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lunes 15 de octubre de 2007 |
CUITLATLÁNElba Esther Gordillo premia y castiga a dirigentes locales del SNTEFermín Alejandro García
A las 15 horas de este sábado, en el hotel Marriot del bulevar Hermanos Serdán, se improvisó una comida que estuvo encabezada por el dirigente nacional del SNTE, Rafael Ochoa Guzmán, quien al puro estilo del charrísmo sindical impuso en Puebla la última voluntad de Elba Esther Gordillo Morales, al definir fechas para el relevo de los directivos locales de la organización, establecer directrices del Panal y anunciar el relevo de candidatos. Todo ello sin tomar en cuenta a las bases magisteriales del estado. Esas decisiones provocaron la alegría del secretario general de la sección 51, Gustavo Espinosa; y provocó un fuerte agravio en el líder de la sección 23, Jorge Rodríguez. La visita de Ochoa puso en evidencia, una vez más, como desde el SNTE se maneja al Panal sin tomar en cuenta a los dirigentes locales de ese partido, quienes son meras figuras de ornato; y en dicho sindicato se premia, o mejor dicho, se solapa la corrupción. Ochoa vino a terminar con las protestas de los candidatos del Panal que exigen mayores apoyos económicos. Estableció que no habrá entrega de dinero para sacar adelante las campañas, las cuales seguirán siendo “austeras”. La única ayuda será mediante entrega de propaganda elaborada en el Distrito Federal. Lo que destacó de este anuncio, es que a la comida no fueron convocados ni Leticia Jasso Espinosa ni José Kabalan Macari, los dirigentes estatales del Partido Nueva Alianza. Lo que más desagrado causó a los integrantes de los comités ejecutivos de las dos representaciones del SNTE en Puebla, es que Rafael Ochoa Guzmán mostró un abierto favoritismo por los directivos de la sección 51. Para nadie es un secreto que Gustavo Espinosa enfrenta muchos problemas para justificar el manejo financiero del sindicato. Que su gestión no pasaría una auditoria. Pese a ello, su nombre fue colocado –de última hora el martes de la semana pasada– en el número uno de la lista de candidatos plurinominales del Panal. Ese movimiento se traduce en la posibilidad de que si este dirigente consigue una curul en el Congreso del estado, tendrá tres años de fuero que lo protegería de una posible denuncia penal en su contra. El favoritismo hacia Espinosa y el desdén hacia Rodríguez se hizo evidente en la comida privada del sábado. Mientras a los dirigentes de la sección 23 se les comunicó que debían vestir de manera informal, “sencilla”, con chamarras, zapatos, camisas y pantalones casuales; los integrantes de la sección 51 llegaron de traje, como si fueran a una cena de gala. Algunos de ellos sabedores de que tal vez es la última vez que estén con el dirigente nacional del SNTE, lucían zapatos, corbatas, camisas y sacos caros y nuevos. Aunque parezca un detalle mínimo, esa diferencia provocó que el ambiente de la comida fuera tenso y aumentara la rispidez entre Espinosa y Rodríguez. Mientras el primero de ellos se mostraba sonriente, satisfecho, que no cabía de orgullo; el segundo sonó parco, seco, molesto en las breves palabras que dio en la comida. Esa misma actitud la mostró cuando se tomaron, en los jardines del hotel, una foto con el líder nacional de la agrupación magisterial. Para nadie es desconocido que Jorge Rodríguez y Gustavo Espinosa en los tres últimos meses libraron una batalla campal por la primera posición en la lista plurinominal del Panal. Se dice que Rafael Ochoa para tranquilizar al secretario general de la sección 23 le habría dicho que no se preocupe, que en 2008, será aspirante de representación proporcional a diputado federal. Eso no es consuelo, el dirigente local de los maestros sabe perfectamente que en tres meses acaba su gestión y sus posibilidades de seguir haciendo carrera política. Y no es que Rodríguez haya sido más honesto y eficiente que Espinosa, pero por lo menos cuidaba más las formas, era más firme en sus decisiones. Esos méritos fueron a dar al bote de la basura y se optó por quien ha sido uno de los secretarios generales más ineficientes del SNTE. Lo peor del caso, es que al parecer Rodríguez perdió la posibilidad de obtener la candidatura como consecuencia de la borrachera de un operador político. Pero de eso le cuento mañana. Llegó el relevo Otra cubeta de agua fría que cayó sobre varios miembros del SNTE, es que Ochoa anunció que ya se decidió la fecha del relevo de las dirigencias locales del sindicato. Será en enero de 2008. Eso significa que la convocatoria se publicará una semana después del 11 de noviembre, y que los actuales miembros de los comités ejecutivos les queda a lo muchos cinco o seis quincenas por cobrar. El dirigente recurrió a un lugar común, al decir: “Elba Esther Gordillo no tiene candidatos”. Aunque todo mundo sabe que los próximos secretarios generales serán designados por la dueña del sindicato. Sin embargo, lanzó una advertencia que de nuevo pareció favorecer a Espinosa y no a Rodríguez. Dijo que no se permitirá que ex dirigentes del SNTE –léase entre líneas Leticia Jasso, Jesús Huerta y Cupertino Alejo y el mismo Jorge Rodríguez– intervengan para proponer o decidir quiénes deben ser los nuevos secretarios generales. Esa advertencia beneficia a Espinosa porque sabe que si Leticia Jasso interviene y pone al nuevo dirigente del SNTE 51, éste lo primero que buscaría es meter a la cárcel a su antecesor. Dicha posibilidad parte desde el hecho de que Espinosa consiguió su actual puesto por obra y gracias de Jasso, pero estando en el poder desconoció su autoridad y buscó echarla del sindicato. Es una traición cuya herida sigue abierta. Y es que en el SNTE 51 hay muchas cosas que investigar y vuelven vulnerable al secretario general, por asuntos que van desde contratos para casa, el manejo de un fideicomiso para vivienda y el retiro de trabajadores de la educación, el manejo de cuotas, de los seguros de vida y sobre todo la venta de plazas. Se rumora que si se abriera la caja de pandora, las posibles anomalías pudieran ser superiores a varios cientos de millones de pesos. Pues varios de los integrantes del SNTE 51 iniciaron la actual gestión con problemas en el pago de tarjetas de crédito, de la compra de casas de interés social o deudas de otro tipo. Y ahora resulta que algunos de ellos son constructores, venden lotes de autos usados o presumen sus constantes viajes al extranjero. |