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Puebla
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viernes 28 de septiembre de 2007 |
El INAH inauguró la exposición Animales y quimeras, fauna imaginaria en MéxicoYadira LlavenA lo largo de la historia, el hombre ha convivido con el mundo animal llevando a cabo prácticas tan dispares como la caza, la domesticación, la sacralización, la veneración y también la mitificación de determinadas especies; por tanto, los animales han sido fuentes de sustento de energía sagrada, símbolos religiosos y protagonistas de mitos.
En esta exposición Animales y quimeras, fauna imaginaria en México , que anoche fue inaugurada en el Museo Regional de Puebla por autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se indagó sobre la naturaleza simbólica de la fauna de nuestro país mediante la recreación de un paisaje mágico habitado por animales reales y también imaginarios. A decir de Quetzalina Sánchez, a cargo de la museografía, Animales y quimeras es "una exploración por un mundo de percepciones, de luz y sombras, inspirado en la naturaleza concedida por la imaginación de nuestros antepasados y recreado en ilustraciones contemporáneas, en el que pasado y presente se unen así, en un esfuerzo por transmitir toda la carga simbólica que los animales han sustentado a lo largo de la historia del México antiguo". Entre las piezas que se exhiben destaca un águila, escultura de basalto con restos de policromía del Posclásico (siglo XV d.C.), proveniente de la región de Tepeaca; también está una estructura en basalto en forma de serpiente, del Posclásico, y representa uno de los animales más significativos de la cosmovisión mesoamericana, que normalmente está asociada a la tierra y a la fertilidad. En ese mismo punto de la exposición, de la misma manera, está la escultura de un perro aullador, en basalto, animal que era muy apreciado por las culturas prehispánicas, pues conducían las almas de los muertos al inframundo a través del río de Chignahuapan. De hecho, el hermano gemelo de Quetzalcóatl tenía apariencia perruna y su función era acompañar al sol por su recorrido diario por el mundo de los muertos. Los animales en la cosmovisión prehispánica "Los animales comparten desde siempre el mundo de los hombres, por ello los mitos de origen de los pueblos no faltan relatos en el que intervienen distintas especies, así en el mundo antiguo indígena aparecen ciertos animales que ayudan a los dioses en su afán de proteger a la humanidad. La visión del mundo que rodea a los habitantes de estas tierras daba vida e inteligencia a toda la naturaleza, así las plantas, las montañas, las cuevas, los manantiales y los ríos, no sólo estaban vivos, sino que tenían alma y entendimiento". Lo mismo, dijo, ocurría con los animales, pues por voluntad de los dioses podían hablar y presentar sus cuerpos y animas para interactuar con los humanos. Un vínculo espiritual entre hombres y animales Según la antigua creencia prehispánica, explicó, los dioses emparentaban con su animal gemelo o tona , de tal manera que quedaban unidos como si tuvieran la misma alma, cada uno se convertía en la mitad del otro y compartían las mismas características, placeres, dolores, enfermedades, vivencias y destinos, es más, cuando una persona caía gravemente enferma los curanderos o ticitl buscaban primero su tona, pues era ahí donde radicaba el mal que se tenía que sanar. Los brujos tenía, más que nadie, la facultad de disponer del animal que les era afín, transformase en él, y con ese disfraz practicar la hechicería, esta acción mexicana se reconocería como tomar el nahual, pues así se llegaba al animal cuya forma adoptaban los brujos. El bestiario americano Dentro de la exposición, se exhibe una parte dedicada al bestiario americano, que es un tratado de animales reales e imaginarios basado en las mitologías grecoromanas, bizantina y persa, la historia naturales y las alegorías que se hicieron muy populares en la edad media y el renacimiento. Los bestiarios incluían ilustraciones y textos que describían las características físicas y simbólicas de los animales, esto se convertía en portadores de virtudes, perversiones, con el fin de adoctrinar y advertir a los fieles sobre las terribles consecuencias de caer en el pecado. "Los bestiarios llegaron al nuevo mundo, donde fueron empleados por los conquistadores como una herramienta de evangelización, es así como los tlacuilos o pintores indígenas plasmaron en los murales de iglesias y conventos, animales fantásticos de los bestiales europeos, pero los tlacuilos hicieron más que reproducir las imágenes de inmundo que desconocía, junto a los dragones y centauros pintaron mariposas, colibríes y otros animales de la cosmovisión prehispánica a la que se resistían a renunciar por completo". |