarios, utensilios, domina la fuerza espiritual de los santos transmitida para curar, surgen formas del pueblo para adorar, peregrinaciones, capillas, ex votos, oraciones para pedir. En poco tiempo hay 600 santos curativos. En 529 el asceta Benedicto de Nurcia funda un convento responsable de enfermos y su cura, aparece la medicina monástica. En 583 en el concilio de Lyón los obispos deciden la creación de casas de leprosos, áreas para separarlos por que dios los ha castigado con enfermedad y no deben llevar vida cristiana, alejarlos de la comunidad es el castigo.

Estas prácticas y muchas más, son practicadas aún en nuestra sociedad, sin que siquiera las percibamos o critiquemos, la iglesia se contrapuso al uso de vacunas, de transfusiones sanguíneas, trasplantes, aplicaciones genéticas, fecundación artificial, aborto, uso de condón, todo como frenos del progreso médico.