"Periodismo regional a la medida de su tiempo"

EnviarEnviar ImprimirImprimir

Tlaxcala > Política
lunes 15 de octubre de 2007

TIANGUIS

Amigos y rivales


A través de una camioneta, un candidato a presidente municipal por Apizaco pretende conquistar votos y ofrece que sus promesas las firmará ante notario / Alejandro Ancona

Emocionados porque desde Apizaco les llega un tip dizque para obtener regalos a cambio de votos, los integrantes de la familia mestiza preparan sus credenciales de elector falsas y emprenden su periplo hacia los terruños dominados por el Xochimilca promotor de una zona de tolerancia.

Como pueden, consiguen un raid con un trailero procedente del DF que, si bien temeroso por aquello de que lo puedan acusar como pollero, cede ante los encantos a simple vista de la susodicha: todas sus voluptuosidades apenas si están cubiertas por delgadas prendas multicolores, por aquello de que debe estar con todos y con ninguno de los partidos.

Una vez en la tierra gobernada por el doble de Diego Verdaguer, los primos de inmediato se ponen a buscar su objetivo: la camioneta del Galonatón.

Sin tanto caminar, pronto la Sábila, el Margarito, el Tránsito y el Jicoténcal, encuentran la tan anhelada camioneta Econoline, color vino, estacionada en una de las calles céntricas de Apizaco, pero ¡oh, sorpresa!, ¡no regalan ni agua!

Con una gran tristeza, los miembros del clan mestizo se dan cuenta de que han sido víctimas de un engaño, pues a ellos les habían dicho que el promotor de esa ideota es ni más ni menos que uno de los aspirantes a la presidencia municipal por el Panal.

El tip que les dieron a los primos era que en esa camioneta regalaban electrodomésticos a los incrédulos ciudadanos que comprometieran su voto para el candidato Galón-A.

“Lo que nunca nos dijeron –lamenta la prima, que ya se hacía dueña de una plancha de vapor– es que eso del Galonatón sólo es un gancho para que los incautos cooperen y los ganones sean otros, tal como sucede en el Teletón”.

Alguien se les acerca a los primos y les dice que, quien presume de deportista aunque más bien parece rotoplas, apenas hace unos meses quería ser candidato a diputado local por el PRI y ahora busca votos para ser presidente municipal, después de que fracasó estrepitosamente en el partido al que dijo que nunca jamás renunciaría.

En eso están cuando al grupo se une otro de los vecinos de Apizaco que, papeles en mano, asegura que en el año 2006, por ahí del mes de febrero, el Galón-A se dijo amigo Hugo Trigo Cegarra, quien fue director de la Policía Municipal de Apizaco, y quien al inicio de la administración del Xochimilca petista, golpeó a reporteros.

A Trigo Cegarra se le involucró en su momento en una serie de probables irregularidades y éste, indignado o descubierto, demandó al columnista Fernando Maldonado, quien develó varias cosas.

Ante el estupor de los primos, el sujeto ese –con pinta de abogágnster– lee en voz alta la declaración que hizo aquél entonces el Galón-A a favor de Trigo Cegarra, ante un agente del Ministerio Público para inculpar al periodista:

“Que tengo diez años que conoce al señor Hugo Luis Trigo Cegarra, ya que es su amigo (…) el 22 de julio del año 2005, cuando serían las 9 horas con 30 minutos, fue al puesto de periódicos que se encuentra ubicado en calle 2 de Abril de esta ciudad de Apizaco, Tlaxcala, lugar en donde compro todos los días La Jornada de Oriente, periódico en el cual apareció una nota del periodista Fernando Maldonado, nota que informaba que Hugo Luis Trigo Cegarra era un delincuente y que cuenta con un largo historial delictivo y que se dedica al contrabando y venta de armas, así como el auto robo de partes automotrices, ya que dirige una banda de delincuentes.

“Ante esta situación, mucha gente tuvo conocimiento y las personas que sabían que soy su amigo de Hugo Luis Trigo Cegarra, me retiró su amistad e incluso muchos de mis clientes ya que soy abogado litigante, le han quitado sus asuntos refiriéndole estos que no quieren tener ninguna relación con él, ya que él tenía amistad con Hugo Luis Trigo Cegarra.

“(…) Con tantas aberraciones y difamaciones, a mí me causa agravio por que la amistad que lleva con él toda la gente le manifestó repudio por ser amigo de Hugo Luis, y causándole desprestigio laboral, porque ya los clientes le manifiestan que ya no se junte con él, que es un delincuente de la más baja ralea y todo esto se debe a lo manifestado por el periodista Fernando Maldonado, del periódico La Jornada de Oriente”, declaró el Galón-A, quien dijo ser originario de Apizaco y de ocupación litigante.

“Con amistades como la del Trigo Cegarra ¡que Dios agarre confesados a los apizaquenses que ya bastante tienen con el Xochimilca como presidente y con un candidato grupero!”, dice la Sábila.

“Pues ojalá que no el Galón-A se quede con las ganas de ser, porque sino ¡segurito que traería al Trigo Cegarra otra vez como director de la policía! Ahora ya sabemos a quién traería, en caso de sacarse la lotería de la presidencia, para especializar y capacitar a los elementos de seguridad pública para un mejor desempeño de sus actividades”, secunda el primo Tránsito.

“¡Mejor vámonos!”, ordena el Jico al resto de la tribu, al tiempo que emprende la graciosa huída, no sea que el Galón-A traiga a uno de sus afamados amiguitos para que les dé una calentadita como ocurrió con los reporteros al inicio de la administración del Xochimilca.

¡Moles!

A su regreso a la capirucha tlaxcalteca, el clan mestizo deambula por los portales. Al fin de unas cuántas vueltas, se sientan en la banqueta con un six de chelas, pero muy cerca de una mesa donde se atraca de sabrosas viandas un grupo con cara de políticos. Los primos no tienen más remedio que parar oreja para escuchar las pláticas tan jocosas de esta época electoral.

Escuchan que uno de los comensales dice que, hace unos días, en un programa de debate que se transmite por FM Centro, estuvieron sentados muy juntitos, casi como hermanos, dos personajes de películas infantiles y ahora aspirantes a gobernar la capirucha: el soldado de plomo Adol-Fito, y Shrek Ta-Malillo del cerebro.

“Todo iba bien, hasta que de repente el soldado de plomo comenzó a sangrar a raudales de la nariz. Le llevaron papel higiénico, se acabó una bolsita de kotex, digo de kleenex, y nada: la sangre no le paraba”, cuenta.

“De seguro el rey de los pantanos lo madreó y comprobaste que el Adol-Fito no tiene sangre azul, aunque sienta y actoe como si de veras la tuviera”, dice otro de los comensales en medio de las risotadas del grupo.

“No –ataja el primero de ellos–, eso no fue lo peor. Sino que al finalizar, el chofer del soldado de plomo se acerca preocupado a uno de los ayuntantes de Shrek y le confiesa que siempre que se pone nervioso, el Adol-Fito sufre de hemorragias sanguíneas”.

“Uy –tercia el otro comensal- pues imagínense cómo se pondrá el Adol-Fito la noche del 11 de noviembre cuando sepa que perdió y que sólo fue un instrumento del poder para pasar como traidor o como pendejo, pues con toda la mesa puesta no fue capaz de ganar”.

Cuando la plática de esos sujetos con cara de políticos se pone más que buena, una patrulla viene en dirección de los primos quienes, ni tardos ni perezosos, emprenden la graciosa huída.

“No sea la de malas y nos lleven al bote por chupar en la calle”, dice preocupado el Margarito.

“Eso no es lo malo –tercia el Jico–, malo sería que nos cacharan como al equipo de campaña del candidato del PT a diputados por el Distrito XI, el Chon Barba, quienes el miércoles 10 fueron sorprendidos in fraganti echándose unas micheladas de camarón en Michelandia, allá por la Loma. Como creo que ya iban jarras, les valió exhibirse en una Ichi Van blanca ¡con tamaña banderota y calcomanías del suspirante!”.

“Pues entonces están igual que el sacrificado personal del IET, que la noche del viernes pasó a divertirse un rato a un bar que funciona por la unidad Santacruz. Quienes llevaban los Athos marcados con los números 7, 10 y 12 también fueron a tomarse sus cheves en horas de trabajo”, cuenta el Tránsito.

“Ahora ya sabemos por qué a los consejeros del IET tanto les urgían los autos en comodato del gobierno: para dárselos a sus cuates y que se fueran de parranda”, dice entre mentadas de madre la Sábila, que ya enfila sus brillantes piernas al bar más próximo para comprar una chela “pa«l coraje”.